Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Isidor Boix: “En Bangladesh, el problema de fondo son las limitaciones a la libertad sindical”

Lun, 15/07/2013 - 12:20
BERTA CHULVI
Condiciones de trabajo

Las cifras del accidente del Rana Plaza en Bangladesh son escalofriantes: 1.129 muertos y más de 2.000 heridos graves. No es un caso aislado: en los últimos cinco años los fallecidos por incendios y derrumbes de fábricas en Bangladesh son casi 2.000. La amplia reacción de la opinión pública mundial ha hecho posible la firma de un acuerdo con el sindicalismo global, IndustriALL Global Union, por parte de 40 multinacionales para la puesta en marcha de un sistema de inspección para controlar los incendios y la seguridad de los edificios. Analiza el fondo del problema Isidor Boix, un histórico dirigente de FITEQA-CCOO, coordinador de IndustriALL Global Union para la aplicación del Acuerdo Marco Internacional con Inditex.

Cuarenta multinacionales firman un acuerdo en respuesta al accidente de Bangladesh, ¿es solo una operación de imagen?

No. Es cierto que la responsabilidad social empresarial empezó como un tema de imagen, pero si se llega a compromisos concretos como el que contempla este acuerdo, estamos hablando de compromisos eficaces que pueden llevar a mejoras reales para los trabajadores. La firma de un acuerdo sobre prevención de incendios y por la seguridad de los edificios, suscrito con IndustriALL por parte de 40 multinacionales de la industria de la moda (entre ellas las españolas Inditex, Mango y El Corte Inglés), constituye un hito en la práctica global de la responsabilidad social de las empresas y la intervención sindical en la misma. Es un acuerdo marco mundial de características novedosas. Con el objetivo de conseguir más adhesiones empresariales (y de manera especial de importantes multinacionales americanas como Wallmart y GAP, que se resisten a firmarlo), así como la implicación del Gobierno y la patronal de Bangladesh, se está ya impulsando la elaboración del Plan de Implementación para lo cual, en una reciente reunión de los firmantes celebrada en la sede de la OIT en Ginebra, se ha formado una comisión paritaria de 12 personas, 6 representando a IndustriALL y 6 a las empresas y marcas, que ha asumido el compromiso de presentar sus conclusiones antes del 8 de julio. Un primer cálculo de las inversiones necesarias en el país para cubrir los objetivos indicados apunta a una cifra en torno a los 3.000 millones de dólares.

Actuar solo en materia de prevención de incendios y seguridad de los edificios parece poco...

Sí, desde nuestra perspectiva se puede tener esa impresión, pero para valorar si es mucho o poco, hay que saber qué condiciones de vida padece el conjunto de la población en Bangladesh y también en otros países como Pakistán, del que se habla menos: las redes eléctricas están en muy mal estado y son muy inseguras, de ahí que haya tantos incendios, la construcción es tremendamente precaria. Es increíble que se instalen fábricas en esas condiciones. Hay mucha corrupción y para tener licencia de actividad prácticamente lo único necesario es tener un contacto y sobornarlo. En ese contexto, el acuerdo está promoviendo que haya una inspección real de las fábricas, y eso es un gran avance, aunque evidentemente no soluciona el problema de fondo en cuanto a las condiciones de trabajo.

¿Cuál es el problema de fondo?

El problema de fondo son las normativas laborales y las prácticas empresariales que limitan la libertad sindical. El paternalismo no funciona. Ni la intervención de los sindicatos internacionales ni de las empresas multinacionales nos lleva demasiado lejos si no se crean estructuras locales de organización sindical, de presión, con las que los trabajadores puedan defender y ejercer eficazmente sus derechos. Poner en marcha un sindicato en Bangladesh es muy difícil, se exigen muchos controles administrativos y porcentajes de afiliación que en este país llegan al 30%, y en otros, como Turquía, al 50% de la plantilla. Solo así se explica que solamente haya presencia sindical organizada en 40 fábricas de las casi 6.000 del sector textil. Y que la afiliación no llegue al 1%. Además, la no existencia en la práctica de contratos fijos hace que el temor de los trabajadores a ser despedidos sea el eje de la acción empresarial destinada a impedir la conquista y el ejercicio de sus derechos. A ello también contribuyen las condiciones materiales de vida y de trabajo. Para hacerse una idea basta un dato: el salario mínimo, que está en 38 dólares mensuales, debería situarse por encima de los 100 dólares para poder empezar a hablar de un salario mínimo “vital”, de subsistencia. La lucha sindical es fundamental y en ese terreno la división sindical también es un problema: con un 1% de trabajadores afiliados, hay once sindicatos en nuestra Federación Sindical Internacional IndustriALL. Un primer avance, logrado al calor de las actuales movilizaciones sindicales, ha sido la constitución de un consejo sindical de IndustriALL que los coordina.

¿Qué acción sindical transnacional es efectiva?

Apoyar las estructuras y redes sindicales locales. Un instrumento para ello pueden ser los acuerdos marco del sindicalismo global con las multinacionales que operan en estos países y cuyo eje esencial ha de ser la defensa del pleno ejercicio de la libertad sindical. Algunos ejemplos hay ya, como el de Inditex, que exige el respeto de los derechos humanos y laborales fundamentales en toda la cadena de producción de esta firma, aunque sigue siendo el único de este tipo en el sector textil. Un punto de partida para ello puede ser la intervención sindical en los compromisos, muchos unilaterales, de responsabilidad social de las empresas, que son los más extendidos. Nosotros podemos actuar y actuamos a nivel global para impulsarlo, pero lo importante es fortalecer las organizaciones sindicales locales, consiguiendo que se vinculen a las estructuras sindicales transnacionales en los países donde fabrican sus productos las firmas, en los países a los que han deslocalizado su producción o en los que producen directamente en su proceso de crecimiento, de internacionalización industrial. Por eso en 2012 incorporamos al Acuerdo Marco Internacional de Inditex un protocolo que regula la intervención de los sindicatos locales para contribuir a la correcta aplicación de sus compromisos de RSC y de corrección cuando se detecten incumplimientos de los mismos, es decir para simplificar los convenios de la Organización Internacional del Trabajo. Se trata de que, completando las auditorías empresariales en aspectos que estas no pueden detectar, quienes van a vigilar la cadena de producción sean los sindicatos locales con el apoyo de la Federación Internacional, pues son ellos los que pueden tener un conocimiento sobre el terreno, directo y permanente. El acuerdo contempla que se facilita toda la información sobre la cadena de producción a la Federación Sindical Internacional, y esta trabaja con los sindicatos locales para tal seguimiento. Solo con el avance de la organización y la acción sindical en cada país podemos caminar hacia un cambio duradero de las condiciones laborales. Por eso es vital conseguir que desaparezcan de las legislaciones nacionales de muchos países las trabas a la afiliación sindical, que se pueda ejercer plenamente la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva, de huelga, etc. En este sentido estamos continuamente interviniendo para apoyar a los sindicalistas despedidos y perseguidos. En los últimos cinco años se ha conseguido la readmisión de unos 1.000 dirigentes sindicales despedidos en la industria del textil del mundo. En Perú, la readmisión de los 70 despedidos de Topy Top contribuyó a la recuperación del sindicalismo en el sector. Por otra parte es necesario que el sindicalismo del norte, de los países más desarrollados, entendamos que el avance en derechos de los trabajadores de otros países nos interesa a todos, porque las vanguardias, los “privilegiados”, solamente podremos defender y desarrollar nuestros derechos, nuestras conquistas, si no quedamos aislados, si se extienden tales derechos en todos los países. Y solo así podremos además reequilibrar el mundo y avanzar hacia un paradigma industrial más justo socialmente y sostenible. Podemos afirmar, para simplificar, que la defensa del “modelo social europeo” no depende solo de la acción sindical y social en Europa, evidentemente necesaria, sino también de la defensa de los derechos del trabajo en todo el mundo.

¿Qué más se podría hacer y no se hace?

Una de nuestras reivindicaciones sindicales históricas es que la Organización Mundial del Comercio (OMC) intervenga cuando los países no respetan las convenciones internacionales de derechos humanos y derechos laborales. Si los países perdieran sus privilegios de exportación cuando los trabajadores producen en condiciones inhumanas, daríamos grandes pasos adelante. Desde el movimiento sindical internacional hemos propuesto muchas veces que se exija el respeto de los derechos sociales y medioambientales en la fabricación de los productos objeto del comercio mundial. Sabemos que no es fácil, pero es posible tanto su planteamiento como su control, como apunta la experiencia de Better Work en Camboya en su comercio con Estados Unidos.