Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Alberto Ruano-Raviña: España no puede seguir ignorando que la exposición prolongada a radón interior provoca cáncer de pulmón

Sáb, 15/07/2017 - 12:19
BERTA CHULVI
Condiciones de trabajo

El 27% de los lugares de trabajo que ha evaluado el equipo de Alberto Ruano-Raviña presentan niveles de exposición a radón interior superiores a los que recomienda la Unión Europea. Ruano-Raviña es profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Santiago de Compostela y acaba de realizar, en colaboración con ISTAS y con el Laboratorio del Radón de Galicia, un estudio piloto sobre la exposición laboral a radón en España que ha contado con la financiación de la Fundación Prevent. Es, además, coautor del informe de la Organización Mundial de la Salud sobre radón.

¿Puede explicarnos qué es el radón y qué enfermedades puede causar?
El radón es un elemento químico perteneciente al grupo de los gases nobles. Es un gas incoloro, inodoro e insípido. Es producto de la desintegración del radio, un elemento altamente radiactivo. El radón tiene tres isótopos, el más frecuente es el 222Rn, con una vida media de 3,8 días, que se puede concentrar en el interior de los edificios y es el que conocemos habitualmente como radón interior. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica este elemento radiactivo como cancerígeno (Grupo I) en el grupo de los principales cancerígenos laborales. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la exposición a radón constituye la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco, por lo que representa el principal agente laboral conocido en cuanto a trabajadores expuestos en relación con el cáncer de pulmón, una vez prohibido el humo del tabaco en los espacios laborales de nuestro entorno. La emanación del radón del suelo varía con el tipo de suelo y con el contenido de uranio superficial. Diversas áreas de Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Extremadura presentan el mayor número de zonas de la categoría de más exposición. Esto no quiere decir que no pueda haber lugares de riesgo en otras comunidades autónomas, lugares en los cuales pueda haber elevadas concentraciones de radón interior debido a diferentes factores, como un lugar de trabajo subterráneo, escasa ventilación, o características del material de construcción que pueda emitir radón en concentraciones relativamente elevadas.

¿En qué ha consistido el estudio realizado sobre exposición laboral a radón?
Es una iniciativa que surge de ISTAS. El Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud se dirige a nosotros para hacer un estudio piloto de exposición laboral a radón interior concurriendo a la financiación de la Fundación Prevent. En el estudio además de la Universidad de Santiago e ISTAS, ha participado el laboratorio de Radón de Galicia. En este estudio piloto se han instalado medidores de radón en 250 puestos de trabajo de Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla-León que han sido seleccionados atendiendo a su localización en zonas de alta y media presencia de radón según el mapa predictivo del Consejo de Seguridad Nuclear. Los resultados ponen de manifiesto la exposición a concentraciones importantes de radón en el ámbito laboral, lo que es un problema muy relevante para los trabajadores en zonas de riesgo medio y alto de esas comunidades autónomas. El 27% de las mediciones realizadas supera la concentración de referencia establecida por la nueva directiva europea para puestos de trabajo (300 Bq/m3).

En España, ¿cuál es la normativa existente?
La legislación vigente en España (RD 783/2001 que aprueba el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes, desarrollado posteriormente por la Instrucción IS-33 del Consejo de Seguridad Nuclear) obliga a los empresarios a declarar, ante la autoridad de industria de su comunidad autónoma, la existencia de fuentes de radiación naturales en sus empresas y a realizar los estudios necesarios para determinar el grado de exposición de trabajadores y público en general. Los niveles de referencia que fija la IS-33 son: 600 Bq/m3 donde no es necesario control; entre 600 y 1.000 Bq/m3 donde se debe aplicar un nivel bajo de control y más de 1.000 Bq/m3, circunstancia en la que se debe aplicar un nivel alto de control. En 2013 se aprobó la Directiva 2013/59/EURATOM, cuyo plazo de trasposición finaliza el 6 de febrero de 2018. Esta directiva obliga a actualizar los niveles ambientales máximos indicados para el medio laboral en la Instrucción IS-33 a 300 Bq/m3. Establece, además, la necesidad de elaborar un Plan Nacional de Radón.

¿Hay discrepancias en cuanto a cuál es el límite de exposición a radón para que este no afecte a la salud de las personas?
Sí, la OMS propone 100 Bq/m3 cómo exposición máxima ideal aconsejable y la Directiva Europea, 300 Bq/m3. Es importante entender el porqué de estas discrepancias. La OMS propone 100 Bq/m3 por que se basa en un estudio publicado en 2005 –en el que nosotros también participamos– que analiza 7.000 casos de cáncer de pulmón y 14.000 controles para esos casos. Lo que se observa en este estudio es que hay una relación lineal y estadísticamente significativa entre la concentración de radón y el riesgo de cáncer de pulmón: el riesgo de cáncer de pulmón aumenta un 16% por cada 100 Bq/m3. Este estudio, que es la evidencia científica más sólida que existe, concluye que hay un nivel ideal de exposición que son los 100 Bq/m 3 . La OMS indica que si este nivel diana no se pudiera alcanzar, no se debe sobrepasar una concentración de 300 Bq/m3. Dicho esto, llama la atención que desde 1987, la Agencia de Protección Ambiental Americana considera como nivel de acción, a partir del cual hay que intervenir, 148 Bq/m3, que es la mitad de lo que propone la directiva europea. Incluso dentro de la Unión Europea, hay países como Irlanda, que tienen 200 Bq/ m3 como límite. Canadá o Reino Unido tienen como niveles límite 200 Bq/m3. En España, no tenemos ningún límite para el ámbito residencial, y en el ocupacional, como ya se ha dicho, en determinados entornos tenemos 300 Bq/m3 y en otros 600 Bq/m3. Pero la vigilancia respecto a los niveles de exposición de los trabajadores y trabajadoras es prácticamente inexistente.

¿Qué es lo más preocupante de la situación actual en España?
Hay mucho por hacer en todos los sentidos: mediciones, vigilancia de la salud, prevención. Quizás en el momento actual, en el que se debe trasponer la directiva europea, una cosa que nos preocupa mucho, y así lo hemos transmitido al Gobierno de España desde diversos agentes sociales como CCOO y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, es que el borrador de real decreto para trasponer la directiva no fija explícitamente el límite de 300 Bq/m3. Esto es posible porque la directiva deja la puerta abierta a variar ese límite en función de circunstancias especiales de los países miembros. Esta posibilidad nos preocupa mucho y pensamos que el Gobierno se tiene que alinear con lo que dicen las autoridades internacionales de salud como la OMS. No nos podemos permitir perder más oportunidades para proteger a la población frente al radón porque ya se han perdido bastantes.

Por otra parte, es preocupante la proliferación de empresas de medición que no siguen las recomendaciones de entidades internacionales sobre caracterización de radón interior. Medir radón es relativamente sencillo y barato, pero debe ser realizado por expertos o entidades con acreditada experiencia. No podemos olvidar que un resultado erróneo podría poner en riesgo a los ciudadanos o trabajadores o hacer una intervención reductora que sería innecesaria.

¿Qué oportunidades se han perdido?
Una muy clara se perdió en el 2006, cuando se aprobó un nuevo código técnico de edificación en el cual no se menciona al radón, a pesar de que en esa fecha ya había códigos técnicos europeos que sí exigían esa vigilancia y esa protección. Las presiones realizadas para su inclusión en aquel momento no tuvieron éxito y no fueron consideradas por la Administración. Lo más incomprensible es que la protección contra el radón es barata y asumible. Me llama mucho la atención que se ponga como excusa para no prevenir que la protección al radón exige innovación o investigación, cuando desde hace treinta años está todo inventado en los EEUU, donde hay un nivel de protección elevado. Solo se trata de copiar lo que hacen otros países más avanzados en este tema. No hay ninguna dificultad, solo es necesaria la voluntad política de proteger la salud de las personas en general y de los trabajadores y trabajadoras en los centros de trabajo. En EEUU, pero también en el Reino Unido y en Irlanda, las autoridades están tan concienciadas sobre el riesgo que supone el radón que si un particular quiere medir el radón de su casa y llama a una empresa privada, esta agencia está obligada a comunicarlo a la Administración pública si el nivel de radón es alto. En España, estamos esperando que las Administraciones sanitaria y laboral se impliquen para reducir el número de cánceres de pulmón.