Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Se lo explicamos con datos

Mar, 15/10/2013 - 12:19
Contra

Hace unos meses nos hacíamos eco desde el pEx de un artículo publicado a principios de este año en el European Journal of Public Health, en el que se relacionaban los bajos salarios con la hipertensión arterial. Para ser exactos, se había observado, sobre todo en mujeres y personas entre 25 y 44 años, que el aumento del salario conllevaba una clara reducción (del 25% al 30%) de la probabilidad de hipertensión arterial.

En nuestro país hemos iniciado el camino contrario al que indican las investigaciones, los efectos sobre la hipertensión arterial no vendrán de la mano de aumentos salariales, sino de todo lo contrario. Los últimos datos, aunque el 'Ministerio de la Verdad', dirigido por Montoro siga empeñado en negar la realidad, muestran una reducción de los salarios. Así, en términos Interanuales , en el segundo trimestre de este año muestra una reducción del 0,6% del coste salarial en términos mensuales, que junto con el crecimiento del 2% en el índice de precios al consumo del mismo período y del 2,2% de la jornada efectiva de trabajo mostrarían una caída del salario real por hora efectivamente trabajada mucho más importante.

Es más, esta caída no es homogénea, sino que, si atendemos a la evolución de algunos indicadores de distribución de la renta, es muy posible que el ajuste salarial sea mucho más grave para los trabajadores con salarios más bajos. Recordemos, por ejemplo, el aumento experimentado desde el inicio de la crisis por el índice de Gini en España, un indicador de las diferencias de renta disponible entre la población de un mismo país, que nos sitúa entre los países de la Unión Europea con mayor nivel de desigualdad en el reparto de la renta. Otro dato en el mismo sentido es la reducción de la participación de la remuneración de los asalariados en la renta nacional o, lo que es lo mismo, la cada vez mayor porción de renta que se llevan los excedentes empresariales. Todo ello nos estaría mostrando en términos macro un claro trasvase de rentas interclases, en el que se observa un claro empobrecimiento de la clase trabajadora.

Las estadísticas no hacen otra cosa que corroborar aquello que era predecible. No solo se recortaron los salarios en el sector público (reducción salarial, eliminación de paga extraordinaria, congelación salarial posterior...), sino que ahora también se reducen los salarios en el sector privado, y más desde la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012. Este hecho también lo destaca el Banco de España en un informe publicado este mes de septiembre, señala que “ambos indicadores (Encuesta Trimestral del Coste Laboral y Contabilidad Nacional Trimestral) coinciden en reflejar descensos de los salarios en términos reales en los últimos trimestres”. Como factores impulsores de esta reducción salarial están, principalmente: los cambios normativos en la negociación colectiva y las modificaciones (reducción) que se han introducido en los costes del despido. Y esto es solo el inicio. La próxima reforma del Sistema Público de Pensiones puede suponer hasta un 28% de pérdida de poder adquisitivo en los próximos 15 años para millones de trabajadores y trabajadoras que cobran una pensión por jubilación.

Al aumento del desempleo, la menor inversión de las empresas en salud laboral, la disminución de los gastos sociales en educación, sanidad, servicios sociales..., debemos añadir otro factor no menos importante de riesgo para la salud de los trabajadores, la caída, que no moderación, de sus salarios. Preparémonos pues, si nadie lo remedia, para un incremento de los accidentes cardiovasculares.