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La juventud siente que ha cumplido con su parte del trato y no recibe una contrapartida

Vie, 15/07/2016 - 12:20
BERTA CHULVI
Dossier

Tania Pérez es la secretaria de Juventud de CCOO y desde su responsabilidad tiene una mirada privilegiada sobre la situación de la juventud en el mercado laboral. Pérez está cada vez más preocupada por cómo están afectando a la salud de las personas jóvenes el desempleo y la precariedad.

¿Qué os preocupa sobre la salud laboral de las personas jóvenes?

Nos preocupa cómo influye la precariedad laboral, la falta de empleo y la ausencia de prevención en la salud psíquica de las personas jóvenes. También nos preocupa la mayor incidencia de accidentes laborales entre los jóvenes que se enfrentan, con inexperiencia y sin información, a un empleo precario en una empresa que no les informa de los riesgos y donde, a veces, ni siquiera tienen un contrato, están con una beca o un contrato en prácticas. Nos preocupan los riesgos psicosociales asociados a la incertidumbre, la temporalidad y los bajos salarios, que se han convertido en la norma en el mercado laboral para las personas jóvenes. La frustración que les produce haberse formado para realizar una tarea y no encontrar un trabajo acorde con sus cualificaciones o, sencillamente, no encontrar ningún trabajo, no poder emanciparse, ni desarrollar una vida de persona adulta. Nos preocupan muchas cosas porque la situación es muy grave. Las personas jóvenes, tradicionalmente alegres y llenas de vida, hoy sufren ansiedad y depresión en un porcentaje mucho más elevado que en generaciones anteriores.

Has mencionado el desempleo como el primer problema laboral que afecta a la salud de las personas jóvenes.

Sí, porque esa es la principal fuente de frustración. La incapacidad para hacer planes y asumir responsabilidades está muy vinculada al desempleo y produce patologías psicosociales de todo tipo. La sensación general de las personas jóvenes es que ellas han cumplido su parte del trato, es decir se han formado y han hecho lo que tocaba, pero no reciben una contrapartida porque la sociedad no está cumpliendo la otra parte: “Tú fórmate y podrás tener una vida mejor de la que tuvieron tus padres” es lo que se nos dijo. La realidad no es esa. Nos encontramos con más de un 40% de desempleo entre los menores de 30 años y entre quienes sí trabajan, la precariedad es la situación mayoritaria. Estamos ante las primeras generaciones que van a vivir en condiciones peores que sus padres. Una generación que teniendo más oportunidades no va a conseguir vivir mejor.

¿La precariedad de las condiciones de trabajo está ya asumida por la gente joven?

Desde el sindicato estamos luchando para que no sea así, pero es evidente que van calando los mensajes que se mandan desde el gobierno. Al menos en los últimos años, se ha trabajado la idea de que la juventud tiene que aceptar la precariedad si quiere trabajar. En todas las iniciativas del gobierno del PP, juventud se iguala a precariedad de un modo vergonzoso. Lo grave de esto es que esa precariedad ya no va asociada a la edad: antes se pensaba que tus primeros años de vida laboral eran precarios, pero después las condiciones laborales mejorarían a medida que ibas cumpliendo años. Esto ya no sucede, ahora nos encontramos cada vez más con gente que empezó a trabajar siendo precario, que ha dejado de ser joven y sigue siendo precario, y cuya perspectiva a medio plazo es seguir siéndolo. Esto genera un sufrimiento enorme que está abocando a mucha gente joven a la inmigración.

¿Y esta situación no está produciendo mayor sindicación entre los jóvenes?

Pues la verdad es que no. Y eso tiene que llevarnos a hacer autocrítica como sindicato. Hemos de preguntarnos qué estamos haciendo y qué debemos hacer para conectar con esa juventud, y que esos colectivos aprecien que somos un instrumento de transformación de su realidad, porque en realidad sí lo somos. Desde la Secretaría estamos haciendo un esfuerzo enorme, pero es todo el sindicato el que debe volcarse con la juventud, porque son el presente y el futuro. Además, hay que tener en cuenta que la misma precariedad de la que son víctimas las personas jóvenes les impide participar de forma normal en todos los ámbitos de la vida y ejercer plenamente todos sus derechos, en este caso, el ejercicio del derecho sindical.