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El cambio climático y la salud humana

Jue, 15/10/2015 - 12:20
BEGOÑA MARÍA-TOMÉ GIL
Debate

El calentamiento global tiene una importante incidencia en la salud humana y seguirá teniéndola en el futuro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 150.000 muertes fueron causadas por el cambio climático en el año 2000 y prevé un aumento de 250.000 muertes anuales para 2040. También influirá negativamente en la salud y seguridad de los trabajadores y las trabajadoras, agravando riesgos laborales ya existentes y haciendo emerger otros nuevos.

El cambio climático afecta a la salud humana de manera directa e indirecta. Los impactos directos son aquellos derivados de los efectos fisiológicos de la elevación de las temperaturas o del aumento de eventos climáticos extremos, mientras que los indirectos son, por ejemplo, los que se deben al incremento de enfermedades de transmisión por patógenos o producidas por la escasez de alimentos o de agua.

Calor extremo
El calor extremo se asocia con el aumento de la mortalidad y la morbilidad. Las causas principales son las alteraciones cardiovasculares y respiratorias. Trabajos realizados en diversas ciudades españolas muestran que por cada grado en que la temperatura máxima diaria supera una temperatura umbral, se produce un incremento en la mortalidad diaria de entre el 12-21% para el conjunto de la población (y tasas del 30% para los mayores de 65 años). Se prevé que las olas de calor causen 120.000 muertes adicionales al año en la Unión Europea en 2050, con un coste económico de 150.000 millones de euros si no se toman medidas.

Eventos meteorológicos extremos
Uno de los efectos más importantes en la salud por acción del cambio climático será las lesiones y enfermedades consecuencia de eventos climáticos extremos, como lluvias torrenciales, temporales de viento, inundaciones fluviales y costeras, etc. Las estimaciones para la Región Europea de la OMS indican que las inundaciones costeras e interiores causaron más de 1.600 muertes y 4,4 millones de afectados entre el 2000 y 2011.

Enfermedades transmisibles por vectores, agua y alimentos
El cambio climático también tiene una importante incidencia en la distribución espacial y extensión de las enfermedades infecciosas, en particular las de transmisión hídrica, alimentaria y vectorial. Los ciclos de transmisión de estas enfermedades se verán también afectados por otros cambios globales, como son los flujos de inmigración o el turismo, los usos de la tierra o la capacidad de la sanidad pública, entre otros. Un ejemplo del binomio “cambios globales-enfermedades vectoriales” lo tenemos en la extraordinaria expansión experimentada por el mosquito tigre en la costa mediterránea, causante de dengue, la fiebre amarilla o el chikungunya.

Contaminación atmosférica y aeroalérgenos
El calentamiento global también agravará otros problemas ambientales como el de la contaminación atmosférica, que mata a 7 millones de personas al año según la OMS. Los principales efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud van desde un aumento en el número de defunciones, ingresos hospitalarios y visitas a urgencias, especialmente por causas respiratorias y cardiovasculares, hasta el desarrollo de enfermedades pulmonares, problemas cardíacos, etc.

Los estudios disponibles indican que el cambio climático aumentará las concentraciones medias de ozono de verano en el sur de Europa y las disminuirá en el norte de Europa y los Alpes. Por otra parte, se prevé un incremento en la emisión de mercurio y material particulado por el aumento de incendios forestales (actualmente tienen lugar unos 70.000 cada año en Europa). La emisión de metales pesados podría incrementarse si avanza la desertización por acción del cambio climático.

Un riesgo para la salud y seguridad laboral
El cambio climático también afecta a la salud y seguridad de las trabajadoras y los trabajadores, agravando riesgos laborales ya existentes y haciendo emerger otros nuevos. Así, los trabajadores que realizan su trabajo al aire libre –de los sectores forestal, agrícola, construcción, servicios de limpieza y jardinería, guías y agentes turísticos, policías de tráfico, agentes de movilidad, etc.– serán mucho más vulnerables a los períodos de calor extremo, padeciendo un mayor estrés o carga térmica que conducirán a la aparición de golpes de calor, extenuación, fatiga y riesgo químico. También los trabajadores en el exterior estarán más expuestos a la contaminación del aire que está íntimamente ligada con la aparición de efectos crónicos en la salud, como enfermedades respiratorias y desórdenes alérgicos.

Otro grupo de riesgo afectado por el cambio climático es el personal implicado en las tareas de rescate, limpieza y servicios para la asistencia en una catástrofe climática. Además, los desastres naturales causan daños importantes en edificios e infraestructuras, y crean unas circunstancias nuevas y desconocidas que hacen más vulnerables a los trabajadores encargados de las tareas de desescombro y reconstrucción, expuestos a riesgos importantes como lesiones traumáticas. Las interrupciones en el suministro de energía y de las tecnologías de la información, que suelen producirse en estas situaciones, podrían dar lugar a la inaplicación de determinados protocolos de actuación de seguridad y salud, y a una mala identificación y comunicación de los riesgos laborales asociados.

El incremento de enfermedades de transmisión por agua, alimentos o vectores por acción del cambio climático también aumentará los riesgos para los profesionales del sector sanitario. Por otro lado, los trabajadores que realizan su trabajo al aire libre son más vulnerables a la infección por vectores como los mosquitos o garrapatas. El incremento del uso de pesticidas para combatir las plagas de patógenos incrementará potencialmente el riesgo de exposición de la gente trabajadora en esas áreas de distribución.

Por último, la transformación ecológica del modelo de producción actual, que requiere la lucha contra el cambio climático, puede conducir a nuevos riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores por la aparición de sectores económicos emergentes (como las energías renovables), el desarrollo de nuevos procesos (como la recuperación de materiales) y el uso de nuevas tecnologías (como las nanotecnologías o biotecnologías) y materiales. No obstante, la transición verde basada en la producción limpia y el consumo responsable supondrá un impacto positivo global tanto en los lugares de trabajo como en la sociedad en su conjunto.

Políticas de mitigación de cambio climático
Para combatir las consecuencias del cambio climático, el Panel Intergubernamental de Expertos de Cambio Climático (IPCC) propone dos tipos de acciones: la mitigación o reducción de las emisiones que originan en mayor medida el problema y la adaptación o protección frente a los efectos que puedan originarse.

Desde el punto de vista de la protección de la salud no cabe duda que las medidas más importantes a adoptar son las de adaptación. Aunque el cambio climático es un problema global, no todas las poblaciones ni países sufrirán por igual sus efectos: los países más pobres, y por ello con mayor debilidad en sus sistemas sociales y sanitarios, padecerán las peores consecuencias. Entre las zonas geográficas más vulnerables, el quinto informe de evaluación del IPCC señala el sur de Europa como una zona donde puede reducirse la disponibilidad de agua, incrementarse las olas de calor, los incendios forestales y la frecuencia de lluvias torrenciales. Del mismo modo, los grupos más vulnerables dentro de cada comunidad (ancianos, niños, determinados enfermos y grupos de trabajadores, etc.) deben ser considerados de forma especial en las acciones de adaptación, tales como la vigilancia, información, alerta e intervención.

En relación a las políticas de mitigación, un aspecto favorable de las medidas y acciones para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es que tienen importantes cobeneficios para la salud y bienestar de las poblaciones que lleven a cabo tales esfuerzos.

Las políticas de transporte sostenible, la generación de energía a partir de fuentes renovables, la promoción de la agricultura ecológica o de dietas poco carnívoras tendrán una incidencia positiva en la salud, reduciendo la contaminación del agua, aire y suelo, disminuyendo la vida sedentaria, los excesos dietéticos y las enfermedades derivadas. También las nuevas normas de diseño de viviendas y ciudades serán un factor de influencia en las relaciones sociales y en la cohesión de la comunidad.