Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Despropósitos

Jue, 15/01/2004 - 12:19

Despropósitos

Acoso y derribo al imperio de la razón y globalización de la estulticia entre la ciudadanía. Tales parecen ser algunos objetivos del nuevo orden mundial a juzgar por los continuos atentados a la inteligencia del personal y la carga de cinismo de las declaraciones públicas (¡cómo serán las privadas!) de los líderes del cotarro.

Digamos, por poner un hito histórico, que el acta fundacional de este movimiento de usura estratégica del razonamiento fue aquella famosa declaración sobre la tala de bosques como solución a los incendios forestales. Recuerden, su autor no fue un enfermo mental sino el mismísimo Presidente de los EE.UU..

Luego vino la guerra de Irak cuyo objetivo era acabar con un arsenal de destrucción masiva inexistente. Y la resistencia frente a las fuerzas ocupantes, calificada como un indicador del éxito de la propia ocupación (ni más ni menos, ni menos ni mal). Por no hablar de aquella excelsa justificación aznariana del apoyo a la invasión basada en el censo norteamericano de hispanohablantes.

Jerarcas de la Santa Madre Iglesia se han sumado fervorosa e impunemente a este eje del irracionalismo mediante la revelación urbi et orbi de que, contra toda evidencia científica, los preservativos son ineficaces contra el SIDA.

Ariel Sharon, por su parte, aprovecha los vientos favorables a tanto cambalache intelectual para proclamar que el rechazo a su política de terrorismo de estado y de desprecio a la legalidad internacional no es más que una manifestación de antisemitismo.

En este maremagnum, il cavaliere Berlusconi trata de atraer la inversión extranjera con referencias a la anatomía de las secretarias italianas, mientras Aznar intenta convencer a Lula y a Kirschner de que no se calienten la cabeza, que la solución para Latinoamérica ya está inventada: privatización, privatización y privatización.

Contagiado por tanta desfachatez, el Conselleiro de Pesca de la Xunta de Galicia justifica el alejamiento del Prestige apelando a la distribución equitativa de chapapote por toda la costa del Cantábrico.

¿Alguien puede extrañarse, en este contexto, de que un juez declare culpable a un trabajador por haber consentido que su patrón lo ponga a trabajar sin medidas de seguridad?