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El debate sobre la norma ISO 45001 de “Sistemas de gestión de salud y seguridad”

Sáb, 15/10/2016 - 12:19
JAVIER TORRES
Debate

Tras el insuficiente apoyo que ha recibido el proyecto de la norma ISO 45001 'Sistemas de gestión de salud y seguridad' en la encuesta internacional que se cerró en mayo pasado, 114 expertos de 65 países participantes y 13 países observadores se reunieron del 5 al 10 de junio en Mississauga (Canadá), bajo los auspicios del grupo de trabajo PC ISO 283, para evaluar las 3.000 observaciones recibidas y discutir las acciones a tomar respecto al proyecto. En esta polémica, la Confederación Sindical Europea plantea que la salud y seguridad en el trabajo no puede ser reducida a un mero sistema de gestión y que la implantación de esta ISO en Europa, sobre todo si se adopta como norma UNE, supondría un grave retroceso normativo.

El proceso de elaboración de la norma ISO 45001, que está generando un intenso debate y la posición crítica de la Confederación Europea de Sindicatos, se inició en 2010. Ese año, ISO decide poner en marcha una nueva norma de gestión sobre riesgos ocupacionales en una línea similar a la OHSAS 18001, atendiendo a las presiones que muchos organismos nacionales de normalización venían haciendo desde hace tiempo. Lo primero que hace es informar a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que había elaborado unas directrices sobre gestión de la prevención en 2001 y que se podían considerar como la única de estas características a nivel global. La OIT acepta esta invitación y en 2013 comienzan los trabajos para elaborar la norma numerada como 45001 sobre “Sistemas de gestión de salud y seguridad”. En octubre de 2013, el comité del proyecto, ISO PC 283, se reunió en Londres para crear el primer borrador de la norma ISO 45001. Basándose en OHSAS 18001, la norma británica internacionalmente reconocida y aprobada para Seguridad y Salud en el Trabajo.

En 2014 aparece el primer borrador que se pone en fase de enmiendas para conseguir un texto consensuado. Se presentan más de 18.000 enmiendas. El comité técnico hace un primer proyecto que es pasado a votación en 2015 entre los comités nacionales. En esa primera votación la norma propuesta obtiene más votos favorables que negativos, pero no en la suficiente proporción para que la norma se eleve a definitiva, con lo que se abre de nuevo un proceso de reelaboración de un nuevo proyecto, que se somete a votación en mayo de este año y tampoco recoge suficientes apoyos.

ISO ha aceptado algunas de la propuestas hechas por la OIT, lo que ha hecho que esta modificara su posición, haciéndola más favorable a su aprobación definitiva y, por lo tanto, a que se convierta en norma. De hecho, y según información recibida de la propia AENOR, la previsión era que una vez finalizada la votación del nuevo proyecto, que se realizó entre febrero y mayo de 2016, esta norma quedaría aprobada y sería publicada a finales de 2016. Y por lo tanto, cualquier empresa del mundo podrá pedir a una empresa certificadora que acredite la norma 45001.

ISO, que es una entidad privada, podría publicar la norma en las actuales condiciones, pero generalmente actúa cuando hay más consenso sobre la misma. En la actual situación hay convocada una nueva reunión para el mes de octubre donde van a decidir qué postura toman, si la publican tal cual o redactan un nuevo proyecto; si redactan un nuevo proyecto sería la primera vez en la historia de ISO en la que se hacen tres proyectos para publicar una norma de gestión.

¿Por qué se opone la mayoría de países europeos?

Pero, ¿cuáles fueron las razones para que un nutrido grupo de países, la casi totalidad de los países de la UE (España entre ellos), votara en contra del proyecto de la norma? Seis fueron los puntos de controversia principales que pasamos a detallar.

En primer lugar, plantea problemas la misma definición de riesgo laboral. El texto propuesto tenía graves carencias en este aspecto, pues definía riesgo de tal forma que no quedaba nada claro y se alejaba mucho del concepto de riesgo de la directiva marco del 89 y, por lo tanto, de la inmensa mayoría de las normas legales nacionales. La directiva europea y la LPRL determinan claramente que la salud de los trabajadores es un derecho que el empresario debe proteger y que, por lo tanto, la organización del trabajo debe tener como un bien indisponible ese fin; mientras la ISO 45001 está más pensada en una relación entre empresa y cliente. En las relaciones laborales no hay clientes, hay trabajadores con derechos.

El segundo punto de fricción es una muy confusa definición de los lugares de trabajo. La norma propuesta hacía una definición de un lugar de trabajo asociándolo a un lugar físico, es decir un edificio, taller o fábrica, en contra de la definición más común en la prevención moderna, que dice que es el lugar o sitio donde un trabajador realiza un trabajo cualquiera. También hay polémica sobre a qué personas del ámbito laboral se les debería aplicar esta norma de gestión, se comete un error muy común en este tipo de normas de gestión, pues aquí no hay un cliente, ciudadano o vecino, en prevención hay trabajadores y trabajadoras que tienen unos derechos indisponibles prote gidos por la legislación, es decir, en salud laboral hay una empresa como obligada legal y un trabajador o trabajadora que tiene el derecho a una protección eficaz de su salud en el trabajo.

La participación de los trabajadores y sus representantes quedaba bastante confusa, lo que podía llevar a una práctica inadecuada en este aspecto de absoluta relevancia en prevención, pues no hay una gestión de prevención real sin la participación del principal agente de la seguridad y la salud en el trabajo, es decir el trabajador.

El concepto de enfermedad relacionada con el trabajo también era objeto de una definición confusa, los diferentes proyectos de norma no han sido lo suficientemente claros en lo que es una enfermedad profesional, confundiendo enfermedad y accidente. Y finalmente, la norma tiene una muy escasa aplicabilidad. Está pensada para la gran empresa con un gran centro de trabajo físico tipo fábrica u oficina y sirve para bien poco en el tipo de empresas que generalmente se desarrollan en la mayoría de países de la UE, donde el 90% son pymes.

A estas cuestiones de carácter más general cabe añadir, en el caso del Comité Técnico Normalización 81 de Aenor España, del que CCOO forma parte, la consideración generalizada de que si se aplicara la norma tal cual había salido en su primer proyecto, el empresario que la utilizara como sistema de gestión, podría incumplir gravemente las normas españolas al respecto, llevando al error y a la falta real de utilidad de la ISO 45001.

La oposición planteada por el movimiento sindical europeo

En el mes de abril, en plena votación del segundo proyecto ISO, la Confederación Europea de Sindicatos emitió un posicionamiento claramente contrario al proyecto de ISO 45001, porque considera que la Unión Europea dispone de 24 directivas destinadas a promover la salud y seguridad en el trabajo, de obligatoria transposición a los países miembros, que son un mecanismo legislativo que asegura que las autoridades públicas van a velar por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras en materia de salud laboral; un concepto muy alejado del que plantea la norma ISO 45001 y cualquier otra norma de gestión que se trata, tan solo, de un proceso de acreditación voluntaria que adopta la empresa. Según la CES, la implantación de un estándar internacional como el actual proyecto de ISO 45001, en muchos países representa un riesgo para el desarrollo del marco legal europeo que promueve la seguridad y salud en el trabajo porque supone una aproximación al problema de la salud laboral desde una perspectiva burocrática, y que pone su énfasis en la consecución de acreditaciones y no en la defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Literalmente, la CES afirma “que la salud y seguridad en el trabajo no puede ser reducida a un mero sistema de gestión”.

Lo que más preocupa a la Confederación Europea de Sindicatos es que esta norma ISO se acabe convirtiendo en norma UNE, pues eso significaría que dicha norma UNE se podría convertir, si así lo proponen los órganos de normalización nacionales, en norma en cada país de la UE. Las repercusiones legales de una norma UNE son muy diferentes a las de una norma ISO en el contexto europeo. El ejemplo más claro lo tenemos con el RD 39/1997, que regula los servicios de prevención, que señala en su artículo 5: “Procedimiento para la evolución y planificación de la evaluación de riesgos”, que determina que si es necesario utilizar para mediciones, ensayos, etc., alguna norma, la primera que aparece es la utilización de las normas UNE. Con lo que si finalmente la ISO 45001 se convierte en norma UNE, en ese caso nos podríamos encontrar con situaciones de una aplicación legal de normas que no se ajustan a ley y a sus decretos de desarrollo, que se han generado en estos últimos veinte años. Esto significaría en la práctica un gran retroceso normativo.