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La fatiga mata: conductores en el transporte de mercancías por carretera

Sáb, 15/04/2017 - 12:19
CLAUDIA NAROCKI
Condiciones de trabajo

El sector del transporte de mercancías por carretera es clave en el funcionamiento de la economía actual. Sin embargo, las condiciones de trabajo y de vida de los conductores se están viendo deterioradas. Sufren fatiga, estrés, enfermedades y alta siniestralidad, no solo de tráfico. Un proyecto desarrollado por la FSCCCOO, con el apoyo de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, en el que ha colaborado ISTAS, se ha centrado en el colectivo de los conductores de mayor edad.

Las condiciones de trabajo de los conductores se han deteriorado durante los últimos años, en un contexto de competencia exacerbada entre empresas. Por una parte, las empresas han "inventado" nuevos modos de reducir los costes salariales, además de recurrir a la externalización y la subcontratación: últimamente contratan a conductores a través de empresas registradas en países del Este ("empresas buzón") con el objeto de pagar los salarios de esos países, aunque los conductores realicen su trabajo en España y otros países miembros de la UE.

Otro factor fundamental es la imposición a los conductores del cumplimiento de plazos poco realistas. Cualquier incidencia en el tráfico, en la carga y descarga, la meteorología, el estado de la carretera, etc., acaba en presiones patronales para saltarse normas de tráfico.

También, en los últimos años, a los conductores se les está exigiendo que asuman otras tareas, además de conducir, deben encargarse de la carga y descarga de la mercancía. La implantación en el sector de un abanico de nuevas tecnologías de comunicación, mal utilizadas por la empresa (GPS y teléfonos móviles), es un factor de estrés y de distracciones.

Un aspecto fundamental de las condiciones de trabajo de los conductores son las largas jornadas. Aunque la duración de los periodos de conducción está limitada por la normativa, y es controlada por las autoridades de tráfico, en la práctica se controla al vehículo más que la jornada de trabajo. Actualmente se permite un cómputo promedio cuatrimestral del tiempo de trabajo. De este modo, aunque la jornada semanal está fijada en 48 horas, durante un número de semanas se permite realizar hasta 60 horas de trabajo efectivo, más 20 horas de presencia semanalmente, por lo que se pueden alcanzar las 80 horas de trabajo semanales. Asimismo, la normativa de aplicación al transporte por carretera permite reducir a 9 horas los descansos diarios y conducir 56 horas semanales y hasta 90 horas bisemanales causando fatiga y somnolencia.

Sabemos que las condiciones de trabajo afectan a las condiciones de vida. En el caso de los conductores, y especialmente en viajes internacionales, los conductores hacen sus comidas, pausas y descansos en torno al vehículo, durante días y varias semanas porque las dietas que perciben son insuficientes para cubrir gastos de pernoctación y comidas, y además las empresas les obligan a prestar guardia y custodia de los vehículos y mercancías frente a posibles robos. El puesto de trabajo exige que los conductores permanezcan sentados durante periodos de tiempo muy prolongados. Muchos conductores realizan también manipulación manual de cargas.

En función del diseño del camión y de las características de las carreteras, los conductores están expuestos a distintos niveles de vibraciones de cuerpo entero. También, aunque muchas cabinas tienen buena insonorización, están expuestos a altos niveles de ruido cuando están en la carretera, y durante la carga y descarga, etc.

Los conductores pueden estar expuestos también a otros factores de riesgo laboral, en función de las características de la carga que transportan; pueden estar expuestos a sustancias químicas, radiactivas o a riesgos biológicos. Esto puede ocurrir durante las operaciones de carga y descarga, o por fugas accidentales; además están expuestos a contaminación derivada de humos de motores y vapores de combustibles.

Una amplia mayoría de los conductores trabaja para empresas pequeñas o microempresas. Los conductores en estas suelen sufrir peores condiciones laborales, mayores riesgos para su salud, su seguridad y su bienestar, y peor organización preventiva. En estas empresas raramente hay representación sindical. Además, la Inspección de Trabajo apenas si se hace presente para el control de las condiciones de trabajo en el sector; incluso cuando ocurren accidentes en la carretera, la Inspección de Trabajo no siempre investiga, pues pasan como accidentes “de tráfico”.

La incidencia de accidentes de trabajo en este colectivo es muy superior a la del conjunto de los trabajadores. La investigación de las causas laborales de estos accidentes resulta fundamental; muchos estudios señalan que entre los factores humanos que están detrás de los accidentes en carretera destaca especialmente la fatiga, que al reducir la alerta puede llevar a tomar decisiones erróneas. Y hemos visto que la fatiga en este colectivo se origina en el contenido del trabajo, la duración de la jornada y en las dificultades para el descanso.

Envejecimiento prematuro
La edad cronológica no es un indicador exacto de los cambios que la acompañan; por el contario, el envejecimiento está muy influido por las condiciones de trabajo, especialmente en las ocupaciones que, como la conducción, afectan profundamente a las condiciones de vida.

La literatura científica disponible aporta evidencias de que las condiciones de trabajo de los conductores afectan a su salud y al envejecimiento prematuro. Para los conductores, en particular, se observa una alta incidencia de varias patologías: hernias discales, escoliosis, artropatías, pérdidas de visión, hipoacusias, colesterol en sangre, hiperglucemia, estrés, ansiedad, depresión, vascularización deficiente, hemorroides, impotencia, alteraciones digestivas, prostatitis, hipertensión arterial, lesiones coronarias, ictus (trombosis, isquemia cerebral), desórdenes del sueño (como la apnea), etc.

Los conductores con estas patologías tienen dificultades para responder a las elevadas exigencias y requerimientos psicofísicos inherentes al puesto de trabajo, que además son un requisito para renovar su habilitación.

Actualmente, los conductores de camiones mayores de 55 años representan solo el 5% de este colectivo. En parte, esto se debe al truncamiento anticipado de su vida laboral, que se produce por distintas vías. Algunos conductores abandonan la actividad y pasan a otros trabajos con menores exigencias psicofísicas. Aunque no contamos con cifras, según los estudios disponibles, muchos estarían saliendo de la ocupación por alteraciones y patologías. Sin embargo, muy pocos casos son reconocidos como enfermedad profesional: en 2015 hubo 54 casos. Por el contrario, a 512 conductores, durante 2015, se les reconoció una contingencia profesional de tipo PANOTRASS, es decir, una patología no traumática y enfermedad causada por el trabajo, y que no es ni enfermedad profesional ni accidente de trabajo, pero que está reconocida por la Seguridad Social como contingencia profesional.

Los datos recogidos a través de este proyecto refuerzan la evidencia de que las condiciones de trabajo (y de vida) de la ocupación de conductor del transporte de mercancías por carretera reúne características de especial peligrosidad y penosidad. Asimismo, el trabajo realizado refuerza la demanda sindical de una actuación pública urgente.

Es necesario un plan eficaz para la mejora de las condiciones de trabajo, que ataje la precariedad laboral, la fatiga y los accidentes laborales y viales. Es imprescindible la aplicación a todos los conductores/as en España, nacionales y extranjeros/as, incluido el cabotaje, de la Directiva 2014/67/UE sobre desplazamiento de trabajadores, para que se les apliquen normas de tiempos de trabajo y descanso, salario digno, vacaciones pagadas mínimas, según condiciones vigentes en el país donde se realiza el trabajo. La Inspección de Trabajo debe vigilar el cumplimiento del Reglamento Europeo 1071/2009 y de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, y finalmente es necesaria la aplicación de coeficientes reductores de la edad de jubilación, para que los conductores puedan retirarse a partir de los 55 años sin perjudicar su futura pensión.