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Controladores Ora: 8 horas andando cargados y forzando la vista

Sáb, 15/10/2011 - 12:19
ANA SÁNCHEZ
ora:8 horas andando cargados y forzando la vista

ANA SÁNCHEZ *

Un estudio exploratorio realizado por ISTAS con 40 controladores de la ORA de la ciudad de Valencia (un 57% de la plantilla en esta población) arroja una situación grave de exposición a riesgos ergonómicos y problemas de visualización de las PDA.

Lo que a ojos de la población en general puede parecer un trabajo relativamente cómodo, el de controlador de la ORA, se presenta como una actividad muy pesada cuando empezamos a analizar las condiciones de trabajo de estos profesionales. Hombres y mujeres que pasan ocho horas y media en la calle, que son las caras visibles de un servicio impopular entre la ciudadanía (con todos los riesgos añadidos que eso supone), con uniformes poco adaptados a las condiciones de trabajo continuado a la intemperie, calzado inapropiado para tantas horas andando, cargando con una media de 2,5 kilogramos de peso y tratando de visualizar mensajes en una herramienta que se conoce como PDA y que es un aparato pequeño, parecido a un móvil, en el que escriben utilizando un puntero.

Para objetivar las quejas sobre las condiciones de trabajo de los trabajadores y trabajadoras hemos hecho, con el apoyo de ISTAS, un estudio exploratorio de los riesgos a los que estamos expuestos en nuestra tarea diaria a partir de la opinión de los afectados. El 90% de los encuestados dice que le resulta incómodo el transporte conjunto de equipos de trabajo durante toda la jornada. Casi el mismo porcentaje (87%) considera que resulta incómodo el transporte de la impresora en bandolera y algo menos (un 82,5%) el transporte de la impresora en el cinturón. Todas estas exposiciones de riesgo se ven agravadas por los escasos tiempos de descanso dentro de la jornada, que serían los únicos espacios en los que los trabajadores pueden cambiar de postura: un 90% de los trabajadores considera que el trabajo no permite hacer los descansos necesarios.

Andar con casi tres kilos a cuestas

Un 90 por ciento de los trabajadores y trabajadoras manifiesta que le resulta incómodo el transporte de los útiles de trabajoEn bandolera o en riñonera llevan los controladores y controladoras sus útiles de trabajo, pero además cargan en la cintura con una impresora que pesa unos 800 gramos. No es de extrañar que un 85% manifieste molestias y dolores en las extremidades inferiores (muslos, rodillas, tobillos y/o pies). Un 78% afirma que sufre dolores en la zona lumbar de la espalda, en las caderas, en los hombros y en la espalda dorsal. Un porcentaje inferior manifiesta sentir dolor en las manos (17,5%) y/o muñecas y un 15% en los codos.

Los trabajadores y trabajadoras atribuyen las molestias en piernas, rodillas, tobillos y pies al hecho de estar muchas horas caminando sin un calzado adecuado. Los uniformes están compuestos por zapatos duros, con poca transpiración y ventilación, pesados e incómodos. “Los zapatos que llevamos –afirma Gema–, son sintéticos y con suelas de goma, lo más barato del mercado, y totalmente inapropiados para el trabajo que hacemos. Sólo si presentas un certificado médico, la empresa te autoriza a llevar otro calzado y te da 22 euros, con lo que es evidente que no puedes comprar el tipo de zapatos que se necesita para esta actividad”. Marisa –controladora en Valencia capital– corrobora que los trabajadores y trabajadoras padecen lesiones importantes: “Yo ya conozco a cuatro compañeras que han pasado por quirófano y bastantes que padecen fascitis plantar”.

En cuanto a las molestias en la zona lumbar, los trabajadores y trabajadoras apuntan al peso que trasladan con todo el material y también a la posición que exige el uso de la PDA. Es común que muchas de las personas refieran dolor de ciática. Marisa señala que padece como un “mordisco” en el glúteo izquierdo (el lado en el que cuelga la impresora) que no llega a bajarle por la pierna, pero que le produce un dolor intenso de forma esporádica: “El dolor en la cadera es tan insoportable que yo he decidido no llevar ni el macuto en bandolera ni la riñonera, llevo la impresora en el cinturón porque no hay más remedio y una carpeta con los papeles y los bolis”, señala Marisa.

Marisa y sus compañeros han solicitado a la empresa en repetidas ocasiones que les proporcionen pantalones de trabajo con bolsillos laterales para ahorrarse cargar con la riñonera o el macuto: “La empresa se ha negado repetidamente, diciendo que si tuviéramos bolsillos meteríamos cosas. ¡Pues claro, para eso los queremos!”, afirma Marisa. El argumento de la empresa es que “hay que dar una buena imagen”. Otro problema en relación al uniforme también está relacionado con el transporte de la impresora: “Como no llevamos pantalones de faena, las trabillas para los cinturones son pequeñas y por tanto los cinturones en los que tenemos que cargar la PDA no pueden ser lo fuertes que necesitaríamos para que resultara más cómodo cargar con la impresora”.

Luis Miguel también cuenta que cargar con el macuto de las herramientas de trabajo tanto tiempo y andando es muy pesado: “A mí se me cargan los hombros y las cervicales. Iría a un fisioterapeuta a que me diera algún masaje, pero con el sueldo que tengo no me lo puedo permitir y la empresa pasa totalmente de pensar en ofrecer estos cuidados”. Marisa corrobora las dolencias y la falta de medidas preventivas: “En la espalda tengo siempre contracturas, pero me toca pagarme a mí el fisioterapeuta ya que la empresa pasa”.

La PDA: problemas de visión

La introducción de la PDA como herramienta de trabajo es la causa de problemas de pérdida de visión. Un 90% considera que el diseño de la pantalla no evita los reflejos y un 80% afirma que tiene que forzar la vista en la realización de su tarea, ya que el programa que tiene instalado no permite cambiar el tamaño de la letra. El relato de Gema es muy clarificador: “Cuando estás al sol, la PDA no se ve nada y cuando es de noche –en invierno, a partir de las 18:30 está oscuro– tampoco vemos nada, ya que tiene un modo nocturno que realmente no soluciona el problema. Es decir, que a veces te tienes que ir a la sombra, o debajo de una farola, según sea un problema u otro, y luego volver donde se encuentra el vehículo sancionado a hacer la foto”, explica Gema. Ella ha perdido visión en el ojo derecho: “Antes de trabajar en esto no llevaba gafas y ahora tengo dos dioptrías (miopía) en el ojo derecho y me las he de poner para trabajar”. Marisa afirma que ha tenido que regraduarse las gafas de sol por la dificultad que tiene visualizar los datos de la PDA.

Temperaturas, ruido y estrés

Un 87,5% considera que la ropa de trabajo que proporciona la empresa no evita pasar frío o calor. “En verano nos asamos porque el polo de manga corta es grueso y en invierno nos helamos porque el de manga larga es fino”, explica Gema. “Yo –afirma Marisa– me tengo que comprar polares para trabajar en invierno y me arriesgo a que me llamen la atención por llevar alguna prenda que no está en el uniforme”.

El ruido de la calle es molesto para más de un 80% de los trabajadores y es causa de estrés y dolor de cabeza. Algunos han perdido capacidad auditiva. El relato de Luis Miguel es muy gráfico: “A los que estamos en zonas muy transitadas el ruido del tráfico se nos mete de tal forma en la cabeza que cuando entras en un lugar cerrado dices uff, qué tranquilidad”. Otra fuente de estrés son los continuos bloqueos que sufre la PDA: “Puntear en la PDA es también difícil, a veces pasas mucho rato introduciendo la información y se bloquea el aparato y has de volver a empezar”, explica Gema.

En este estudio los trabajadores y trabajadoras fueron capaces de proponer hasta 98 soluciones para resolver las deficiencias y riesgos detectados en el apartado relativo al uso de la PDA, pero ahora lo que hace falta es sensibilidad por parte de la empresa y disposición a negociar. Los representantes sindicales de los trabajadores no vamos a dejar de presionar a la empresa, porque la salud es un derecho reconocido que no se vende con nuestro salario y tarde o temprano conseguiremos que la empresa se ajuste a la legalidad.

Ana Sánchez es secretaria de Estudios de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO y delegada sindical en Dornier.