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Convertir lo colectivo en individual

Dom, 15/10/2006 - 12:19
PEX
Contra

La perspicacia de nuestros lectores habrá activado sus alarmas mentales ante el titular de esta contraportada. ¿Duendes de la imprenta? ¿Lapsus freudiano? crisis psiquiátrica en la redacción? Nada de eso.

Ciertamente, los sindicalistas se afanan en evidenciar justamente lo contrario, que la percepción de sufrimiento personal en el trabajo no es un problema individual sino colectivo. Es uno de los ejes estratégicos de la acción sindical en salud laboral.

Sin embargo, bajo el paraguas ideológico neocon que se extiende sobre esta aldea global, las cosas parecen volverse del revés. Y así, como quien no quiere la cosa, resulta que las únicas puertas que se nos abren para encontrar salida a los problemas colectivos son tan estrechas que sólo cabemos de uno en uno.

La cosa viene de lejos. Vean, si no, desde cuándo se están promoviendo los equipos de protección individual como alternativa a unas condiciones de trabajo intrínsecamente peligrosas. Una práctica tan extendida (y consentida) que ha convertido los proclamas legales sobre la prioridad de la protección colectiva en auténticos brindis al sol. Es tu problema. Si sufres daños en el trabajo, es porque no te proteges.

Igual planteamiento frente a las bajas por enfermedad. Ni pensar en que el "absentismo" pueda tener que ver con la insatisfacción laboral (contra la evidencia científica, por cierto). El único tema es cómo hacerte volver a trabajar lo más rápidamente posible (en las mismas condiciones de estrés, claro). Y si recaes, te conviertes en sospechoso de fraude. De nuevo, el problema eres tú.

Todos los veranos terminan con referencias mediáticas al "síndrome posvacacional", eufemismo para designar la angustia de tener que volver a someterse a unas condiciones de trabajo insatisfactorias. El concepto proyecta la imagen de un trabajador frustrado por no poder dedicarse profesionalmente a la holganza. Lo que hay que ver.

Tal vez la joya de esta corona de perversiones viene representada por el auge del mobbing, esta especie de sucedáneo light de la vieja lucha de clases que, además de best-seller, se ha convertido en la tapadera mixtificadora preferida por la justicia frente a la injusticia, antaño denominada explotación. En la mayoría de los casos, contra lo que pudiera parecer, el reconocimiento judicial de mobbing deja al trabajador sólo e indefenso frente a la todopoderosa empresa, y abocando a un más que probable abandono "voluntario" del trabajo.

Insistimos, hay una alternativa: convertir la percepción individual en acción colectiva. Y no dejarse encandilar por cantos de sirena.

* En memoria de Gastone Marri (1921-2006), impulsor del "modelo italiano" por la defensa de la salud en el trabajo en lo años 60 y 70. Murió el pasado 20 de mayo.