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Cuando te jubiles, te opero:trabajadoras mayores frente a riesgos ergonómicos

Sáb, 15/04/2017 - 12:19
BERTA CHULVI
Dossier

Sara tiene 58 años y trabaja, desde 2003, para una empresa de limpieza de Bilbao como peón limpiadora en un hospital. Hace un año la operaron de túnel carpiano en las dos manos, pero sigue teniendo problemas musculoesqueléticos: artrosis en los dedos pulgares y en los hombros. Podría operarse para evitar la dolencia en los pulgares, pero perdería fuerza y tiene que seguir trabajando. "Cuando te jubiles, te opero", le ha dicho el traumatólogo del hospital en el que ella limpia. Mientras tanto, Sara no ve otra salida que "vivir con el dolor". "Me han dicho que solo está reconocido el túnel carpiano", afirma Sara, que prefiere seguir trabajando con dolor a darse una y otra vez contra la pared de la incomprensión de la mutua.

Las enfermedades profesionales más declaradas en mujeres son las enfermedades osteomusculares (75-80%). La principal es el síndrome del túnel carpiano porque es casi el único trastorno musculoesquelético que se reconoce a uno de los colectivos profesionales más expuestos a riesgos ergonómicos: el personal de limpieza, pero hay muchas más patologías de origen profesional a las que se les niega ese carácter: artrosis en manos y hombros, tendinitis, etc. También hay muchos otros colectivos profesionales mayoritariamente ocupados por mujeres "como es el caso de los puestos con pantallas de visualización" donde se da una importante prevalencia de dolencias en el túnel carpiano que no son reconocidas como enfermedad profesional.

El de Sara es un caso de tantos, pero ilustra bastante bien la situación en el colectivo de mujeres mayores que se dedican a la limpieza. Cuando la operaron del túnel carpiano y se reincorporó a su puesto de trabajo, el servicio de prevención no evaluó cuáles eran las restricciones para el desempeño de su puesto de trabajo: "Aquí no existe eso, hija. Yo opté a otro puesto porque durante mi baja se amplió el hospital y se creaban dos puestos más. Me apunté y por antigüedad me lo dieron, pero no porque valoraran mi estado de salud", explica Sara. "En este puesto no tengo que levantar tanto los brazos, pero arrastrar la mopa mojada por el suelo antideslizante del vestíbulo exige mucha fuerza porque se trata de una mopa doble y el suelo frena".

La artritis en los dedos pulgares hace que un simple gesto de coger un objeto del escritorio pueda ser motivo para Sara de un dolor agudo: "Antes estuve trabajando con una férula en la mano derecha, pero ahora ya no me la puedo poner porque se me clava y me hace más daño. He intentado llevar otras más blandas y es imposible. Yo no puedo coger el palo de la mopa como todo el mundo. Yo junto el pulgar con el resto de los dedos y luego cierro la mano, porque abierto no lo puedo tener", explica esta trabajadora.

Hay testimonios que ilustran con total claridad el fracaso de la vigilancia de la salud: "Te vas apañando con tus truquillos. Te tomas antiinflamatorios de vez en cuando. Cuando no hay más remedio te haces infiltraciones, pero no te duran ni un mes. Al final es aprender a vivir con el dolor", explica esta trabajadora de 58 años. En lo que Sara llama "las revisiones" a cargo de la empresa, ella ha comentado sus problemas, pero ni caso. Sara no está pensando en jubilarse porque ha tenido temporadas peores: "Ha habido épocas que simplemente coger una silla, te saltan las lágrimas. En ese momento de impotencia te lo dejarías todo, pero tienes que seguir. Como en estos momentos estoy mejor que otras veces, pues sigo".

La operación del túnel carpiano de Sara sí fue reconocida como enfermedad profesional, pero hizo falta que interviniera CCOO de Euskadi pidiendo un cambio de contingencias porque en un primer momento la mutua denegó el origen profesional de la dolencia. María no tuvo esa suerte: ella tiene ahora 55 años y trabaja como envasadora en un almacén de naranjas de la localidad de Silla en la provincia de Valencia. María, como tantas otras envasadoras que realizan movimientos repetitivos con las manos, padece síndrome del túnel carpiano en las dos manos. El médico de la mutua que le atendió, hace ahora cinco años, consideró que el origen de su dolencia no era laboral: "Es premenopáusica, lo que es un factor predisponente y no relacionable con el ámbito laboral. El caso de la bilateralidad no hace más que confirmar la no vinculación laboral en la que se halla el paciente de referencia", reza el informe de la mutua que la Inspección de Trabajo dio por bueno a pesar de las alegaciones presentadas por CCOO del País Valencià.