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Intervención sobre los TME de colectivos vulnerables: ¿qué hacer?

Sáb, 15/04/2017 - 12:19
MONSERRRAT LÓPEZ Y MARÍA JOSÉ SEVILLA
Dossier

Algo se está haciendo mal. Si los esfuerzos que se dedican a ocultar estos daños, a aplicar medidas sin objetivos ergonómicos claros buscando el mínimo coste y sin participación de los y las trabajadoras se invirtieran en identificar las causas de los trastornos musculoesqueléticos (TME) y en las medidas necesarias para combatirlos, podríamos estar hablando de unas cifras bien distintas.

Hay que seguir luchando por el reconocimiento de los trastornos de origen laboral, no podemos cejar en nuestro empeño sindical, ya que de esta forma estaremos haciendo visibles los problemas de salud más importantes del colectivo de mujeres, trabajadores y trabajadoras jóvenes y mayores de 55 años. Pero tenemos que aumentar nuestro esfuerzo en exigir, como señala la propia normativa, la intervención en origen. Sabemos que medidas como la formación en posturas, la vigilancia de la salud, los sistemas de rotación tal y como se implantan, etc., son medidas ineficaces, como lo son las metodologías que se utilizan para la identificación y evaluación de los factores de riesgo implicados en la generación de los TME. Y es en esto último donde se hace necesario un cambio radical y, por lo tanto, una mayor insistencia de nuestra acción sindical.

Hemos de seguir insistiendo: una actuación en el origen e integrada de la prevención, la necesidad de que las distintas especialidades actúen de forma coordinada, la valoración de la incidencia de las condiciones de empleo, etc., son premisas necesarias para cualquier intervención, también la ergonómica.

Uno de los objetivos de la ergonomía laboral es la adaptación de las condiciones de trabajo a las características de cada persona con independencia de su edad y sexo. Esa debe ser la clave para intervenir frente a los TME. Los ámbitos necesarios de actuación en el puesto de trabajo son múltiples y todos ellos deben pasar por considerar las capacidades y características individuales de cada colectivo para lograr:

  • El correcto diseño durante la etapa de creación del puesto de trabajo y el rediseño de los puestos de trabajo ya existentes en la empresa y que son inadecuados a nivel ergonómico.
  • Una descripción real de las condiciones de trabajo en las que se basan las evaluaciones de riesgo de los puestos de trabajo, analizando la situación real de trabajo, es decir lo que la trabajadora o el trabajador hace y cómo lo hace, observar y preguntar a las trabajadoras y los trabajadores sobre sus problemas.
  • Mejorar la organización del trabajo: facilitando la ejecución de las tareas de acuerdo y evitando demandas excesivas o insuficientes que pueden provocar la exposición a factores de riesgo psicosocial, principales agravantes de las consecuencias musculoesqueléticas.
  • Mejorar los canales de información con los trabajadores y las trabajadoras. Existe un derecho general a conocer los riegos específicos y las medidas preventivas adoptadas para evitarlos o reducirlos.
  • Mejorar los mecanismos de participación. La empresa deberá consultar los futuros cambios de sus condiciones de trabajo a nivel ergonómico (y cualquier otra), facilitar la propuesta de cada colectivo y la exposición de situaciones de riesgo concreto y poner en marcha soluciones eficaces a los riesgos ergonómicos y la prevención de los TME.
  • Desarrollar planes específicos de formación continua y reciclaje para la mejora de las habilidades, destrezas, capacidades y competencias laborales.
  • Reformar los servicios de vigilancia de la salud en el trabajo, para hacerlos más eficientes, eficaces, proactivos y preventivos.

En la gestión del riesgo ergonómico en las empresas es imprescindible que participen directamente sus protagonistas, los trabajadores y las trabajadoras. Tenemos el Método ERGOPAR que facilita la integración de la actividad preventiva a través de la participación activa. Integrémoslo en nuestras propuestas e iniciativas, insistamos en formar parte de la gestión preventiva de la empresa y propongamos medidas preventivas eficaces que combatan el riesgo en su origen y reduzcan su exposición. Sin lugar a dudas, los resultados serán beneficiosos para todos y todas, incluida la situación productiva y económica de la empresa.