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La exposición laboral a disruptores endocrinos

Dom, 15/07/2012 - 12:19
RAFAEL GADEA
Dossier

Los trabajadores y trabajadoras están expuestos a disruptores endocrinos en su condición de ciudadanos y consumidores a través del medio ambiente, la dieta, el consumo de artículos como los cosméticos, etc., pero también y de forma particular en los lugares de trabajo.

Los disruptores endocrinos incluyen un creciente listado de sustancias químicas fabricadas como algunos pesticidas, dioxinas y ftalatos, pero también hormonas sintéticas y fitoestrógenos naturales. En algunas ocupaciones la exposición puede ser especialmente elevada.

Existen en el mercado centenares de sustancias químicas con propiedades de disrupción endocrina que pueden clasificarse en unos diez grupos químicos diferentes: hidrocarburos aromáticos policíclicos, plaguicidas como los piretroides, ftalatos como el dietilftalato (DEP), solventes orgánicos como el tolueno, compuestos alquilfenólicos, pirorretardantes bromados como el hexabromociclodecano (HBCD), metales como el cadmio, bisfenol A y otros.

Los estudios sobre efectos de los disruptores endocrinos en la salud de los trabajadores no son muy abundantes. Pero hay ya estudios epidemiológicos que relacionan alteraciones en la infancia con la ocupación de los padres. También se han realizado estudios que analizan la fertilidad masculina en los sectores de la industria farmacéutica o en la industria del plástico y sobre todo en la agricultura (trastornos de la reproducción y cáncer de próstata) por la exposición a plaguicidas.

En nuestro país no existen datos que nos permitan estimar la exposición laboral general a este tipo de sustancias. No obstante, algunas informaciones fragmentarias nos pueden ser de utilidad para dibujar algunos trazos significativos.

Podemos decir, por lo pronto, que la exposición a disruptores afecta a gran número de ocupaciones. Por ejemplo, una reciente matriz de exposición a disruptores elaborada con datos británicos estima que en 102 ocupaciones existe exposición posible o probable a este tipo de sustancias. Así, en al menos 46 ocupaciones las personas estarían expuestas a disolventes orgánicos clasificados como disruptores, en 45 a metales, en 32 a hidrocarburos aromáticos policíclicos y etilenglicol éteres y en 30 a tolueno y xilenos, etcétera.

Otro ejemplo son los datos procedentes de la matriz empleo exposición española (MATEMESP), actualmente en fase de elaboración. En esta matriz se estima que hasta un 50% de las personas ocupadas en la rúbrica “pintores, barnizadores, empapeladores y asimilados” o en la de “parqueteros, soladores y asimilados” podrían estar expuestos a hidrocarburos aromáticos como tolueno y xileno. O que un 30% de los “tapiceros, colchoneros y asimilados” o un 43% de los “operadores de máquinas para la fabricación del calzado” estarían expuestos a hidrocarburos alifáticos como el aguarrás, nafta y hexano.

No disponemos de datos completos referidos a actividades económicas, no obstante algunos estudios realizados por ISTAS proporcionan datos de interés. En un estudio en el sector textil encontramos 17 sustancias diferentes con efectos de disrupción endocrina, como etilbenceno, diclorometano y acetato de vinilo, entre otras. Estas sustancias se uti li zaban en distintos puestos de trabajo, in cluyendo preparación de fibras y tejidos, la vado, tintado o acabado textil, entre otros. Otra investigación realizada en el sector de la limpieza en el que trabajan unas 250.000 personas, la mayoría mujeres, permitió identificar la presencia de disruptores como el tetracloroetileno utilizado, el di - butilftalato y el estireno utilizados como disolventes incorporados en productos de limpieza y sustancias como el nonoxinol y el polietilenglicol octilfenill éter que son componentes habituales de los tensioactivos noiónicos presentes en muchos detergentes.

Quizá la fuente de información más importante disponible para estimar exposiciones laborales a disruptores sea la base de datos de exposición a cancerígenos (CAREX) para aquellas sustancias que son al mismo tiempo cancerígenas y disruptoras. El CAREX-ESP, disponible en la página web de ISTAS, permite estimar el número de personas expuestas a determinadas sustancias; así, por ejemplo, 138.000 personas estarían expuestas a hidrocarburos policíclicos aromáticos, 34.000 personas a tetracloroetileno y 68.000 personas a plomo.

Son estimaciones que, aunque parciales, ya apuntan a que al menos unos cuantos centenares de miles de trabajadores y trabajadoras están expuestos a sustancias disruptoras endocrinas en sus lugares de trabajo.