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”Trabajar mejor y producir mejor: esta es la filosofía con la que pretendemos mentalizar a los empresarios”

Dom, 15/07/2007 - 12:19
XIMO MASSOT
Debate

El Programa WISE (Working Improvement for Small Enterprises), conocido en español como "Mayor Productividad y Mejores Condiciones de Trabajo en PYMEs", es una metodología formativa desarrollada por la OIT, cuyo objetivo es promover mejoras de bajo coste que redunden en un beneficio directo, tanto para los empresarios como para los trabajadores. Unión de Mutuas y la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (FEMEVAL) acaban de desarrollar con éxito, de la mano del Dr. Carlos Aníbal Rodríguez, la primera experiencia de implantación de esta metodología en un país industrializado.

"Al principio, la propuesta de desarrollar este curso en Valencia me produjo cierto escepticismo", confiesa el Dr. Rodríguez. Este médico del trabajo consultor de la OIT, tiene en su haber una larga trayectoria en la aplicación del Programa WISE en distintos países de Latinoamérica donde ha contribuído a formar a varios centenares de pequeños empresarios. "La duda era si esta metodología, que fue ideada hace una década por un ergónomo japonés y un ingeniero norteamericano y que hasta ahora se había experimentado exclusivamente en países en vías de desarrollo, iba a funcionar en un país industrializado" explica.

Un curso demostración organizado en septiembre de 2006, dirigido a pequeños y medianos empresarios del metal, fue suficiente para despejar esta duda: "la metodología tiene unas potencialidades enormes y entiendo que ésta es la convicción de todos los que hemos participado en esta experiencia", reconocía rotundo Carlos Aníbal al finalizar el experimento.

En no más de dos semanas una docena de empresarios, tutorizados por un grupo de monitores, habían sido capaces de ayudarse mutuamente a elaborar un conjunto de propuestas de mejoras, factibles y de bajo coste, simples y rentables, con un impacto positivo sobre las condiciones de trabajo. Suena a milagro o a camelo, pero, como reconocían los propios monitores que aprovecharon la experiencia para su propia capacitación, "de entrada no nos lo creíamos, pero hemos comprobado en la práctica que esto funciona". Una vez finalizado el curso, los empresarios participantes siguieron encontrándose de forma autónoma en las semanas posteriores para continuar profundizando en las posibilidades de mejora.

¿Qué tiene esta metodología para ser tan eficaz? Carlos Aníbal Rodríguez nos desvela algunas de las claves: "la motivación esencial de los empresarios es la productividad y este curso propone justamente poner en marcha soluciones sencillas de bajo coste que mejoren las condiciones de trabajo y que al mismo tiempo resulten útiles para la productividad", y añade "hay que pensar en que los grandes cambios en una empresa se inician con cada uno de los pequeños cambios que uno puede hacer; los empresarios que sobreviven no son los que tratan de hacerlo todo de una vez, sino los que día a día van mejorando los procesos productivos y las formas de organización del trabajo, son empresarios que van encontrando sus propias fórmulas". Para redondear el argumento, remata: "El empresario aprende en este curso que si sus trabajadores están mejor, más cómodos, van a trabajar mejor y en definitiva van a producir más. Trabajar mejor y producir mejor, esta es la filosofía con la que el curso pretende mentalizar a los empresarios".

"Otra cosa que explota bien la metodología -añade este experto de OIT- es el asesoramiento entre empresarios. En general los empresarios de PYMEs sólo conocen su propia empresa. Con este curso se les da la oportunidad de conocer a otros empresarios que tienen los mismos problemas que ellos y con los que pueden cooperar solidariamente para tratar de encontrar soluciones. La metodologia grupal es otro aspecto esencial de este curso". Carlos Aníbal recuerda la frase con la que uno de los empresarios participantes en la experiencia de septiembre sintetizó su satisfacción: "ha sido como tener una auditoria externa gratis y, además, hecha por gente que conoce perfectamente el terreno que pisa"

                                                             

                                                                    

 

Con el aliento de los buenos resultados del curso demostración, en mayo de 2007 se repitió la experiencia, esta vez con una programación de ciclo completo, es decir, de cuatro semanas de duración. La actividad, no obstante, empieza mucho antes del comienzo del curso. Hay que captar empresarios y hay que hacerlo directamente, visitándoles en sus empresas, explicándoles de viva voz los objetivos y características del curso e insistiendo en que no tiene sentido que mande al técnico de seguridad al curso, sino que quien debe de acudir es él en persona ya que se trata de tomar decisiones: "El primer problema -señala Carlos Aníbal- siempre es convencer al empresario. Los empresarios de entrada son reticentes a acudir a cursos de formación en salud y seguridad porque entienden que son los trabajadores quienes deben de ir. Pero, además, en este caso hay que convencer al empresario de que se tiene que comprometer a introducir mejoras en su empresa antes de terminar el curso". Cuando un empresario acepta inscribirse, lo inmediato es visitar su empresa para identificar y fotografiar buenos ejemplos que puedan servir de orientación al resto de participantes.

Una vez conformado un grupo de empresarios, la primera actividad del curso es visitar una de las empresas para ejercitarse en la aplicación práctica de una lista de control sobre posibilidades de mejora y formular una primera bateria de propuestas. Tres o cuatro sesiones de exposición de temas técnicos, apoyados en los buenos ejemplos captados en las empresas participantes, son toda la actividad de aula del curso. Tras las "clases", se configuran grupos de entre 4 y 6 empresarios que, durante dos semanas se organizan de forma autónoma para visitar sus respectivas empresas y, con la ayuda de un tutor, elaborar planes de mejora. En la clausura del curso, cada empresario presenta su plan de mejoras, expone las realizaciones ya implementadas y fija los plazos para las acciones pendientes.

¿Así de sencillo? Tal vez no lo es tanto, pero, como dice el Dr. Rodríguez, a veces complicamos la prevención innecesariamente: "Este curso parte de cuatro o cinco cosas que el empresario puede ver como problemas. No son todos los problemas ni el curso pretende solucionar toda la prevención en la empresa. No, de ninguna forma. Lo que en todo caso trata es de que el empresario inicie un camino. Un problema es que hemos convertido unas necesidades prácticas en recursos tecnocráticos. En cuanto uno decide que la prevención es un tema de técnicos y de abogados, perdió la oportunidad de gestionar la prevención bajo su propio interés. Hemos dificultado que el empresario internalice su deber de prevención porque le hemos trasladado una cultura ajena a su forma 'natural' de hacer frente a los problemas constriñéndolo a hacer las cosas sólo como dictan las normas".

La prevención está para resolver problemas, concluye Carlos Aníbal: "El gran éxito del curso es que en veinte días se detectan problemas, se elaboran soluciones y se aplican. Eso es totalmente inusual en el tipo de formación que estamos acostumbrados a dar. Claro que no son grandes soluciones. No sería posible en tan poco tiempo. Pero lo que pueden hacer, lo hacen".