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El trabajador se encontrará con que le han dado el alta y tendrá que acudir a los juzgados

Lun, 15/07/2013 - 12:20
BERTA CHULVI
Dossier

En el año 2000, en una entrevista en porExperiencia, Aurelio Duque denunciaba un sigiloso proceso que ponía en manos privadas la salud de los trabajadores aumentando las competencias de las mutuas: "Mucho nos tememos que el siguiente paso sea facultar a las mutuas para dar el alta sanitaria, con lo que se cerrará el círculo y los trabajadores saldrán definitivamente del sistema sanitario público", afirmó hace trece años. Hoy hemos vuelto a hablar con él porque esa es una de las actuales pretensiones del gobierno.

Aurelio DuqueLas peores previsiones parece que amenazan con cumplirse. Si echas la vista atrás, ¿qué puedes decirnos de la situación actual?

El servicio y la atención sanitaria que recibe el trabajador por parte de las mutuas se han deteriorado mucho en este tiempo. Parecía que las mutuas iban a proporcionar una mejor y más rápida atención sanitaria a la población trabajadora y no ha sido así. Las cosas han ido a peor. Antes, por lo menos, conseguíamos que las mutuas adelantaran las pruebas al trabajador, por lo que el diagnóstico se podía hacer con más rapidez y se acortaba el proceso. O, en su defecto, enviaban al enfermo a rehabilitación, por lo que la patología osteomuscular, la más común, era mejor tratada. Ahora no conseguimos ni eso: llamas a un médico de la mutua para que le haga unas pruebas al trabajador y te dice que tiene un cupo máximo de radiografías y resonancias, etc., y no puede hacerse cargo de más pruebas. De la forma más descarada priman los criterios económicos sobre los criterios de salud. Y eso es un fraude a los trabajadores y al Estado, porque las mutuas reciben transferencias directas de la Seguridad Social, precisamente para hacer eso que no hacen.

¿Y qué hacen ahora las mutuas si no agilizan ni pruebas ni tratamientos?

Lo que vemos todos los días es que las mutuas se dedican a pedir un informe al médico de familia sobre el trabajador de baja a través del inspector de zona del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Te he traído ejemplos. En este informe me piden que dé el alta a un trabajor de 40 años que ha sufrido un infarto de miocardio alegando que se le han practicado una serie de pruebas y piensan que no está afectada su capacidad para trabajar. Tengo 10 días para contestar a esa propuesta: generalmente mi respuesta es negativa, porque solo en un 10% de los casos el trabajador está en disposición de reincorporarse y yo le habría dado el alta aunque no lo pidiera la mutua. Muchas veces nos piden que demos el alta a enfermos que todavía están pendientes de pruebas diagnósticas fundamentales y tratamientos rehabilitadores. Por ejemplo, a este trabajador que le dio un infarto y que la mutua considera recuperado, el cardiólogo le hizo una primera prueba –prueba de esfuerzo cardíaco– y vimos que no era capaz de realizar esfuerzos físicos en situaciones similares al estrés que tendría que soportar en el trabajo. Estamos pendientes de una segunda prueba y yo, como médico, no puedo darle el alta hasta disponer de los resultados de esa prueba y comprobar que se encuentra en óptimas condiciones para reincorporarse a su puesto de trabajo.

¿Con qué criterio propone el alta la mutua?

Mejoría. El médico de trabajo emite un informe en el que indica que ha observado en el paciente una mejoría que no le impide volver al trabajo y desempeñar sus tareas.

¿La Inspección Médica tramita “de oficio” todas las peticiones de las mutuas? ¿No se plantea que eso supone un exceso de trabajo burocrático para el médico?

La Inspección nos pasa todas las peticiones de las mutuas. Es más, como los inspectores tienen incentivos salariales si consiguen acortar los periodos de baja de los trabajadores de su zona, desde la Inspección se desarrollan toda una serie de prácticas que ejercen presión sobre los médicos. Por ejemplo, cada dos meses, el inspector nos cita por escrito a una reunión y nos presenta una estadística sobre la duración media de las bajas en la Comunidad Valenciana, en nuestro departamento y en nuestro cupo de pacientes. Allí acudimos con nuestro listado de enfermos con baja y vamos dando explicaciones, uno por uno, de su situación actual y de su evolución.

¿Este tipo de prácticas no son una agresión a vuestra identidad profesional?

Sí, sí lo son. Como médicos de familia nos ponen en un rol, el de controlador de un proceso que, en muy buena parte, no depende de nosotros, que no tiene nada que ver con nuestra función, que es que la persona se cure. Mi ética como médico me impide dar un alta cuando no procede. ¿Tú te imaginas que yo le doy el alta al joven que ha tenido un infarto, cuando todavía los informes del cardiólogo no son positivos, y le pasa algo? No solo nos cargan de trabajo burocrático, es que además el sistema público se está encargando de la mucha patología derivada del trabajo, que es, precisamente, lo que deberían hacer las mutuas.

¿Qué es lo que está ocurriendo?

Cuando las mutuas ven que una enfermedad es grave o se cronifica, es decir, el paciente va a necesitar mucha atención médica, tratan por todos los medios de sacarlo de su sistema y lo envían a la atención primaria. Te pongo un ejemplo: dos varones que trabajan en el puerto en carga y descarga, que llevan muchos años moviendo diariamente 3.000 kilos. Y de repente tienen tendinitis y van a la mutua. La mutua les atiende puntualmente los síntomas, pero el paciente no mejora. Entonces al paciente le dicen que vaya a su médico de cabecera porque lo que tiene es una artrosis del hombro. Viene el enfermo y yo aprecio que puede tener roto un tendón debido a las tareas que ha venido realizando. Le escribo al médico de la mutua pidiéndole un informe sobre su valoración. Si lo único que recibo es un diagnóstico de artrosis de hombro, lo derivo al especialista en traumatología para que vean lo que tiene y cuando finalmente se demuestra que lo que tiene es un tendón roto a consecuencia del sobreesfuerzo pido una determinación de contingencias. Es decir, informo al inspector médico de Sanidad que el paciente sufre una patología derivada del trabajo y que es la mutua quien tiene que hacerse cargo. La realidad es que las mutuas, a los médicos de atención primaria no nos resuelven el problema, al contrario, nos dan más trabajo, y al trabajador lo penalizan, es como si lo castigaran: le dan un tratamiento puntual y lo devuelven al trabajo. Cuando ya le han visto dos o tres veces por el mismo problema nos lo mandan, cuando el trabajador ya ha empeorado. Al final, lo grave es que la mutua no hace ni su propio papel. Reciben importantes transferencias de la Seguridad Social para hacer un trabajo que no hacen. Solo están atendiendo las patologías simples, todo lo complejo lo derivan al sistema sanitario público.

Con la reforma que pretende el gobierno, las mutuas van a tener la potestad de dar el alta sanitaria si el médico no contesta su propuesta, ¿qué supone esto?

En primer lugar, nos dan menos tiempo para responder a los médicos de familia a la propuesta de alta de la mutua. Donde antes teníamos diez días ahora tenemos cuatro. Además, a nuestro silencio le dan la categoría de respuesta, es decir, si el médico no contesta, al trabajador le dan el alta, cosa que antes no podían hacer sin nuestra firma. Con el nivel de saturación que hay en las consultas, el 90% de los médicos no va a poder contestar en cuatro días. Al final, la mutua lo que quiere es la potestad de dar el alta saltándose al médico de cabecera. Y ¿cómo se consigue eso?, poniendo un plazo muy corto de respuesta y dándole al silencio del médico el significado de aceptación del alta. Lo que va a ocurrir es que se van a judicializar los procesos, el trabajador se encontrará con el alta y tendrá que acudir a los juzgados para defender su derecho a la salud y pagar por ello.

Si ahora son las mutuas las que persiguen a los médicos para que emitan el alta, con esta reforma ¿serán los trabajadores los que perseguirán al médico para que informe?

No, no creo. Los trabajadores no se van ni a enterar. Simplemente se encontrarán con que están de alta. Ahora tampoco se enteran de que las mutuas nos han enviado una propuesta de alta. La mayoría de las veces soy yo quien le informo al paciente de que he recibido una propuesta de alta y la he contestado.