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La dimensión económica de las mutuas

Lun, 15/07/2013 - 12:20
VICENTE LÓPEZ
Dossier

¿Qué volumen de recursos públicos mueven las mutuas?, ¿cuál es su situación económica y financiera?, ¿existe alguna relación entre la dinámica económica y financiera de las mutuas y su praxis en materia de salud laboral? Las dos primeras preguntas vamos a contestarlas; respecto a la última de ellas, simplemente intentaremos resaltar algunos parámetros que puedan ofrecernos indicios de esta relación.

Para este análisis hemos acudido al BOE, concretamente al número 32, del 6 de febrero de 2013. En este BOE aparecen las diferentes resoluciones de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social por las que se publican las cuentas anuales correspondientes al ejercicio 2011 de las distintas mutuas. A efectos de análisis hemos acumulado las partidas que componen el balance de situación y la cuenta de pérdidas y ganancias, y no hemos computado las cuentas anuales del Centro Intermutual de Euskadi, el Centro de Recuperación y Rehabilitación de Levante, Corporación Mutua y Suma Intermutual, por ser entidades mancomunadas.

El mercado mutual lo componen 20 mutuas, si bien seis de ellas, FREMAP (25,3%), ASEPEYO (16,3%), UNIVERSAL MUGENAT (8,8%), FRATERNIDAD-MUPRESPA (8,8%), MC MUTUAL (7,9%) e IBERMUTUAMUR (7,9%), concentran el 75% de los ingresos por cotizaciones sociales, principal vía de ingresos de las mutuas. En términos de plantillas, estas seis mutuas suponen el 70% del volumen de tra - bajadores y trabajadoras del sector. Cabe destacar de este análisis que solo dos de ellas, FREMAP y ASEPEYO, concentran un tercio de los trabajadores y trabajadoras del sector y el 42% del ingreso por cotizaciones.

Si en vez de mutuas hablásemos de entidades financieras o de empresas de refrescos, no tendríamos ningún problema en considerar este mercado como oligopolístico. Naturalmente, estas entidades, que se definen como colaboradoras de la Seguridad Social y forman parte del sector público estatal (Ley 47/2003), presentan un marco regulador de su dinámica económica y financiera muy distinto a las empresas privadas. Existe un claro control por parte de la Administración sobre sus ingresos y sus gastos.

El volumen de ingresos de las mutuas por cotizaciones sociales asciende a 10.189 millones de euros, y los resultados positivos acumulados a 356 millones de euros. Solo cuatro mutuas presentan ligeras pérdidas finales. El 64% del ingreso por cotizaciones proviene de las cotizaciones por Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional (6.480 millones de euros), siendo las cotizaciones del Régimen General la segunda mayor fuente de ingreso. Solo se gastan en prestaciones sociales el 43% del ingreso por cotizaciones, básicamente por incapacidad temporal (supone el 90% del gasto en prestaciones sociales). El resto de prestaciones es residual en términos cuantitativos. Así, las prestaciones sociales respecto de las cotizaciones ingresadas por maternidad y paternidad suponen el 1,4%, otras prestaciones sociales el 0,2% o los gastos en farmacia y efectos y accesorios de dipensación ambulatoria el 0,2%. Por último, en esta rápida caracterización, el sector presenta una plantilla media en 2011 de 20.730 personas.

Tras el gasto de prestaciones sociales, el segundo mayor gasto son las transferencias y subvenciones. El gasto en transferencias a la Seguridad Social supone el 17,4% del total del ingreso por cotizaciones, y viene determinado en su mayor parte por la normativa vigente, que prevé este destino para los excedentes de cotizaciones de las mutuas. Dentro de este apartado cabe resaltar las operaciones de reaseguro, los ingresos a Seguridad Social para la financiación, entre otros, de la Fundación de Prevención de Riesgos Laborales y las aportaciones a la propia sostenibilidad de la Seguridad Social. Si bien también aparecen en estos gastos, con menor cuantía, las transferencias a centros mancomunados y los incentivos (bonus) para las empresas adscritas a la mutua.

El gasto en subvenciones, que supone otro 14% del ingreso por cotizaciones, se concreta básicamente en subvenciones a la Seguridad Social para cubrir gastos por diversos tipos de invalidez.

Descontando los efectos de las provisiones, el siguiente gasto en importancia es el que mantiene la estructura de la propia mutua, es decir, el gasto de personal (9,2% del ingreso por cotizaciones) y los gastos de compras y servicios exteriores (8% del ingreso por cotizaciones). En resumen, las mutuas españolas destinan un 43% de sus ingresos por cotizaciones a las prestaciones sociales, básicamente incapacidad temporal, y un 17% a su estructura fija, a la que debemos añadir las transferencias a los centros mancomunados que, todo sea dicho, no suponen un volumen muy importante de fondos.

Un elemento a tener en cuenta es la rentabilidad que las mutuas españolas obtienen por el manejo del dinero procedente de las cotizaciones sociales y de la generación de liquidez al final de cada ejercicio (el resultado final, más las amortizaciones y las provisiones). En términos globales, el beneficio neto que obtienen las mutuas por inversiones financieras, básicamente en deuda del Estado, es de 131 millones de euros, que supone un 1,3% del ingreso por cotizaciones.

De hecho, el análisis patrimonial y financiero de las mutas nos muestra cómo las inversiones financieras, a largo plazo y a corto plazo, unido a la posición de efectivo, alcanzan los 5.070 millones de euros, dos tercios del total del activo.

¿Para qué nos sirve conocer todos estos datos? En primer lugar para saber que una reforma de la ley de mutuas no se puede apoyar en argumentos de debilidad económica del sector ni en problemas de financiación. Y en segundo lugar, para recalcar que no se pueden obtener resultados positivos a costa de una baja cobertura en las prestaciones sanitarias y económicas que reciben los trabajadores y trabajadoras. La mejora de estas prestaciones debería ser el camino de esta reforma y no el contrario.