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¡Aúpa! Una y mil veces

Jue, 15/01/2015 - 12:20
MONTSERRAT LÓPEZ
Dossier

Coger a una niña en brazos es una sensación gratificante, y forma parte del día a día de colectivos feminizados como maestras de preescolar, educadoras infantiles en guarderías, monitoras de comedores escolares, etc. La ternura esconde, muchas veces, los riesgos ergonómicos a que se exponen estos colectivos laborales.

Preocupada por la presencia de trastornos musculoesqueléticos y la falta de implementación de medidas preventivas eficaces frente al riesgo ergonómico en el sector de ocio educativo y animación sociocultural, la Federación de Enseñanza de CCOO decide realizar un estudio diagnóstico sobre los riesgos ergonómicos y trastornos asociados en este sector, bajo el amparo de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales. Sus resultados bien pueden extrapolarse a otros sectores relacionados con la educación y cuidado infantil.

Para el desarrollo de este estudio se utilizaron herramientas que forman parte del Método Ergopar, procedimiento de ergonomía participativa para la prevención de los trastornos musculoesqueléticos de origen laboral. El alcance del estudio tuvo en cuenta todos los puestos de trabajo, siendo representativos y por tanto objeto del estudio los puestos de trabajo de: coordinador/a de actividades y proyectos de centro y monitor/a de ocio educativo.

La movilización de personas en las tareas de estos colectivos se refleja de forma más importante en los puestos de trabajo de monitor/a de ocio educativo y, de forma más concreta, la encontramos en determinadas tareas que se realizan en comedores escolares, aulas matinales, relacionadas con la atención y cuidado del alumnado de preescolar.

Las personas encuestadas pertenecientes a este colectivo, en su gran mayoría mujeres, manifiestan con mayor frecuencia padecer molestias y dolor en el cuello, hombros y/o espalda dorsal y espalda lumbar, habiéndoles impedido incluso alguna vez realizar su trabajo. Cuando explican las exigencias físicas de su puesto de trabajo las valoran como moderadas, pero siempre hay que tener en cuenta el fuerte componente emotivo del mismo. Así, una trabajadora explicaba en este estudio: “Sé que coger a los niños en brazos daña mi espalda. Y ya sé que no es necesario cogerlos, pero trabajo con los de preescolar y a veces es imposible no hacerlo”.

Las posturas forzadas son una de las cuestiones que más efectos tiene: “El hecho de tener que estar con la espalda inclinada hacia delante es lo peor. Estoy con niños de 3 y 4 años y las mesas son muy bajas, esto acaba produciendo dolor en las lumbares”, explica una trabajadora.

Aunque el levantar, trasladar, manipular, dejar a niños y niñas se realizan en tareas esporádicas, como por ejemplo: cogerles para curar posibles heridas, cambiar de ropa si se manchan de comida o se mojan, cogerles para consolarlos cuando lloran o llaman la atención, incluso para levantarlos cuando se han dormido en la siesta, es necesario prestar atención a las condiciones en las que estas se realizan incluso junto con otras tareas que también implican manipulación manual de cargas o la adopción de posturas inadecuadas.

Por ejemplo, preparar y recoger el aula para la siesta significa colocar los colchones y recogerlos, colchones que pesan 3 kg, así como empujar y arrastrar el carro donde se transportan, previamente levantado y habiendo movido sillas y mesas para dejar sitio, que posteriormente tendrán que volver a colocar donde estaban, pues es un aula donde luego habrá clase. Las monitoras se agachan para despertar a los niños y niñas, incluso los cogen en brazos para sacarlos del aula y llevarlos al aseo.

En la atención y cuidado de los niños y las niñas mientras comen, induciendo e incluso dando de comer directamente, como no hay sillas para sentarse ni espacio suficiente, las monitoras deben inclinarse y girar el tronco/espalda, cuello, también agacharse y mantenerse en cuclillas.

Aspectos que no podemos olvidar y que alimentan de forma negativa estas condiciones de trabajo son: la falta de pausas para el descanso, la ausencia de mobiliario de dimensiones adaptadas a las trabajadoras, la altura de planos inadecuada, la ratio de usuarios y usuarias elevada por cada monitor/a y por tanto el ritmo elevado.