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Cine y salud laboral: hay motivos

Jue, 15/04/2004 - 12:19
MANUEL DEL ÁLAMO

Dossier: Tres décadas clave para la Salud Laboral en España

Cine y salud laboral: hay motivos

MANUEL DEL ÁLAMO

No es habitual que la problemática de las condiciones de trabajo se asome a las pantallas. Antonio Llorens, crítico de cine, apunta una explicación: 'para un determinado modelo de lenguaje y de mercado asentado en la evasión, los trabajadores y sus reivindicaciones no suelen contener la categoría de héroes o protagonistas'. Pero algunas películas lo han intentado.

Accidentes de trabajo en la gran pantalla

Cinematográficamente, la mina es un escenario habitual en el que se conjugan accidentes laborales y asociacionismo sindical. Sobre ello trata una película de especial significado: Odio en las entrañas (Martín Ritt, 1970) donde los mineros, a principios del siglo XIX, conforman una sociedad clandestina para la lucha sindical. Sean Connery, en un papel alejado de los suyos habituales, es el líder sindical y Richard Harris, un policía-delator.

Otras minas, éstas de cobre, son el escenario de una interesante película: Tiempo de revancha (Adolf Aristarain, 1981) en la cual un obrero (Federico Luppi) finge ser víctima de un accidente para vengarse de la empresa. Y naturalmente no podía menos que reseñar otro mítico filme del cine obrero, Sal de la tierra (H.B. Biberman, 1954) que narra las condiciones de trabajo y la revuelta obrera contra la explotación de las grandes compañías en Nuevo Mexico.

Pero no son sólo las minas, el accidente en una nuclear es el tema central de Silkwood (M. Nichols, 1983). También son los accidentes, esta vez en las cadenas de montaje, el motivo de un memorable película realizada en los años de esplendor del movimiento asambleísta italiano, La clase obrera va al paraíso (Elio Petri, 1971).

La lucha por las condiciones de trabajo

Un clásico, Norma Rae (Martín Ritt,1979), retrata con sencillez y eficacia las difíciles condiciones de trabajo en una fabrica de algodón del sur de los Estados Unidos y la lucha de las obreras por mejorarlas. En Daens (S. Coninx, 1992) son las duras condiciones de los telares en el siglo XIX los protagonistas. Y recordamos con cariño El puente de Bardem (1976), en el filo de la democracia, con Alfredo Landa en el papel de un metalúrgico español que termina organizando un grupo de CCOO ilegal en su taller.

No podía faltar en esta selección algún trabajo de Kean Loach quien, en su primera película Rif-Raff (1991), realiza una magistral descripción del peculiar mundo de los albañiles ingleses con una critica feroz de la regresión social y el antisindicalismo de la etapa thatcherista.

La percepción del riesgo laboral por parte de los trabajadores también aparece en otras películas. Nos quedamos con Tormenta perfecta (W. Petersen, 2000), una inteligente aproximación al mundo duro y difícil del trabajo de los marineros. El papel protagonista del guapo Geeorge Cloony merece una anotación: la aparición de actores consagrados parece restar credibilidad a estas películas por lo difícil de imaginarlos levantándose temprano, ensuciándose las manos o discutiendo con el jefe. No siempre es así y desde luego Tormenta perfecta es un ejemplo de ello.

Deshumanización del trabajo

Los turnos y las difíciles condiciones de trabajo en una fabrica textil de principios de siglo XX es el eje de Los compañeros, de Mario Monecelli, una comedia amarga sobre el mundo del trabajo con un Marcelo Mastroiani maravilloso en el papel de maestro desclasado y quijotesco.

Sobre la deshumanización del trabajo volveríamos a ver El apartamento de B. Wilder (1960), una ácida comedia con unos sorprendetes primeros planos sobre el funcionamiento jerarquizado y nada humano de unas oficinas. Y naturalmente, la critica feroz de la automatización y los ritmos de trabajo en Tiempos Modernos (Chaplin, 1937). Recordamos también La encajera (C. Goretta, 1977) sobre el monótono trabajo de un cajera de supermercado que terminara llevándola a la locura. La insatisfacción en el trabajo y la apuesta por construir unas relaciones mas humanas nos hacer recordar el bello film francés Marius y Jeannette (R. Guediguian, 1997). Y para finalizar esta incursión tendríamos que volver a ver Los lunes al sol (Fernando de León, 2002) sobre los efectos perversos del desempleo.