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454 muertos: ¿Qué hará el nuevo Gobierno en materia de salud laboral?

Vie, 15/01/2016 - 12:20
Contra

Cuando se publique este nuevo número de la revista ya se sabrá el resultado de las elecciones generales del 20 de diciembre. Sin embargo, gane quien gane, poco sabemos sobre cuál será la política que en materia de salud laboral desarrollará el nuevo Gobierno entrante. Sabemos, más o menos, por dónde irán los tiros en materia laboral, fiscal, antiterrorista, educativa o en referencia al marco territorial del Estado, pero no se ha hecho explícita, que conozcamos, ninguna medida concreta para mejorar la salud de los trabajadores y las trabajadoras. Toda una muestra de la importancia que merece para las formaciones políticas que se presentan a estas elecciones generales este tema. Tal vez opinen que no existe un problema real en esta materia, o que, dada la firma de la Estrategia de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, ya está todo resuelto en ella. Pues, ni una cosa ni la otra.

Desde enero de 2012 hasta el último dato publicado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, septiembre de 2015, han muerto 2.156 personas en accidentes de trabajo. Pero, además, desde 2013 se observa un crecimiento continuado no solo de accidentes de trabajo, sino también del número de partes comunicados de bajas por enfermedades profesionales, que, como ya hemos señalado en alguna ocasión, además presentan un claro subregistro. La tendencia decreciente se rompe a partir de esta fecha. El dato más negativo muestra que, desde 2013, el número de accidentes laborales que causan muerte aumenta. El último dato señala que hasta el mes de septiembre, y en comparación con el mismo período del año anterior, el número de accidentes mortales ha crecido un 11%. Hablamos de 38 fallecimientos más, con un total en estos nueve meses de 454 trabajadores y trabajadoras fallecidos mientras trabajaban. Quedémonos, para evitar demagogias innecesarias, con lo que significa la ruptura de la tendencia decreciente en accidentes mortales.

 

Por otra parte, la Estrategia de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 es un documento aprobado por el Gobierno (24 de abril de 2015) y consensuado con la Administración General del Estado, las comunidades autónomas (con máximas competencias en la materia) y los interlocutores sociales (patronales y sindicatos más representativos), que sirve de marco para el desarrollo de las políticas públicas en materia de salud y seguridad en el trabajo, pero que, obviamente, no explicita la propia política. Es una guía, no un programa de gobierno.

Por lo tanto, hubiera sido todo un detalle que, ante semejantes datos, y en base a la guía que supone la estrategia, los partidos políticos hubieran propuesto medidas urgentes para atajar el aumento, inasumible para una sociedad democrática, del número de afectados por accidentes de trabajo y enfermedad profesional. La crueldad de estas cifras, tal y como ocurre con otros sucesos que suponen el deterioro de la salud de las personas y, más aún, cuando conlleva la misma pérdida de vidas humanas, deberían poblar las portadas de los periódicos, las cabeceras de las noticias en televisión y radio y, por supuesto, los programas electorales. En cambio, nada sobre el horizonte. ¿Son muertes asumidas, interiorizadas, normalizadas, una estadística más? Esperamos que no sea así y que todo sea fruto de un esperpéntico olvido. Pero para eso están los sindicatos, para recordárselo.