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Grave accidente en la minería del carbón: ¿Cómo se está investigando?

Mié, 15/01/2014 - 12:20
PURIFICACIÓN MORÁN
Condiciones de trabajo

El pasado 28 de octubre, en el interior del Pozo Emilio del Valle de la comarca leonesa de La Pola de Gordón, seis mineros del carbón se dejaron la vida trabajando. Se trata del accidente más importante de la minería y de la industria extractiva de este país desde hace 18 años.

De este grave accidente laboral, lo que se sabe hasta el momento es que un escape de gas grisú fue el causante de la muerte por asfixia de estos seis trabajadores. El grisú es un gas que se encuentra entre las fisuras del carbón y en la composición misma del mineral, especialmente en el tipo de carbón que se estaba extrayendo en el pozo donde ocurrió el accidente, que es hulla. Este gas está presente permanentemente en la mina, pero en porcentajes muy bajos (1-2%), que se mantienen así mediante una buena ventilación. Está compuesto en un alto porcentaje por metano y es altamente inflamable, por lo que en el trabajo en la mina hay que actuar con suma precaución para que no se produzcan puntos de ignición que pudieran provocar una deflagración. Sin embargo, en este caso la muerte se produjo por asfixia. El grisú actuó silenciosamente acabando con el oxígeno de la zona de trabajo y produciendo el fatal desenlace.

Las preguntas son más que las respuestas en estos momentos. Todo el mundo tiene sus teorías, más o menos fundadas, de por qué llegó a pasar lo que pasó. Evidentemente si el accidente ocurrió es que algo falló, y un accidente nunca suele tener una única causa, pero los compañeros delegados de CCOO del Pozo Emilio del Valle han preferido ser cautos y no aventurarse a dar informaciones, sospechas que bien podrían ser el titular de un periódico, por respeto a los fallecidos, a sus familias y a la propia investigación. José Enrique Porto, delegado de seguridad minero del pozo en el que sucedió todo, nos dice: “Preferimos ser cautos hasta saber. Ahora todo el mundo habla de la mina, todo el mundo entiende. Hay que ser muy cautos. Una vez se sepa toda la verdad, quizá salgamos a hablar”. A estas alturas las investigaciones están en sus fases iniciales.

¿Quién está investigando?

A nivel regional se ha creado una comisión de investigación en la que están técnicos de la Dirección General de Minas de Castilla y León, las asociaciones empresariales y los sindicatos. Por otro lado, CCOO ha creado su propia comisión de investigación, en la que participan ingenieros de minas expertos en seguridad minera, Manuel Suárez y Luis Santullano, y los delegados de seguridad del pozo en el que ocurrió el accidente. Los representantes de CCOO solicitaron a la empresa, a través del comité de seguridad y salud, la información necesaria para poder iniciar las investigaciones. Por otra parte, el Juzgado de Instrucción número 1 de León ha abierto una investigación para determinar las causas del accidente.

Deficiencias en las comisiones competentes

Aún sin saber las causas del accidente, se debe señalar que la Comisión Regional de Seguridad Minera de Castilla y León, órgano dedicado a la seguridad y salud en las comunidades autónomas en las que existen explotaciones mineras, llevaba sin reunirse más de dos años, cuando debería hacerlo cuatro veces al año. La última reunión de la que se tiene constancia fue en julio de 2011, cuando hubo otro accidente en la minería del carbón en Fabero (en la comarca leonesa de Laciana) con un minero fallecido. “Si tenemos que esperar a tener seis fallecidos para que la comisión se reúna, pues algo estamos haciendo mal...”, reprocha Jesús Magadan, responsable de minería de CCOO en la región.

El jueves 31 de octubre se reunió, también a instancias de CCOO, la Comisión Nacional de Seguridad Minera, en la que se solicitó la creación de un grupo de trabajo para analizar los datos que pudieran desprenderse de la investigación que se lleva a cabo por la Dirección General de Minas de Castilla y León. Inexplicablemente, la respuesta a esta propuesta de CCOO y UGT ha sido negativa.

Lo que se solicitó no es una investigación paralela, sino que se analicen los resultados de la investigación que se está llevando a cabo en Castilla y León, para poder ir adoptando medidas tales como la modificación o creación de nueva legislación y normas sobre el tema, tal y como se ha hecho en otros casos de accidentes graves.

La Comisión Nacional, entre cuyas facultades estaría analizar accidentes de especial gravedad, no ha dado respuesta positiva a la creación de este grupo de trabajo, aunque se ha comprometido a analizar la propuesta.

Rufino Ordóñez, responsable de Seguridad Minera de la Federación de Industria de CCOO, califica como de “falta de sensibilidad ante un suceso tan grave” el hecho de que la Dirección General de Minas del Ministerio no aceptara inmediatamente esta propuesta. Ordóñez aprecia que “se intenta descafeinar los cometidos de la propia Comisión Nacional de Seguridad Minera, entre cuyas funciones está la investigación de accidentes tan graves como el ocurrido en León”.

Tanto la Comisión Regional como la Nacional de Seguridad Minera tienen como funciones, a sus niveles correspondientes, la elaboración y revisión de normas, la promoción de campañas, así como la revisión de la siniestralidad y la promoción de campañas con fines preventivos, entre otras.

Lo único cierto a día de hoy es que ese día 28 de octubre se truncaron las vidas de seis personas que fueron a su lugar de trabajo a ganarse el pan. Seis trabajadores cuyas vidas dejaron de ser anónimas justo el día que se acabaron, y que se colaron en las nuestras a través de los medios de comunicación hasta el punto de que sabemos ya el nombre de algunos de ellos y sus situaciones personales.

Normalmente, en porExperiencia solemos hablar de condiciones de trabajo, y en concreto de condiciones de seguridad y salud en el trabajo, que van directamente ligadas a las condiciones de vida, al derecho a tener una vida saludable y al derecho a no perder la vida en el tajo. En esta ocasión algo ha fallado. Esperemos que las pesquisas iniciadas den con las causas que hagan posible evitar que esta desgracia vuelva a suceder.

Más de 35.000 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores en 2012

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Las actividades extractivas de antracita, hulla y lignito lideran en la distancia el lamentable ranking de accidentes con baja. El informe anual del Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo, que elabora el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), así lo confirma.

En 2012, esta actividad registró un índice de incidencia de 35.560 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores afiliados a la Seguridad Social. Ninguna de las 88 actividades que desglosa el INSHT (las agrupaciones a dos dígitos del Código Nacional de Actividades Económicas) registra un índice de accidentalidad tan alto. Por debajo de la extracción de antracita, hulla y lignito se sitúa la silvicultura y explotación forestal, con un índice que es menos de la mitad: 13.876 accidentes con baja por cada 100.000 trabajadores. La extracción de crudo de petróleo y gas natural registró un índice de 5.733,4 accidentes por cada 100.000 trabajadores, y la extracción de minerales metálicos un índice de 5.286,6. Otras industrias extractivas presentan un índice de 6.426,5 accidentes por cada 100.000 trabajadores.

Muy inferiores son los índices de actividades de la construcción. La construcción de edificios registra un índice de incidencia de 6.415 accidentes por cada 100.000 trabajadores, la ingeniería civil 7.209 accidentes y las actividades de construcción especializada 6.109. El índice general de accidentes con baja para todos los sectores es de 2.848,9 por cada 100.000 trabajadores afiliados a la Seguridad Social.