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Cave canem (cuidado con el perro)

Jue, 15/04/1999 - 12:19

'Muerte el perro se acabó la rabia'. Parece una metáfora adecuada para enfatizar el principio de que la prevención debe atajar el riesgo en su origen. Eliminando el riesgo ( el perro, con perdón de la Sociedad Protectora de Animales) se evita el daño (la rabia). La frase puede incluso tener su impacto de oportunidad en estos tiempos de pit-bulls en que la exaltación y el fomento de la agresividad canina está creando alarma social, ciertamente justificada en lo tocante a los dueños de los perros.

Pero ¡cuidado! Andan sueltos por el mundo iluminados defensores de valores eternos que son capaces de tergiversar y confundir el símil provocando tremendos desatinos. Miren, si no, a Pinochet, que aplicó el principio al pie de la letra a todo bicho viviente que suponía un riesgo a sus sanguíneos ojos y exterminó a millares de personas. Como perros. Terrible confusión que parecen compartir (paradojas de la vida) los profesionales de la parábola. Miren a la Santa Sede que, añorando tal vez los domini canes inquisitoriales, no ha dudado en interceder solidariamnete en favor del augusto dictador en excedencia. Como no dudó en su día en señalar con el dedo al Nobel Jaramago por comunista (ya no se lleva llamar perros en público a los rojos).

Afortunadamente se ha empezado a perseguir a los promotores del adiestramiento de perros de ataque y esperamos que algún día Pinochet será juzgado finalmente como lo fueron los nazis en Nuremberg. A esto aspiramos modestamente los que defendemos la justicia en los reinos de este mundo.

Afortunadamente también, los científicos del proyecto Genoma Humano han dejado bien claro que los trabajadores no son perros ni tampoco pueden ser tratados como si formaran parte de un rebaño de ovejas Dolly. Acaban de reiterar en el 1er Encuentro Internacional sobre Libertad y Situaciones de Riesgo su oposición a que el conocimiento genético sea utilizado con fines de selección de trabajadores resistentes al riesgo. No confundir prevención con fascismo. Hay que eliminar el riesgo, no a los trabajadores supuestamente débiles.

Sin embargo lo que parece indiscutible cuando de ADNs se trata, es a veces habitual en los reconocimientos médicos previos a la contratación o en las propuestas de invalidez promovidas por las propias empresas. ¿Cómo llamaremos a estas formas de selección de trabajadores y trabajadoras? ¿Tal vez 'fascismo de baja intensidad'? ¿Qué pasará si un día se puede analizar el genoma con la misma facilidad que hoy se determina el nivel de colesterol?

Habrá que estar atentos y no olvidar el principio 'No dejes para mañana aquello por lo que puedas luchas hoy'. Y esto no es una metáfora.