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¿Qué hace a los delegados y delegadas de prevención más efectivos?

Un informe europeo analiza los factores que condicionan sus actuaciones
Jue, 15/10/2009 - 12:19
PEX
Debate

Un número creciente de investigaciones señala la importancia que tiene la representación sindical para promover la salud laboral. Para analizar las condiciones de efectividad de esa fuerza de cambio, María Menéndez, del Gabinete de Salut Laboral de CCOO de Catalunya, Joan Benach de la Universitat Pompeu Fabra-CISAL y Laurent Voguel del Instituto Sindical.

La implantación de los sindicatos es muy desigual en los países que conforman la UE. Los países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia) –de fuerte tradición socialdemócrata– cuentan con el mayor porcentaje de afiliación sindical (73%) muy por encima de la media (22%), mientras que los países del Este de Europa con una fuerte herencia del régimen soviético presentan las más bajas tasas de afiliación (12%) excepto Eslovenia (40%).

En cuanto a los representantes sindicales en materia de salud y seguridad en el trabajo, se calcula que existen alrededor de un millón de delegados de prevención en la UE-27, aunque las cifras varían significativamente según el país. El derecho de los trabajadores a contar con una representación sindical en materia de salud y seguridad continua siendo gravemente lesionado en la práctica sobre todo en las pequeñas empresas.

El sistema de elección

El estudio identifica distintas formas de designar los delegados de prevención que se podrían agrupar en dos grandes tipos. Los que son elegidos directamente por los trabajadores y trabajadoras sin contar con ninguna organización sindical detrás y los que sí cuentan con el respaldo de una organización sindical y son designados por los órganos de representación laboral o elegidos por los afiliados. Los autores plantean que las formas de elección directa no han tenido resultados positivos para la salud de los trabajadores porque los empresarios tienen un amplio margen para decidir cómo realizar la consulta, a quién elegir y cómo controlar las prácticas preventivas.

El estudio describe además otras de formas de representación, en países como Suecia y Noruega, que están vinculadas al territorio y no a los centros de trabajo. Y que han permitido que trabajadores y trabajadoras de pequeñas empresas también tengan quien defienda sus derechos en materia de salud laboral. Son figuras similares a los agentes sectoriales y territoriales de prevención que prevé la Estrategia Española de Salud y Seguridad en el Trabajo 2007-2012 cuya implantación está paralizada por resistencias empresariales. 

La acción de los delegados de prevención

La situación socio-política y laboral que se describe plantea el contexto en que llevan a cabo su acción los delegados y delegadas de prevención: la flexibilización productiva y tecnológica, los cambios de gestión que han provocado nuevas demandas en la productividad y una creciente liberalización del mercado de trabajo europeo. Es por ello que los sindicatos y los delegados de prevención se enfrentan a serios desafíos para cambiar esta situación tan preocupante. En especial deben de jugar un papel crucial en la protección de la salud y seguridad de los trabajadores más vulnerables en las empresas con poca presencia sindical.

 

La fuerza de los trabajadores juega un papel esencial en la aplicación de las políticas sociales, la regulación del mercado laboral y la negociación colectiva en los países europeos. Desafortunadamente gobiernos y sindicatos en Europa no siempre han priorizado la salud laboral en sus agendas, acuerdos y negociaciones colectivas y este tema es con frecuencia uno de los últimos en la lista en las negociaciones frente a cuestiones como los salarios, la estabilidad en el empleo y las pensiones.

La implicación de los trabajadores es fundamental para conseguir resultados en salud laboral. Los estudios demuestran que la participación de los trabajadores no mejora con la simple afiliación sindical, sino que requiere que los sindicatos desarrollen programas para ampliar los conocimientos, la conciencias política y la atribución de poderes a los trabajadores, ofreciéndoles mecanismos para expresar sus preocupaciones y movilizar su influencia en una sola voz.

Con respecto a las estrategias sindicales, la primera de ellas a tener en cuenta es el fortalecimiento de la posición de los delegados de prevención. Esta estrategia abarca tres cuestiones clave. La primera es ofrecer conocimientos, información y formación a los delegados de prevención. Segundo, la creación de redes de delegados de prevención, estableciendo canales de información útiles y regulares. El asesoramiento técnico y legal por parte de los sindicatos es clave para la aplicación práctica de esta estrategia. Tercero, el apoyo logístico se muestra como esencial para la acción de los delegados y delegadas de prevención. Esto incluye la producción de herramientas prácticas como guías, folletos, boletines o publicaciones regulares sobre salud laboral.

Los gobiernos y la dirección de las empresas

Los gobiernos tienen una función muy importante para promover o dificultar la actividad de los delegados y delegadas de prevención. Si llevan a cabo acciones proactivas para estimular a los empresarios a cumplir con la normativa de salud laboral y respetar los derechos de los trabajadores y de sus representantes, la actividad de los delegados es mucho más efectiva. Esas acciones incluyen el desarrollo de políticas, programas y reglamentos y muy especialmente y exige fortalecer a las instituciones administrativas de control (Inspección de Trabajo) que velan por el cumplimiento de la ley.

 


Las estructuras y sistemas de relaciones laborales en las empresas influyen directamente en la participación de los delegados de prevención en las estructuras y procesos de consulta y en el desarrollo de sus funciones y actividades. Es por ello que el papel que desempeñan los empresarios y la dirección puede estimular u obstaculizar la eficacia de las acciones emprendidas por los delegados de prevención. Como muchas de las actividades de los delegados se llevan a cabo de manera conjunta con la dirección de la empresa, el compromiso de los empresarios con la dinámica participativa es un requisito para asegurar el desempeño eficaz de los delegados en el lugar de trabajo. Ello implica estar dispuestos a elaborar formas de gestión que modifiquen las relaciones laborales y la organización del trabajo para facilitar la labor de los delegados y delegadas.

El apoyo de los sindicatos

Para reforzar a los delegados de prevención, los sindicatos necesitan integrar aspectos claves de la prevención en sus estrategias. Algunos de esos aspectos son:

 

 

  • Priorizar la salud laboral en la negociación colectiva.
  • Atender también a los derechos de los trabajadores y trabajadorasde las empresas subcontratadas.
  • Abordar desde una amplia perspectiva social y preventiva la salud y la seguridad en el trabajo.
  • Influir en el resto de agentes que participan en el sistema preventivo para lograr un ambiente más favorable a la
    acción de los delegados y delegadas de prevención.
  • Generar dinámicas que vayan más allá de la información y consulta hasta alcanzar el derecho a la participación y negociación real de las políticas preventivas.
  • Atender a los trabajadores más vulnerables y a las empresas pequeñas sin representación sindical.
  • Desarrollar una estrategia definida de apoyo, seguimiento y evaluación de la acción de los delegados y  delegadas de prevención en los lugares de trabajo.