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Escuela y Salud Laboral

Lun, 15/10/2007 - 12:19
FERNANDO RODRIGO
Dossier

 

Dossier: Escuela y Salud Laboral

Hay instituciones fundamentales que no sólo son claves para el futuro de la sociedad sino que son su mejor espejo. La escuela es uno de esos lugares. Los problemas de salud laboral de los maestros y profesores nos hablan de la transformación de nuestras sociedades y de nuevas fuentes de riesgo y de estrés para quienes están, día a día, en las aulas. Como bien apuntan los maestros y representantes sindicales con quienes hemos hablado, hay mucho por hacer en este ámbito.

Gracias al esfuerzo de las organizaciones sindicales y de muchos delegados y delegadas de prevención se está poniendo en marcha el entramado preventivo que puede hacer que las cosas empiecen a funcionar, pero la situación que nos encontramos está muy lejos de ser aceptable. Para empezar, la propia Administración incumple las normas que ella aprueba, y hay comunidades autónomas donde ni si quiera se han puesto en marcha todos los mecanismos de prevención que prevé una ley aprobada hace ahora 12 años. El reconocimiento de las enfermedades profesionales con gran incidencia en la docencia está en mantillas: sólo se han reconocido las patologías de la voz, ni una palabra de las enfermedades musculoesqueléticas, ni una palabra sobre las patologías asociadas a las situaciones de estrés. Los edificios siguen sin adaptarse a la función docente. En su diseño, los maestros no tienen ninguna participación, y lo que es más grave, aún queda escuelas anteriores a 1960 que utilizaron amianto en su construcción.

Respecto a las políticas preventivas se requiere una reflexión de calado que en muchos casos excede el mero ámbito de la salud laboral. Los factores más estresantes para los maestros derivan directamente de las exigencias de una tarea donde la interacción social es nuclear. Prevenir en la escuela, además de lo que ya sabemos que es de utilidad en otros sectores, pasa por repensar los tiempos y los espacios de esas relaciones sociales, y pasa, no sólo por tomar medidas en el campo de la salud laboral sino también en el terreno de la pedagogía. Como dice Elena Moruno en este mismo dossier, la actuación es inapelable: ¿Si no educamos en entornos saludables cómo vamos a educar para la salud?