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Accidentes mortales en el sector forestal: ¿Qué está pasando?

Lun, 11/10/2021 - 17:48
Aida Suárez Couceiro. Secretaria de Salud Laboral de CCOO del Hábitat
Condiciones de trabajo

En 2020 los accidentes mortales en el sector forestal casi se duplicaron respecto al año anterior: 18 personas perdieron la vida y 42 sufrieron un accidente grave. Un análisis de los datos disponibles muestra como la precariedad laboral y la externalización de la gestión preventiva está detrás de ese incremento de los accidentes. Es necesaria una acción urgente para mejorar las condiciones laborales, crear cultura preventiva en el sector y sancionar los incumplimientos de la normativa de prevención de riesgos laborales.

trabajador talando árbol

Desde CCOO del Hábitat entendemos que para dar respuesta al aumento de la siniestralidad laboral en este sector, hay que empezar por conocerlo. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo, estos trabajos engloban “la plantación, el mantenimiento y aprovechamiento de los recursos forestales y las actividades de extinción de incendios en el medio forestal”.  Estrictamente esto es así, pero si a cualquiera de nosotras o nosotros nos preguntasen a qué se dedican los trabajadores forestales, lo primero que se nos vendría a la cabeza sería la tala de árboles. No estaríamos errando el tiro, la actividad en la que más accidentes se producen en este sector es la de “el aprovechamiento de los recursos forestales” o lo que es lo mismo, el arranque o la saca de madera que se diría en el argot del gremio.

Sin embargo, lo que nadie que no esté familiarizado de cerca con el sector pensaría, es que esas grandes extensiones de terreno están siendo deforestadas, no por grandes empresas con cientos de trabajadores sino por autónomos, que muchas veces son vecinos de la zona, o micro-pymes. Las grandes empresas por norma general no se dedican directamente a esto, ni siquiera las mayores madereras de nuestro país, ya que su primer contacto con la materia suele darse en los aserraderos y no sobre el terreno.

Si atendemos a los últimos datos publicados, que en esta cuestión corresponden al año 2018, hay 5101 autónomos frente a 3865 sociedades empresariales, es decir, un 24,23% más de autónomos. Esta cifra ha aumentado en 468 personas desde el año 2012, frente a las 297 empresas nuevas que se han creado desde esa fecha. Si vamos al promedio de los 4 último años, el 40.98% corresponde a sociedades frente al 59,02% de autónomos.

Este dato es importante. El tamaño de las empresas es un fuerte indicador en los datos de siniestralidad. Resulta representativo que el 37,64% de los accidentes se produzcan en empresas de menos de 10 trabajadores y que el 18,55% sucedan en las de rango de 10 a 25 trabajadores.

En cuanto a la gran cantidad de autónomos, o falsos autónomos en muchas ocasiones como desde nuestro sindicato seguimos denunciando día tras día, la reducción de la siniestralidad, que es de lo que va el asunto, se complica. Si un autónomo no tiene trabajadores a su cargo, como ocurre la mayoría de las veces, no están incluidos en el ámbito general de aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, es decir, que no les afecta, y de ese barro, estos lodos…

Desde CCOO del Hábitat ya lo avanzamos en nuestro último libro publicado “Análisis y valoración de la siniestralidad en la última década”. Existe un problema creciente en el sector forestal, que está pasando desapercibido si solamente prestamos atención a los datos totales de accidentes, y es que hay un aumento absolutamente escandaloso de muertes en este sector. La tabla 1 ilustra de manera muy clara esta nefasta tendencia.

tabla accidentes mortales en el sector forestal

Si observásemos solamente los datos totales, podría parecer que mejoran, también los graves disminuyen, pero la cruda realidad es otra, año tras año un mayor número de compañeros pierden la vida en trabajos forestales. Desgraciadamente el 2021 no augura un mejor panorama, ya que hasta julio de este año, según el avance publicado por el MITES, ya han fallecido 7 personas en accidente trabajo en las labores de tala.

Decimos concretamente tala y no otras actuaciones, porque saber qué está pasando hay que llamar a las cosas por su nombre y en ocasiones “traducir” las categorizaciones de las estadísticas oficiales. En los trabajos forestales los accidentes muy graves o mortales se producen principalmente por estas causas:

  • Corte o amputación con motosierra.
  • Golpe o aplastamiento por que se desprenda la copa sobre el operario durante la tala.
  • Golpe o aplastamiento al caerse el árbol talado.
  • Vuelco de maquinaria.
  • Golpe por rotura del cable de cabrestante del tractor al entrar en tensión durante el arrastre y salir proyectado.

Si volvemos a datos oficiales del 2020, veremos el peso que tienen estas actuaciones sobre el total. Un 39,86% de los accidentes se deben a “trabajos con herramientas manuales” y un 15,18% “a la manipulación de objetos”, este 55,04% que suman, es donde se categorizan las tres primeras causas.

El estado del “parque de maquinaria” en este sector también es un factor a tener en cuenta. Desgraciadamente cuando desde nuestra federación vamos al lugar donde se ha producido un accidente a investigar sus causas, en muchas ocasiones nos hemos encontrado con maquinaria obsoleta, sin protecciones, sin puertas, etc, en un estado del todo inadecuado para trabajar. En cuestión de herramientas más de lo mismo. La capacidad de inversión en i+d, renovación de los equipos de trabajo que tiene una gran empresa dista mucho de la que tiene otra con menos de 10 trabajadores.

Recordemos que estos trabajos se ejecutan en muchos casos con un tractor, una motosierra y unas cuñas, la automatización aquí todavía no ha llegado. Esto no lo decimos solamente Comisiones Obreras, esto lo refrendan los datos oficiales: el 28,4% del resto de accidentes obedecen a “movimiento” y el “4,9% a operaciones con máquinas”, un 33,4% del total que están relacionados con las dos últimas causas.

Este análisis que pone sobre la mesa cuestiones que parecen obvias, muestra que en realidad no lo son tanto. A la vista está, ya que año tras año seguimos lamentando, la falta de prevención. Pero sigamos  tratando de responder a la primera pregunta, ¿qué está pasando?

Desgraciadamente en lo que va de año, el grueso de los accidentes laborales de carácter mortal se da en dos comunidades autónomas, estas son Galicia y Euskadi. Desde estos territorios también tienen una visión clara de por qué sucede esto y de por qué ocurre precisamente ahí.

En palabras de Jesús Fernández, Secretario de Salud Laboral de CCOO del Hábitat de Galicia, “La mayor parte de la tala en esta región se hace por subcontratas, autónomos, o por gente de la zona en ocasiones desde la economía sumergida. Además si unimos esto a la orografía y climatología de la zona, (irregular, lluviosa y húmeda), hace que a la peligrosidad del trabajo en sí, se sumen  tres variables que aumentan la probabilidad que se produzca un accidente. Por otro lado, la excesiva carga de trabajo en verano para aprovechar las horas de sol, hace que se alarguen las jornadas laborales, en un trabajo eminentemente físico, lo que también es un factor de riesgo indiscutible”.

Por su parte, Juan Luís España, Secretario de Salud Laboral de CCOO del Hábitat de Euskadi, pone el foco en “la falta de una estructura empresarial en el sector forestal en Euskadi, que supone a su vez que la mano de obra no tenga la adecuada formación en prevención de riesgos laborales, lo que unido a la evidente peligrosidad de las tareas de tala en zonas con una orografía tan complicada y en las que apenas existe mecanización, convierten en un coctel letal las tareas forestales.”

Esta temporalidad y estacionalidad a la que hacen referencia desde Euskadi y Galicia, también la respaldan los datos. De los accidentes ocurridos en 2020 según la antigüedad del trabajador en la empresa, el 55%, que es más de la mitad, los han sufrido personas que llevaban menos de un año trabajando y un 13% llevaba en su puesto menos de un mes.

Para CCOO del Hábitat, estos datos son inadmisibles, más aún cuando detrás de ellos se encuentran vidas humanas, también incapacidades que dejan a las personas inhábiles, no solamente para el trabajo, sino también para la vida. En nuestra organización, en cuestiones de acción sindical, siempre tenemos en mente el binomio presión-negociación como una máxima, pues en cuestiones de salud laboral, entendemos que a este tenemos que sumarle otro binomio: el de prevención-formación, que tienen que  ir de la mano siempre.

La formación en prevención de riesgos laborales  no puede quedarse en una mera charla informativa, tiene que ser pedagógica, estar bien enfocada al puesto y sobre todo tener una parte práctica. ¿O a alguien se le pasaría por la cabeza salir a la carretera solamente con haber aprobado la parte teórica del carné de conducir? Pues aquí tampoco. Y sino, pues seguiremos normalizando la accidentabilidad, y normalizando que quien lleve menos de un año en el puesto tiene demasiadas posibilidades de sufrir un accidente.

No nos cansaremos de decir que todos los agentes intervinientes, sindicatos, patronales y Estado, tenemos que implicarnos conjuntamente para conseguir revertir esta situación, que nos afecta a todos y no solamente a una parte. Es por esto por lo que la inversión en i+d se hace fundamental y para que no se limite a las grandes empresas, debería estar dotada de recursos públicos.

La normativa está a todas luces obsoleta y necesita una revisión. Los autónomos no pueden estar al margen de la legislación en materia preventiva, más cuando ejecutan sus trabajos en sectores con este creciente número de accidentes mortales. Por otro lado, las actividades forestales no están incluidas en el Anexo I del R.D. 39/1997 por el que se aprueba el reglamento de los servicios de prevención. Esto implica que no se consideran peligrosas a efectos de coordinación de actividades empresariales y que tampoco se consideren peligrosas en la aplicación del Real Decreto Legislativo 5/2000 que aprueba el texto refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social.

La prevención de riesgos laborales (PRL) no es mera burocracia, o al menos no debería serlo.  No nos llevemos a engaño, la mayor parte de la carga de trabajo en PRL en las grandes empresas es documental, planes manidos una y otra vez, listados, recibís, TC’s, certificados de aptitud, en definitiva, papel, y no papel precisamente en planos, croquis preventivos, o procedimientos de trabajo que desde el punto de vista de la salud laboral faciliten a las personas su protección.

Que la Inspección de trabajo necesita más recursos también es evidente, seguimos solicitando que se les dote de ellos, para que puedan hacer mayor labor sobre el terreno, que es donde están realmente los peligros y que la comunicación con los agentes sociales sea lo más fluida posible, para poder atajar esta lacra en el origen. Porque la cosa va de esto, de anticiparse. En definitiva de prevenir, pero prevenir con mayúsculas.