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La salud laboral en la transición hacia una economía verde

Mar, 15/10/2013 - 12:19
PEX
Dossier

¿Cuál es el papel que el movimiento internacional de trabajadores y trabajadoras debe desempeñar en la transición hacia un nuevo paradigma económico basado en la sostenibilidad? La Organización Internacional del Trabajo lo tiene claro: la salud laboral y el trabajo justo han de ser reivindicaciones inexcusables de la economía verde. La OIT ha publicado recientemente un documento que aborda el problema y del que recogemos los aspectos esenciales para enmarcar la reflexión de este dossier.

La Organización Internacional del Trabajo identifica dos grandes desafíos para el siglo XXI a nivel global. El primero es evitar el peligroso cambio climático y el deterioro de los recursos naturales, que podrían socavar gravemente la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. El segundo es asegurar que el desarrollo sostenible se apoye en tres dimensiones fundamentales: el crecimiento económico, la equidad social y la protección del medio ambiente.

En este marco de reflexión, la “economía verde” se ha convertido en un emblema de una economía y una sociedad más sostenibles, decididas a conservar el medio ambiente para las futuras generaciones y a garantizar a todas las personas y a todos los países unas condiciones más equitativas e incluyentes. La OIT identifica el avance hacia una “economía verde” que cree “empleos verdes” y “ecologice” las industrias actuales como un elemento clave para lograr un desarrollo social y económico medioambientalmente sostenible.

El objetivo para el movimiento internacional de trabajadores y trabajadoras es que la inclusión social, el desarrollo social y la protección del medio ambiente deberían estar estrechamente vinculados con unos lugares de trabajo más seguros y saludables, y con el trabajo decente para todos. En teoría se trata de un objetivo compartido por todos los agentes sociales porque, como recuerda la OIT, la Iniciativa de Empleos Verdes fue lanzada conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y la Confederación Sindical Internacional (CSI). Esta iniciativa hace un llamamiento para que tenga lugar “una transición justa y equitativa” en la que se preste una asistencia adecuada a las personas afectadas por los cambios y señala que se necesitan unas políticas nuevas y más integradas para crear unas empresas sostenibles, impulsar la creación de empleo, fortalecer la educación y las competencias de los trabajadores y las trabajadoras, mejorar las medidas de seguridad social y facilitar el proceso de transición. En este contexto, el diálogo social tripartito y la negociación colectiva desempeñan un papel importante. Se señala también que debe prestarse atención a los aspectos de esta transición relacionados con el género, para asegurar que se brinden las mismas oportunidades a las mujeres y a los hombres en la creación de empleos verdes.

La Iniciativa de Empleos Verdes recuerda que todo trabajo, incluido el trabajo verde, debe observar los principios que rigen la seguridad y la salud de los trabajadores y las trabajadoras, ya que son indicadores esenciales del trabajo decente. Al subrayar la dimensión del empleo y asegurar la introducción del concepto de trabajo decente en la definición de empleos verdes, la OIT reafirma que el trabajo decente es trabajo seguro. Por lo tanto, la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores y las trabajadoras y la protección del medio ambiente deberían estar intrínsecamente vinculadas con el fin de asegurar un enfoque integral del desarrollo sostenible. Un entorno de trabajo seguro y saludable y la protección del medio ambiente general son, con frecuencia, dos caras de la misma moneda. Las medidas encaminadas a reducir los efectos negativos del lugar de trabajo en el medio ambiente general pueden proteger a las comunidades locales. Asimismo, al incorporar medidas para proteger el impacto medioambiental de los procesos de producción, también debería tenerse en cuenta la salud de los trabajadores y las trabajadoras. La aplicación de medidas de seguridad y salud en el trabajo (SST) es una contribución fundamental a la “ecologización” de las empresas y la economía.

La oportunidad de un cambio de paradigma

Como señala la OIT, el avance hacia una economía verde probablemente no se asemeje a ninguna otra transición en la historia de la humanidad y los trabajadores y las trabajadoras debemos jugar un activo papel en la configuración de esa nueva economía. La creciente percepción de que la degradación del clima y del medio ambiente está amenazando la supervivencia de la humanidad ha impulsado la búsqueda de modelos económicos alternativos, como el “paradigma del crecimiento ecológico”, y lo que significa en términos de creación de empleo, recuperación económica y crecimiento. En ese nuevo paradigma, la salud de la población y de los trabajadores y las trabajadoras es la piedra angular, por eso el movimiento sindical internacional subraya la importancia que reviste la participación de los trabajadores y los sindicatos en la formulación de políticas de desarrollo sostenible. La lucha por la salud de los trabajadores y las trabajadoras es también la lucha por la salud de la población y viceversa.

La protección de la seguridad y la salud de los trabajadores y trabajadoras y la protección del medio ambiente deberían estar intrínsecamente vinculadas con el fin de asegurar un enfoque integral del desarrollo sostenible Una reorientación hacia la economía verde supone un cambio radical en el paradigma de desarrollo generalmente admitido, que exige, a su vez, un amplio apoyo social. A diferencia de “revoluciones” anteriores, en esta ocasión, las medidas adoptadas no pueden ser de naturaleza puramente tecnológica o económica. Mejorar el bienestar de la población mundial debe formar parte integrante del proceso encaminado a lograr el desarrollo sostenible. Este cambio de paradigma supone que, si bien deben controlarse los riesgos medioambientales, es preciso aumentar la equidad social y el bienestar de la humanidad. Por este motivo, la dimensión de la seguridad y la salud en el trabajo se considera un factor importante en el debate actual sobre la economía verde.

Es necesario crear conciencia sobre los efectos de los riesgos nuevos y emergentes vinculados con los empleos verdes. Se trata de una oportunidad sin precedentes de garantizar, desde el principio, que los empleos verdes son seguros y saludables para los trabajadores y las trabajadoras y, al mismo tiempo, que reducen al mínimo los efectos negativos en el medio ambiente y la sociedad. La incorporación de medidas preventivas y de control en la fase de concepción es fundamental para eliminar los peligros y riesgos laborales asociados con las tecnologías “verdes”.

La rápida evolución de las tecnologías, el contexto actual de ralentización económica y de crisis del empleo, las tendencias demográficas y el cambio climático y las restricciones de energía están contribuyendo a que se desplieguen grandes esfuerzos para desarrollar actividades económicas y empleos que requieran un consumo de energía más bajo y cuya huella medioambiental sea menor. Sin embargo, existe el riesgo de que en el proceso de crea ción de empleos verdes se pasen por alto riesgos laborales nuevos y emergentes.

La reciente inversión en tecnología ecológica para crear “empleos verdes” ha suscitado preocupación debido a la escasa atención prestada a los riesgos laborales que existe en tales empleos y, por tanto, a la necesidad de integrar medidas de seguridad y salud en la concepción de los empleos verdes. Aunque algunos empleos se consideren “verdes”, las tecnologías utilizadas y sobre todo las condiciones en las que se desarrolla tal vez no sean “verdes” en absoluto. Si bien, en general, las tecnologías “verdes” probablemente reduzcan el riesgo de una exposición peligrosa para el medio ambiente, dichos cambios deben examinarse con detenimiento antes de ponerse en práctica.

Toda actividad económica supone un equilibrio entre el riesgo y el beneficio, mientras que, dependiendo de la naturaleza de la actividad, el riesgo puede variar entre la simple pérdida de riqueza material hasta el daño para la salud o la pérdida de la vida. Con independencia de que sea “verde” o no, el trabajo siempre generará riesgos de accidentes y enfermedades, cuya reducción y eliminación se apoya en los principios fundamentales de la seguridad y salud en el trabajo (SST). La aplicación de los sistemas normativos de SST no depende del “color” del empleo. En todos los lugares de trabajo y empleos, con independencia de la “tonalidad de verde”, los empleadores deben asegurar a sus trabajadores y trabajadoras unas condiciones y entornos de trabajo seguros y saludables.