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Convenios sin vida familiar

Jue, 15/07/2004 - 12:20
ANNA ESCOBEDO

¿Quién paga la no-prevención?

El Tercer informe Randstat pone en evidencia la escasa atención de los convenios colectivos a la conciliación de la vida familiar y laboral

ANNA ESCOBEDO. Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona

Una gran cantidad de trabajadoras, y también un número creciente de trabajadores, soportan a diario la 'doble presencia', es decir, tienen que estar pendientes de la casa y de la familia incluso cuando están trabajando en la empresa. Una situación que acaba teniendo un gran impacto sobre su salud y bienestar. La conciliación de la vida laboral y familiar es un asunto que afecta al conjunto de la sociedad: hombres y mujeres, población activa y dependiente, empresas y trabajadores, poderes públicos. El Tercer Informe Ranstad, 'Calidad del trabajo en la Europa de los Quince: Las políticas de Conciliación' analiza la situación en España y plantea medidas de conciliación para el conjunto de trabajadores y empresas.

Tras el análisis de los 87 convenios colectivos publicados desde septiembre del 2003 a febrero del 2004, se deduce que las políticas de conciliación no son hoy por hoy una verdadera preocupación de las partes que se sientan en las mesas negociadoras de los convenios. Recomienda el informe que es necesario que los agentes sociales tengan en cuenta las nuevas realidades familiares y se marquen como objetivo reducir la carga de trabajo derivada de la doble presencia en los ámbitos laboral y familiar, que expone a las mujeres de forma diferenciada a situaciones de estrés y repercute en su salud física y psíquica. La conciliación es un tema que requiere crear cultura entre los sindicalistas para que sea una reivindicación prioritaria en la acción sindical en las empresas.

Sólo en contadas ocasiones y generalmente de forma testimonial se han podido identificar en los convenios cláusulas que mejoren las condiciones mínimas de la legislación vigente, ya que en la mayoría de los casos se limitan a repetir lo ya dispuesto en la Ley de Conciliación de 1999. De los convenios que regulan la flexibilidad horaria, por ejemplo, sólo el 2,7% lo hacen para permitir una mejor conciliación de la vida laboral y familiar.

Sólo un 1,15% de los convenios analizados incluye algún aspecto lejanamente relacionado con la familia a la hora de organizar las tareas y un 3,7% prevé que en el momento de elegir turno tengan preferencia las personas con cargas familiares. En general las  preferencias para la asignación de vacaciones se regulan más atendiendo a criterios de antigüedad que a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras con hijos pequeños, cosa que a menudo los penaliza.

Este informe, realizado por el Instituto de Estudios Laborales ESADE con la colaboración de la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene como objetivo que la incorporación y permanencia de las mujeres en el trabajo se haga en igualdad de condiciones a las de los hombres, analizando las barreras que lo impiden y proponiendo medidas para superarlas.

Una mayoría de la población con hijos menores de 6 años (66%) prefieren un modelo de familia igualitaria donde el hombre y la mujer no tengan papeles subordinados por razón de género en ninguno de los dos ámbitos. La realidad laboral y familiar en España dista todavía de estos deseos y valores. La mayor vinculación de los hombres con las tareas familiares y de cuidado de los hijos es también un factor importante de salud y cohesión social a largo plazo. El informe sitúa el debate no sólo en torno a la disponibilidad de tiempo, sino también de recursos económicos dentro del sistema de Seguridad Social que hagan más asequibles y democraticen el uso de las medidas de conciliación.

El informe estará próximamente disponible en http://www.esade.edu.