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¿BENEFICIOS LAS MUTUAS?

Jue, 01/08/2019 - 16:37
PEX
Contra

beneficios mutuasEn el mes de julio, aprovechando que se presentaban las cuentas anuales de una de las mutuas más importantes, en la prensa hemos podido leer titulares como estos: “La recuperación económica esquilma los beneficios de las mutuas de trabajo”. Muchos desaciertos en tan poca frase: las mutuas, por definición, son entidades sin ánimo de lucro y por lo tanto no tienen ni beneficios ni pérdidas, en todo caso excedentes y en el peor de los casos desahorros que se tienen que dotar contra el fondo de estabilización de contingencia común, o contra la reserva voluntaria de contingencia profesional o si esta es insuficiente contra la reserva de estabilización de contingencia profesional. Es decir se establece normativamente un vaso comunicante entre la contingencia común y profesional en términos financieros.

¿Qué está ocurriendo? Como es bien sabido las mutuas derivan sistemáticamente la patología laboral al capítulo de enfermedad común, de ahí que en ese capítulo las transferencias que reciben de la Seguridad Social resulten insuficientes, a la vez que aparecen excedentarias las transferencias por accidente de trabajo y enfermedad profesional. Curiosamente este aumento de las bajas por enfermedad común no se relaciona ni con el subregistro de accidentes de trabajo y enfermedad profesional; ni con la decadencia que está sufriendo en la última década las políticas de prevención de riesgos laborales, tanto por las dificultades existentes en su desarrollo en las propias empresas como por la reducción de fondos públicos destinados a las mismas. Tampoco se relaciona con la pérdida de calidad evidente que sufre el empleo en nuestro país. La urgencia presupuestaria para reducir las prestaciones económicas por enfermedad común y así financiar otras necesidades, como por ejemplo las pensiones, se sobrepone a lo necesario en un estado social y democrático de derecho como viene definido en la Constitución Española, esto es, mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la mayor parte de la población, es decir, de la población asalariada española.

Las mutuas querían aumentar su campo de negocio con la incorporación de las bajas por enfermedad común y así controlar todos los procesos que derivan en daños a la salud de la persona trabajadora. Y lo consiguieron. Pero no han logrado grandes avances en la gestión. Lo único que han conseguido es mantener el infraregistro de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo (reconocer lo muy evidente y rechazar todo lo demás) y con ello trasladar la presión financiera a las prestaciones de enfermedad común. Por cierto, este infraregistro está premiado, en 2017, las empresas que supuestamente han tenido unos registros de siniestralidad menor recibieron 73 millones de euros de la Tesorería General de la Seguridad Social vía bonus. Este juego de trileros, de cambiar una ventanilla por la otra, no evita el daño a la salud que obviamente existe y que es lo realmente grave, pero parece que supone beneficios para las empresas.  Se intenta aumentar más si cabe la presión sobre la población asalariada denunciando un teórico “absentismo” laboral “incontrolado” que, por arrojar un poco de luz, sigue siendo menor en nuestro país que la media europea. En lo que sí somos líderes, campeones europeos, es en precariedad laboral. Pero de eso, ni las mutuas ni la Seguridad Social quieren hablar.