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Formación: aprobado, aunque con asignaturas pendientes

Mié, 15/07/2015 - 12:19
JAIME GONZÁLEZ
VICENTE LÓPEZ Y VALERIA UBERTI-BONA
Dossier

El desarrollo de la estrategia exige que la prevención de riesgos laborales consiga atención y fondos específicos en el ámbito de las convocatorias de formación que se vayan realizando.

El Plan Nacional de Formación en Prevención de Riesgos Laborales, fruto de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2007-2012, dejó parcialmente organizado un tema fundamental para la futura implantación de una cultura preventiva: la formación. El plan, además de regular la formación de quienes vayan a desempeñar funciones preventivas de nivel intermedio o superior, dejó patente que la prevención no comienza en el mundo del trabajo, sino en el sistema educativo, si bien es el mundo del trabajo, con sus limitaciones y potencialidades de acción, el marco en el que dicha competencia debe desarrollarse.

Pero, ¿y la formación de trabajadores y trabajadoras, los verdaderos protagonistas de la prevención de riesgos laborales?, ¿y la formación de los delegados y delegadas que los representan? Esta formación durante algunos años fue materia prioritaria (así lo marcaba la UE) en las convocatorias estatales de formación subvencionada. Pero esta prioridad desapareció hace “un par de convocatorias”, y la formación en prevención de riesgos laborales ha ido deambulando por los planes sectoriales o intersectoriales, sin un rumbo fijo, sin objetivo y, sobre todo, sin una certificación que la avalase. Estas son sin duda las asignaturas pendientes para la recientemente aprobada Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo. Para aprobarlas, habrá que avanzar en las siguientes líneas:

  • Construir el marco necesario para que la prevención de riesgos laborales consiga atención y fondos específicos en el ámbito de las convocatorias de formación que se vayan realizando. El aumento de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales desde el inicio de la crisis apunta a que esta materia debe volver a regar los distintos planes de formación.
  • El establecimiento de un programa oficial para la formación de delegados de prevención, habilitante para “ejercer” allá donde fuese nombrado con tal representatividad, se frenó, ya que la CEOE consideró que se creaba una nueva obligación empresarial y se hurtaban facultades a los agentes legitimados para la negociación colectiva por la Comisión Nacional. Nada más lejos de la realidad. La CEOE intenta evitar esta formación porque sabe que la formación de los delegados de prevención es una herramienta para la acción sindical, para la exigencia de derechos, para reconducir las políticas empresariales que suponen una degradación de las condiciones de trabajo y por lo tanto un aumento del riesgo para la salud de las personas asalariadas.
  • La aprobación de los “certificados de profesionalidad” pertinentes en prevención de riesgos laborales. En su momento no se consiguió por la pugna competencial entre las Administraciones de educación y las laborales, ya que las primeras querían asumir el único protagonismo y consiguieron que las Administraciones laborales no tuvieran facultades ni para extender certificados ni para convalidar formación por experiencia laboral.
  • La propuesta sindical de modificar los contenidos y carga horaria de la formación para el ejercicio de las funciones de nivel básico en prevención. Tratando de actualizar los contenidos de 1997 al siglo XXI y a las actuales realidades productivas.
  • Los carnés acumulativos de formación que inició la Fundación Laboral de la Construcción y cuyo modelo se extendería a Industria y Agroalimentaria. Incluyendo la vigilancia de la salud. La sentencia del Tribunal Supremo de 2012 al respecto avala la regulación de la formación preventiva, pero limita que la posesión del carné sea un impedimento para entrar a trabajar en las empresas.

La recuperación de las asignaturas pendientes y consolidar lo logrado en el Plan Nacional de Formación quedan como tarea para la Estrategia 2015–2020. La formación en prevención de riesgos laborales, recordémoslo, es una de las herramientas básicas para la acción sindical en la empresa, sin la cual los derechos en seguridad y salud en el trabajo se ven mermados, y con ello la salud de los trabajadores y las trabajadoras.