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El trabajo pierde sentido entre las personas jóvenes

Vie, 15/07/2016 - 12:20
BERTA CHULVI
Dossier

La población española, en general, se encuentra expuesta a altos niveles de riesgos psicosociales, pero ¿cómo se encuentran los menores de 30 años en relación a estos riesgos? Un análisis por edades de la Encuesta de Riesgos Psicosociales de 2010 a una muestra representativa de la población asalariada española mostró datos preocupantes hace siete años que la actual crisis puede haber agravado: las personas jóvenes están más expuestas que los mayores de esa edad a aquellos riesgos psicosociales que tienen que ver con una pérdida del sentido del trabajo y con su capacidad de influencia en el mismo.

Como se recordará, porque estos datos ya se han manejado en otras publicaciones realizadas sobre aquella encuesta, el trabajo de campo se realizó a través de una entrevista personal en el hogar a 5.100 trabajadores y trabajadoras y fue realizada por un grupo de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Valencia y la Universidad Pompeu Fabra liderado por ISTAS. La entrevista permitió recoger las características sociodemográficas de la persona, la ocupación y las condiciones de trabajo; entre ellas, la exposición a riesgos psicosociales a partir del cuestionario CoPsoQ-istas21.

Un análisis por edad muestra un primer resultado significativo: las personas menores de 30 años se encuentran un 10% más expuestas al riesgo de baja influencia que las mayores de 30 años. Este riesgo expresa una falta de autonomía en el día a día de los trabajadores y trabajadoras tanto en relación a la tarea que hacen como al modo de ejercerla: un 40% de las personas menores de 30 años está en la situación de exposición más perjudicial en cuanto a este riesgo, un 30% está en una posición intermedia y solo un 20% siente que tiene influencia sobre su trabajo. La falta de autonomía se manifiesta también en la falta de control sobre los tiempos de trabajo: un 40% de los menores de 30 años está en la peor de las situaciones en cuanto a exposición a este riesgo, lo que supone que la exposición más nociva para la salud en este riesgo es un 9% superior si la comparamos con las personas mayores de esa edad.

Otro riesgo psicosocial que afecta especialmente a los jóvenes es el que tiene que ver con el sentido del trabajo, una dimensión que se relaciona con influencia. Los menores de 30 años están un 5% más expuestos que la población mayor de esa edad al riesgo que supone que el trabajo pierda sentido para la persona. El “sentido del trabajo” es una dimensión del CoPsoQ-istas21 que mide en qué medida el trabajo se relaciona con valores distintos a los de tener un empleo y obtener ingresos, valores como la utilidad social y el aprendizaje. Lo que nos encontramos es que un 34,5% de la población asalariada menor de 30 años está expuesta a la peor situación en relación a este riesgo psicosocial.

Respecto a la inseguridad sobre el empleo, es decir, la preocupación por perder el trabajo o por encontrar uno nuevo en caso de quedar en paro, la situación de los menores de 30 años también es peor. Un 42,2% de las personas menores de 30 se encuentra en la peor de las situaciones respecto a la exposición a este riesgo, un 6% más que la población mayor de esa edad. Esta alta inseguridad sobre el empleo y la alta precarización del empleo juvenil conllevan también que a los menores de 30 años les preocupe menos el empeoramiento de las condiciones de trabajo (por ejemplo, el salario o los horarios), o que esta preocupación esté supeditada, en realidad, a la alta inseguridad sobre el empleo.

En definitiva, lo que estos datos apuntan es una problemática específica de exposición a riesgos piscosociales por parte de la población asalariada más joven que afecta de forma importante a factores psicosociales con un gran peso en la construcción identitaria de las personas. En las actuales condiciones de trabajo, un porcentaje elevadísimo de jóvenes, 4 de cada 10, no puede responderse a preguntas como ¿qué soy yo?, o ¿para qué trabajo? Y 3 de cada 10 lo hacen con serias dificultades. Se trata de unas exposiciones nocivas que tienen una gran transcendencia en el terreno de la salud de las personas, pues como señaló el psicopatólogo del trabajo Cristophe Dejours en una entrevista en porExperiencia: “El trabajo es un elemento central en la construcción de nuestra identidad. Y la identidad es el armazón de nuestra salud mental”.