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Desjudicializar

Lun, 15/01/2007 - 12:20
PEX
Contra

La palabra ha saltado a la escena mediática a cuenta del auto dictado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo en contra de quienes pretenden que el diálogo en Euskadi sea considerado un delito.

Judicializar es, según el diccionario de la Real Academia Española, 'llevar por vía judicial un asunto que podría conducirse por otra vía, generalmente política'. Desjudicializar será, pues, lo contrario: dar a la política lo que es de la política y a los tribunales, lo que se salga de madre.

Ya hace algún tiempo que se oyen voces que también piden desjudicializar la prevención. Pero no todas las proclamas tienen la misma música.

Para unos, desjudicializar equivale a desregular. Si tuvieran valor, mirarían al estado a la cara y le espetarían aquello de "saca tus sucias manos de mi empresa" (¡cuidado!, salvo para enjuagar déficits). No les gustó la Ley de Prevención, ni se les ve satisfechos con la Estrategia para la salud y Seguridad recientemente propuesta por el Gobierno. Su lema: 'ni tribunales, ni política'.

La pretensión es tan descarada que corremos el riesgo, en contrapartida, de apuntarnos todos los de este lado a la vía judicial indiscriminada, sin prestar oídos a fundadas advertencias sobre sus limitaciones estratégicas, procedentes de quienes comparten nuestros ideales preventivos.

La prevención se asienta en un taburete de tres patas: el conocimiento científico, la concertación social y las normas legales. Si una pata es mucho más larga que las demás, el batacazo está garantizado.

Un sistema preventivo bajo la espada de Damocles de la judicialización acaba anulando en la práctica tanto la actividad técnica como la acción social. Lo jurídico ocupa todo el espacio. Lo que no está en la ley no cuenta, lo que dice la ley va a misa. Cumplir la ley se convierte en el objetivo de la prevención, la salud de los trabajadores en realidad importa menos.

Equilibrar las tres patas requiere colocar la política en el puesto de mando de tal manera que la necesaria protección jurídica del derecho a l salud no acabe confundiéndose con el reduccionismo jurídico de la acción preventiva. Es en este sentido en el que cabe pensar en desjudicializar la prevención.

Una política basada en la denuncia implica afrontar los problemas pensando en el fracaso de la prevención. Es (disculpen el símil) como ir a la guerra pendientes de la derrota. Y no es así como se ganan las batallas.