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Jubilación: ¿un derecho que solo alcanzan los trabajadores más ricos?

Sáb, 15/07/2017 - 12:19
PEX
Dossier

Con la prolongación de la edad de la jubilación y la falsa idea del que el trabajo penoso ha desparecido porque los riesgos laborales se previenen nos encontramos con un resultado un tanto perverso: los trabajadores y trabajadoras más pobres se mueren antes y los únicos que llegan a disfrutar de la jubilación son aquellos que tienen rentas más altas.

La brecha de salud entre las ocupaciones manuales y las intelectuales es cada vez más pronunciada. Son muchas las voces autorizadas que señalan los determinantes sociales como el elemento que mejor predice la enfermedad, el envejecimiento prematuro y la muerte. Entre ellas destaca el trabajo de Michael Marmot, al frente del Instituto de Equidad y Salud del University College de Londres. Como señala Marmot: "nos hemos acostumbrado a pensar en las causas inmediatas de los problemas de salud, como el hábito de fumar, el alcoholismo, los hábitos de alimentación, la falta de ejercicio físico, pero es necesario pensar a otro nivel para determinar el origen de los problemas de salud. Las condiciones en las que la gente crece, vive, trabaja y envejece crean las mayores desigualdades de salud".

Este factor, unido a la prolongación de la jubilación, tiene un claro efecto en la transferencia de rentas entre los trabajadores manuales y los intelectuales. Los trabajadores manuales mueren antes y son los trabajadores y trabajadoras intelectuales los que mayormente disfrutan de una jubilación que se ha sostenido con las cotizaciones de todos. Este es un aspecto clave a la hora de plantear los debates sobre la prolongación de la jubilación y los coeficientes reductores asociados a los trabajos más duros. Los argumentos para retrasar la edad de jubilación se basan en la idea de que ha aumentado la esperanza de vida y obvian que no ha aumentado la esperanza de vida en buena salud para todos y todas.

Gérard Valenduc, codirector del Research Centre of the Fondation Travail-Université (FTU) de Bélgica, es otra de las voces autorizadas en este campo. Valenduc ha planteado en distintas ocasiones la necesidad de analizar de modo diferenciado los grupos ocupacionales para ver cuáles son las condiciones de trabajo de las personas mayores de 50 años. Como señala Valenduc: "En las diferentes encuestas europeas de condiciones de trabajo, pero sobre todo en la V Encuesta, que es la que hemos analizado con más detalle atendiendo a la edad, vemos que hay ocupaciones donde el 60% de los trabajadores mayores de cincuenta años afirma estar trabajando en posiciones penosas. Entre los operadores industriales o entre los obreros de la construcción la exposición a riesgos ergonómicos llega al 60%. El porcentaje supera el 40% entre los trabajadores agrícolas, los trabajadores de la limpieza y trabajadores del comercio. Son personas que siguen trabajando en las mismas condiciones que cuando eran jóvenes" se lamenta el investigador belga.

Nos enfrentamos al siglo XXI con un nuevo reto: lo esperable era pensar que la organización del trabajo habría reducido la exposición de los trabajadores mayores a riesgos ergonómicos, pero la realidad muestra que no es así.