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“La prevención en las empresas muchas veces se convierte en un montón de papeles”

Jue, 15/10/2015 - 12:20
BERTA CHULVI
Dossier

López Parada lleva casi 30 años vinculado a la salud laboral, primero desde la Inspección y después desde la magistratura, y es una referencia cuando se trata de analizar cómo funciona el sistema de garantías de derechos para los trabajadores y las trabajadoras. En esta entrevista plantea la necesidad de repensar el sistema de representación de los trabajadores si queremos que la salud laboral llegue realmente a las pymes.

¿Qué supuso la aprobación de la Ley de Prevención?
En primer lugar, disponer de una ley ya fue un avance. Lo que no era admisible era estar en los años noventa funcionando con una orden del Ministerio de Trabajo del año 71. Esa era una situación que había que solventar, había que regular la salud de los trabajadores con una norma de rango superior. Y en segundo lugar había que incorporar los elementos clave de la normativa comunitaria. Esos serían los elementos positivos de la aprobación de la ley.

Y ¿cuáles fueron los efectos perversos de esa normativa?
Desde mi punto de vista, el sistema de gestión de la prevención que se desarrolló a partir de la ley es excesivamente burocrático y lleva a una gestión preventiva más formal que real. Se sustituye la auténtica prevención de los riesgos laborales por la generación de documentos y el contrato con un servi- cio de prevención ajeno, apareciendo una serie de costes pa- ra la empresa que no están muy justificados desde el punto de vista de su eficacia preventiva. Son los efectos perversos del sistema de gestión de la prevención que se eligió con esta ley y que no venía estrictamente impuesto por la normativa comunitaria. La normativa europea permite diversos desarrollos y aquí se optó por un sistema basado en la externalización de los servicios de prevención con empresas especializadas para que generen los documentos exigidos legalmente. Al final la prevención en las empresas muchas veces se convierte en un montón de papeles pero no en una actividad real, que es de lo que se trata.

¿Esto pasa especialmente en las pymes?
Efectivamente. Está claro que la pyme necesita apoyo externo para desarrollar adecuadamente la prevención, de ahí que sea imprescindible acudir a expertos externos. Sin embargo, también sabemos que para que la prevención pase del papel a la acción real es crucial la participación de los trabajadores y esta en la práctica no se da sin representantes de los trabajadores con las debidas garantías y formación. En las pymes esa representación no existe o es muy deficiente y hay que pensar que la mayor parte de la economía española se basa en empresas de tamaño pequeño. Es decir, estamos hablando de un problema muy serio desde el punto de vista de la salud laboral. Lo grave es que los pasos que se han dado en la última década caminan justo en la dirección contraria de lo que sería deseable a la hora de plantearse la prevención en las pymes: la separación entre las mutuas y los servicios de prevención y, todavía más, obligar a las mutuas a vender los servicios de prevención ha sido un error. Las mutuas estaban bien posicionadas para hacer prevención con las pymes. Se debería haber avanzado en el modelo de unas mutuas que cobran cuotas de la Seguridad Social y con ellas financian el que se haga prevención en las empresas, además de reparar el daño. Ese podría haber sido un buen sistema si se hubiese transformado el modelo de gestión de las mutuas para que estas no fueran solo organizaciones patronales, sino cogestionadas por trabajadores y empresas. Pero en la última década los cambios legislativos han llevado a un modelo que está en el polo opuesto: empresas privadas especializadas en prevención con las que las empresas contratan para cumplir la ley al mínimo coste posible, haciendo que ese gasto empresarial sea ineficaz para la prevención real de los daños a la salud de los trabajadores.

¿Una solución para las pymes sería los delegados territoriales de prevención que reclaman los sindicatos?
Quizás sí, pero ese es un problema más complejo de lo que parece, pues esa figura implica cambiar el sistema de representación de los trabajadores en España, de manera que se supere como referencia el centro de trabajo o incluso la empresa. Para avanzar en materia de salud laboral en las pymes, y en la garantía de los derechos de los trabajadores de las pymes en general, hay que repensar el sistema de participación que regula el Estatuto de los Trabajadores (más aún como lo ha interpretado el Tribunal Supremo, contabilizando los trabajadores por centros). La falta de representación eficaz impide que los trabajadores puedan actuar colectivamente. Por ejemplo, en la reforma laboral de 2010 y las posteriores se han dado cuenta de que los representantes de los trabajadores eran necesarios para negociar despidos colectivos y reestructuraciones de empresas y, como en muchos centros no existen, se han regulado unas comisiones ad hoc, que son elegidas sin garantías y no cumplen su función representativa.