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Trabajar sin salir de la taquilla

Cuando el trabajo obliga a ocultar la identidad o la orientación sexual
Sáb, 15/10/2005 - 12:20
PEX
Condiciones de trabajo

En la España en que personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio como cualquiera, una persona que ha decidido vivir acorde con la identidad sexual que siente y que no coincide con la que figura en su partida de nacimiento, puede tener serios problemas a la hora de acceder a un puesto de trabajo o para mantener la estabilidad del que tiene. Éste es sólo uno de los aspectos más actuales de la relación entre identidad u orientación sexual y mercado laboral. Al fin y al cabo, el único oficio que quedaba para muchos transexuales en los años ochenta era la prostitución y hasta hace cuatro días era inimaginable que un guardia civil varón pudiera vivir con su pareja en el cuartel... si ésta no era mujer. Las cosas están cambiando.

En relación con la orientación sexual y la problemática laboral, la mayor parte de los casos que en los últimos tiempos han transcendido a la opinión pública llevan uniforme. Recapitulemos. El guardia civil homosexual de Mallorca que consiguió hace dos años establecerse con su pareja en un cuartel, tras no poco revuelo y polémica, queda como ejemplo de un avance inimaginable hace no tantos años. La cabo segundo María del Mar Gordo Pantoja que logró ver reconocida ante un tribunal médico militar su condición de transexual y su derecho a reincorporarse en el puesto que ocupaba en la Armada es otro ejemplo reciente. En medio de un lento y complejo proceso de cambio de sexo, la guardia civil Alba Romero, hija y hermana de agentes de la Benemérita, fue considerada no apta para reincorporarse a su puesto de trabajo por falta de testículos. Un año y medio después de saltar su caso a las primeras páginas de los periódicos, Alba confía ahora en volver pronto a su trabajo tras haber recurrido y ganado el recurso contra la decisión del Instituto Armado y culminar la transición de hombre a mujer.

El teniente coronel José María Sánchez Silva, en cambio, optó finalmente por abandonar. En 2000, este militar laureado y culto se declaró públicamente gay a través de la revista Zero y el gesto fue públicamente celebrado por las gentes de progreso, aunque sus superiores lo consideraron cuando menos poco afortunado. Sin embargo, tras cuatro años de aguantar el ostracismo y convertirse en alguien desacreditado y susceptible de descrédito, según declaró a El País (20- 06-05), decidió colgar el uniforme. En medio había denunciado al Hospital Militar Gómez Ulla por discriminar a los homosexuales como donantes de sangre y había recibido una durísima carta de otro teniente coronel que se declaraba partidario de incluir “la homosexualidad en la tabla de exclusiones médicas para los Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Despidos silenciosos para seguir siendo invisibles

Todos son casos de este milenio. “Claro que existen casos de discriminación por orientación e identidad sexual”, ratifica José Francisco del Amo, secretario de Organización del Colectivo Lambda de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales del País Valenciano. Pero, explica, su denuncia puede ser complicada: “Por lo que respecta a gays y lesbianas, a menudo los despidos homófobos son disfrazados incluso por los propios afectados, ya que denunciarlo supone hacerse visible delante de mucha gente. Es decir, no sólo delante de la empresa que te despide, sino también delante del resto de empresas donde podrías trabajar. Eso implica que muchos de los casos de discriminación laboral por orientación sexual no sean denunciados”. De hecho, tras salir del armario, el mismo teniente coronel Sánchez Silva ha dicho en distintas ocasiones que son muchos los gays y lesbianas que en el Ejército viven en silencio y sin dar visibilidad a su condición sexual.

“En una sociedad avanzada como la que vivimos, la meta última a alcanzar por una transexual es la de la normalidad laboral”, dice Ani Altava, que comenzó a cambiar su identidad sexual hace cinco años. Ani habla de lo que considera la disyuntiva actual para los transexuales, un colectivo que abarca en España en torno a 6.000 personas: “o te pones la corbata o te prostituyes”. Ella (antes hombre) es de las que para trabajar se pone corbata. Es un decir. En realidad esta licenciada en Geografía e Historia, que tiene también conocimientos de electrónica, se viste como un hombre disimulando las formas femeninas que las hormonas han ido moldeando, se recoge el pelo y, de tal guisa, desarrolla su doble jornada laboral como comercial autónoma y como contratada en servicios.“Desde que salí del armario ha sido un sinvivir, porque si no tienes el bolsillo cubierto no vives y yo he tenido problemas para que me dieran trabajo hasta en Amsterdam donde iba de chico pero con unas cejas de Rita Hayworth que no engañaba a nadie”, recuerda Altava, que tiene dos hijos. “Lo que sucede es que nunca te dicen la verdadera razón del rechazo”.

Dificultades para encontrar trabajo cuando no eres el del DNI

“En el acceso al trabajo suele haber problemas”, corrobora Rebeca Rullán, presidenta de Transexualia, la asociación más representativa a escala estatal de este colectivo. Y hay problemas porque el entrevistador o el que contrata ve que esa persona es transexual por algún rasgo físico o porque los datos del DNI no coinciden con la imagen de la candidata. No obstante, son otros tiempos y la vía laboral de la prostitución (y el espectáculo) para transexuales es menos usual que en los años ochenta, según Rullán. “En la actualidad, este fenómeno se reproduce con crudeza en el caso de mujeres inmigrantes, a veces abocadas a la prostitución aun siendo profesionales cualificadas”, asegura. Por lo demás, “la discriminación no es tan contundente como en los ochenta, pero actitudes discriminatorias localizadas sí existen”. Es fácil que se produzcan problemas cuando el proceso de reasignación de sexo se produce mientras la persona trabaja.“Se han dado casos”, recapitula la presidenta de Transexualia,“cuando se trata de trabajos de cara al público o de puestos de responsabilidad”. Recuerda el de una profesora universitaria a la que, hace algunos años, “invitaron” a marcharse, y el de otra profesora de un colegio privado que comenzó el proceso de reasignación de sexo y la despidieron. Una sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (el caso de P contra S y Cornwal County Council de 1996), donde se sostenía que el despido de una persona tras una operación de cambio de sexo debía considerarse como una discriminación ilícita, ha creado un precedente que pone coto a ese tipo de actitudes. Por ello, piensa Rebeca, convendría avanzar y que éste y otros aspectos se regulasen en el Estatuto de los Trabajadores y en los convenios colectivos. La legislación debería contemplar la no discriminación por razón de identidad sexual o identidad de género.

Protección contra la discriminación laboral por la orientación sexual

La transposición a la legislación española de la directiva europea 2000/78/CE sobre igualdad de trato en el empleo ha supuesto un avance considerable. Aunque se produjo in extremis, ya con el plazo vencido y a través de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de 2004, de hecho se ha introducido en el ordenamiento jurídico español la prohibición expresa de todo tipo de discriminación en el trabajo por razón de orientación sexual. Con ello, entre otras cosas, se invierte la carga de la prueba, de manera que es el empleador el que ha de justificar que su actuación es razonable y no discriminatoria, pudiendo llegar la sanción, en caso contrario, hasta los 90.000 euros.

Aun siendo considerado éste un avance histórico por representantes de los colectivos beneficiados, como lo ha sido también la ley de matrimonios homosexuales, hay un objetivo pendiente. En la manifestación delúltimo Día del Orgullo Gay, Rebeca Rullán señalaba: “estamos celebrando la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo y, a la vez, reivindicando nuestros derechos de personas transexuales, ya que hemos quedado relegados”. Lo que esperan ahora es“la Ley de Identidad de Género para que se nos reconozca el cambio registral de sexo sin necesidad de cirugía y a la vez que el Sistema Nacional de Salud cubra el tratamiento clínico integral de reasignación de sexo”.

La importancia de reconocer el sexo en los documentos legales no sólo “es el principio del fin de una discriminación histórica”, como señalaba la actriz Carla Antonelli, coordinadora del área transexual del PSOE, sino que además “eliminará muchas trabas con las que hasta ahora se encontraban los transexuales a la hora de acceder al mercado laboral”. Como subraya Rebeca Rullán, “una vez obtenida la documentación acorde con el género que se siente, las cosas son mucho menos difíciles”.