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Crimen corporativo. Los datos proporcionados por la industria química no son fiables

Dom, 15/10/2006 - 12:19
AGUSTÍN GONZÁLEZ
Dossier

Las evaluaciones de los riesgos para la salud deberían ser de carácter científico y, por tanto, fiables. Sin embargo, la experiencia demuestra que con frecuencia los ejecutivos y científicos vinculados a la industria química suprimen o manipulan la información que puede afectar a la obtención de licencias y la venta de sus productos. Samuel Epstein, una autoridad mundial en materia de prevención del cáncer, denunciaba en 1990 el caso de la compañía Velsicol Chemical, fabricante mundial de dos pesticidas, heptacloro y clordano, de probada cancerogenicidad. Los datos que siguen se basan en un artículo del Dr. Epstein publicado en la revista International Journal of Health Services.

El heptacloro y clordano tuvieron una amplia utilización en la agricultura hasta que en 1974 la Agencia de Protección Medioambiental norteamericana (EPA) determinó que su uso constituía un riesgo para la salud humana debido a su probable cancerogenicidad. Sin embargo su uso doméstico para combatir las termitas quedó fuera de las regulaciones restrictivas, ya que la industria aseguró que la aplicación subterránea de dichas sustancias no suponía un riesgo. Ello ha provocado un alto índice de contaminación de suelos dada su elevada persistencia ambiental que puede llegar hasta 20 años.

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En un extenso informe publicado en 1986, cuatro décadas después de que las sustancias saliesen al mercado, se demostró que Velsicol incumplió repetidamente su obligación de informar sobre los riesgos de la exposición al clordano/heptacloro tanto en el ámbito del consumo doméstico (deficiencias en el etiquetado), como en el del comercio y aplicación (información técnica y publicitaria errónea) e incluso en la información a la propia EPA.

El heptacloro y el clordano se han relacionado con trastornos de la sangre y de la médula ósea. También pueden causar daños hepáticos y neurotóxicos. Se ha demostrado que la exposición de animales a ambas sustancias produce tumores en el hígado. Los niños parecen ser muy sensibles a los efectos del heptacloro y la exposición durante la gestación y la infancia puede dañar el sistema nervioso e inmunitario.

A pesar de ello, los manuales de Velsicol muestran a trabajadores aplicando estos productos en espacios confinados sin protección respiratoria alguna y su publicidad está llena de falsos enunciados como: el clorano tiene una eficacia y una seguridad únicas, el clordano es el pesticida más seguro del mercado, el clordano no es peligroso si se observan las medidas de seguridad, según estudios de salud "no existen evidencias de efectos latentes a largo plazo". 

Según las normas que regulan el uso de sustancias químicas, éstas deben ser aprobadas y registradas antes de salir al mercado y sus componentes deben conocerse. Pero este sistema regulador sólo puede ser eficaz si la empresa revela de manera honesta los resultados de sus investigaciones e informes. El sistema sólo tiene validez si la información que recibe es fiable. Sin embargo, cada vez hay más evidencias de que la información científica proveniente de instituciones o individuos con intereses económicos en los resultados, debe ser considerada no fiable hasta que una valoración independiente demuestre lo contrario. 

Se deberían promover sanciones penales contra aquellas empresas y sus científicos que intencionadamente supriman o manipulen información sobre productos con consecuencias adversas para la salud humana y para el medio ambiente. Son realmente crímenes de cuello blanco.