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Inseguridad frente al empleo: la situación no mejora

La inseguridad frente al empleo se mantiene como en la primera ola de la pandemia
Mié, 13/10/2021 - 08:55
BERTA CHULVI
Dossier

Tres de cada cuatro participantes en la segunda edición de la encuesta COTS (75,2%) manifiesta preocupación por la dificultad de encontrar un nuevo empleo en caso de quedarse en paro. A pesar de las voces que apuntan que la economía se recupera, la población asalariada en España siente la misma inseguridad frente al empleo que experimentó en la primera ola de la pandemia. La segunda edición de la encuesta COTS ha sido realizada por ISTAS-CCOO y el grupo POWAH de la Universitat Autònoma.

mujer en precipicio

 

La segunda edición de la encuesta COTS entre la población asalariada en España se realizó entre el 26 de abril y el 24 de mayo de 2021. Sus resultados se comparan con la primera edición que se realizó entre el 29 de abril y el 28 de mayo de 2020. En la primera edición participaron 20.328 personas que tenían un trabajo asalariado a fecha 14 de marzo de 2020 mientras que en esta segunda edición han participado 25.100 personas en esa situación. Los datos de ambas encuestas han sido ponderados atendiendo a los valores de género, edad y grupo ocupacional de la EPA del primer trimestre de cada año, por lo que pueden ser tomados como valor informativo para la población asalariada en España.

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Como se puede apreciar en la figura 15, los resultados apuntan que la inseguridad laboral se sigue manteniendo prácticamente igual que en los primeros momentos de la pandemia, excepto en lo que respecta a la preocupación por los salarios que ha descendido ligeramente. Un 41,9% de la población asalariada está preocupada por perder el empleo, el 61,9% de los y las trabajadoras están preocupadas por la disminución de sus salarios (un 8% menos que en 2020), y tres de cada cuatro (75,2%) manifiestan su preocupación por la dificultad de encontrar un nuevo empleo en caso de quedarse en paro. Más de la mitad de la población asalariada muestra preocupación por el cambio de horarios (52,3%). Lo que ha empeorado ligeramente en 2021 es la preocupación por tener que cambiar de lugar de trabajo, que pasa de afectar al 42,4% de la población en 2020 al 48% en 2021.

Sergio Salas Nicas, doctor en Salud Pública, miembro del grupo de investigación POWAH de la Universitat Autónoma de Barcelona y uno de los autores de la encuesta COTS valora estos resultados como muy preocupantes: “En primer lugar, nos encontramos ante valores muy elevados en materia de inseguridad respecto al empleo y las condiciones de trabajo -señala Salas- y en segundo lugar, en un contexto de destrucción de la ocupación y crisis económica, el hecho de que las cifras de inseguridad se mantengan estables puede parecer una buena noticia a primera vista. Sin embargo, no hemos de olvidar que en una crisis los primeros trabajos que se pierden son los trabajos temporales, alterando así la proporción de los que permanecen a favor de los indefinidos que a su vez tienden a ser considerados más seguros desde el punto de vista del trabajador/a, por lo que cabría esperar una reducción de la prevalencia de la inseguridad percibida antes que un mantenimiento o un aumento de la misma, como pasó en la anterior crisis económica. De hecho, si nos fijamos bien, esto es lo que ha sucedido con todas las dimensiones de la inseguridad que se han medido en la encuesta, especialmente, como decimos, con la inseguridad respecto a disminuir el salario, que disminuyó en 8 puntos porcentuales, y con la excepción de la inseguridad respecto a ser cambiado de lugar de trabajo (departamento en la empresa, centro de trabajo, etc.)”.

Inseguridad y salarios bajos

Finalmente, al igual que ocurría en 2020, la inseguridad laboral es más elevada entre aquellas personas cuyo salario no cubre las necesidades básicas de su hogar y por tanto son más dependientes económicamente de la continuidad de su empleo y sus condiciones de trabajo actuales (figura 16). Como en la figura anterior, los porcentajes se mantienen similares de un año a otro e indican que la inseguridad es extrema cuando el salario no cubre las necesidades básicas: las personas que temen no encontrar otro empleo si pierden el actual pasan del 75,2% en el conjunto de la población asalariada al 84,1 por ciento entre quienes no cubren las necesidades básicas.

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“La inseguridad también mata, concluye Sergio Salas Nicas, y el hecho de que disminuya o no aumente solo cuando se pierden empleos resulta inadmisible (pues el paro también enferma a las personas) y hasta engañoso si no se pone en contexto, puesto que cambia el denominador sobre el que se calcula la tasa. En cualquier caso en España existe mucho margen de mejora. Mientras que no haya una alternativa mejor hay que exigir más seguridad en el empleo y evitar a toda costa dejar de los trabajadores y trabajadoras a merced de las crisis periódicas de la economía. Nuestra vida y nuestra salud dependen de ello”.