Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

El transporte y reparto de mercancías provoca un fuerte desgaste en la salud de los trabajadores

Un estudio de CCOO-Madrid muestra los riesgos en el sector
Lun, 15/01/2007 - 12:20
ANA T. GARCÍA OLIVER y TERESA SAN JUAN. 
Condiciones de trabajo

Cambios relacionados con la organización del trabajo y el modelo productivo, así como con el modelo territorial y de transporte, están trasladando progresivamente el lugar de los accidentes más graves desde el taller o el tajo hacia la carretera. Aproximadamente 2/3 de las muertes por accidente laboral se producen fuera de los centros de trabajo. No hablamos, por tanto, de un problema menor, sino de una parte muy importante de las muertes y de las lesiones más graves derivadas del trabajo. El sector de reparto de mercancías sufre en carne propia el riesgo creciente de accidentes relacionados con el transporte. Pero no sólo eso.
 

De los 335 conductores muertos en accidente en 2002, 186 conducían una furgoneta o camión de menos de 3.500 Kg., unos vehículos que gozan de un especial auge por su extrema "flexibilidad" y poca regulación. Este tipo de vehículos se vieron implicados en la mitad de los 12.787 accidentes de circulación en la que estuvieron implicados vehículos de transporte profesional en el año 2003.

Fueron estos datos los que animaron a la Secretaría de Salud Laboral de CC.OO. Madrid, en coordinación con la Federación de Comunicación y Transporte, a acometer un estudio para conocer mejor las condiciones de trabajo y salud del sector de reparto y hacer visibles los problemas de un colectivo laboral cada vez más numeroso y desregulado al tiempo que desconocido.

El trabajo se pudo llevar a cabo gracias a la colaboración de los trabajadores y delegados de empresas del sector, que contaron sus vivencias en primera persona a través de grupos de discusión. Esta técnica, junto con entrevistas y cuestionarios, sirvieron para conocer de primera mano las peculiaridades de un sector cada vez más presente en nuestra sociedad, al tiempo que desconocido y poco reconocido.

 El transporte, un sector estratégico pero degradado

La Comunidad Autónoma de Madrid tiene una superficie de 7.995 kilómetros cuadrados. La población ha crecido constantemente y, además, se ha ido dispersando por el territorio, tanto en las actividades productivas como en las residenciales. Este modelo de desarrollo y de movilidad provoca un aumento de los medios de transporte para satisfacer las necesidades y abastecimiento, y es por ello que el número de vehículos industriales o de uso público ha crecido de forma tan importante en los últimos años.

En el año 2003 por cada kilómetro de vía había 1.100 vehículos. Es decir, puestos los vehículos uno a continuación de otro no cabrían en las carreteras y autopistas de la Comunidad de Madrid.

El impacto que sobre el empleo ha tenido este fuerte desarrollo, se traduce en que la tasa de paro en el sector del transporte sea muy inferior a la general (3.4% frente al 9%).

Ahora bien, este importante desarrollo del empleo no ha ido acompañado de una proporcional mejora en las condiciones de trabajo. Muy al contrario, la salud y seguridad del sector se ha ido deteriorando de manera significativa. Las empresas de reparto y los trabajadores a menudo son el último eslabón de una cadena de subcontratación.

Accidentes, sobreesfuerzos, fatiga y estrés

El análisis de los informes de los accidentes de carretera desde el 1 de enero de 2002 al 30 de junio de 2002, que en más de la mitad de los casos el conductor mostraba signos de fatiga o había elementos que hacían presuponer fatiga.

camiónLos trabajadores del transporte de mercancías desarrollan sus tareas en unas penosísimas condiciones. A menudo se trabaja en la oscuridad y se necesita realizar tareas accesorias de lectura, comprobación de albaranes, callejeros, mapas, que exigen esfuerzos visuales. Se trabaja con climas muy variados ya que con frecuencia las tareas de carga y descarga se hacen a la intemperie, haga calor o frío, cuando no con lluvia que, por otra parte, implica dificultades añadidas a la propia conducción.

Además hay que contar con los problemas de inseguridad por el posible mal estado de las infraestructuras (carreteras, vías urbanas) o de los propios vehículos.

La carga y descarga obliga a los repartidores a manipular repetidamente objetos de diversos pesos, volúmenes y tamaños. Tirar, empujar, levantar, bajar, una y otra vez implica riesgos desde el punto de vista ergonómico. Los problemas dorsolumbares son señalados por los trabajadores como uno de los principales problemas de salud que sufren.

A cualquiera se le ocurre pensar que a más kilómetros conducidos, mayor estrés. Horas y horas al volante, sentado en la misma posición, en una furgoneta no siempre bien acondicionada (¿quién ha evaluado los riesgos de este puesto de trabajo?), con un elevadísimo nivel de atención y alerta que no permite un momento de relajamiento y sometido a rígidos horarios de entrega, provocan un elevado nivel de estrés y la tensión tienen que ser máxima. Y los efectos sobre la probabilidad de sufrir un accidente aumentan de manera considerable y proporcional a todo ello. Pero sin necesidad de llegar al accidente, auténtica punta del iceberg, los trabajadores afirman sufrir problemas de angustia, ansiedad y también de hipertensión y dolores articulares.

Jornada y horarios incompatibles con la vida familiar

Pero además, este colectivo de trabajadores se enfrenta también a riesgos que tienen que ver con los horarios y otro tipo de exigencias que les dificultan mantener unas relaciones sociales y familiares normales.

Trabajar en festivos y en horarios nocturnos, hacer excesos de jornada de manera natural (10, 12 y 14 horas diarias no son excepcionales) dificultan su vida familiar y social y pueden favorecer y provocar adicciones y hábitos de vida poco saludables. Horarios y situaciones que les someten a riesgos que hasta hace unos años eran poco significativos. La inseguridad derivada del trabajo nocturno hace que se produzcan casos de robos y asaltos de diversa índole.

Afrontar todos estos problemas, supone actuar sobre un conjunto de factores que implican a la organización del trabajo (horarios, jornadas, ritmos, tareas auxiliares a la conducción, formas de remuneración, etc.), criterios técnicos y adaptación de los vehículos, acondicionamiento del tráfico y medidas de facilitación de descarga, educación y formación permanente de los trabajadores. Es decir, actuar dentro y fuera de las empresas.

Ana T. García es Técnica de Prevención de Riesgos Laborales de CC.OO. de Madrid. Teresa San Juan es Secretaria de Salud Laboral de la Federación de Comunicación y Transporte.