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Cascos

Jue, 15/10/1998 - 12:20

El casco, en singular y en minúscula, es un elemento de protección de la cabeza frente al riesgo de caída o proyección de pequeños objetos y de golpes de moderada intensidad.

Suponiendole al casco, que es mucho suponer, la capacidad de evitar todas las lesiones craneales producidas en el trabajo, su utilización significaría una reducción de (asómbrense) casi el ¡1,5%! de los accidentes.

Lejos de nosotros trivializar con la posibilidad de rebajar en unos 20.000 la terrible cifra de más de un millón de accidentes anuales que venimos soportando. Pero no podemos dejar de preguntarnos el por qué de la importancia iconográfica que en los mensajes publicitarios se otorga a una prenda cuyo impacto preventivo es más bien de pequeño calibre. Tampoco entendemos muy bien dónde deben colocarse el casco en cuestión la mayoría de los trabajadores y trabajadoras teniendo en cuenta que más de la mitad de la población asalariada trabaja en el sector servicios. Ni para qué les sirve el casco a las mujeres cuyos accidentes suelen localizarse en las cervicales o en las muñecas por las posturas de trabajo y por los movimientos repetitivos.

En esta sociedad mediática los mensajes publicitarios son muy importantes. Sobre todo, los que entran por los ojos. Por eso, si el mensaje pretende transmitir la intención de reducir significativamente los accidentes y la imagen de marca no da en el clavo sobre cómo lograrlo, la cosa no funciona. Incluso, algún malpensado podría llegar a creer que la intención de determinadas campañas no es tanto la de prevenir los accidentes como la de sembrar confusión respecto al verdadero origen del riesgo. No es nuestro caso. Por eso advertimos del error para que los promotores se corrijan.

Aunque donde hay que aplicarse realmente, ¡y ya está bien!, es en corregir las causas que provocan los accidentes. Este mes de octubre nos han llegado malas noticias de la mineria. Más accidentes en Asturias y en León. Dos mineros un dia, otro al dia siguiente, y otro, y aún dos más. Horas de angustia y trabajos de rescate. Tal vez los encontraron con el casco puesto. Pero estaban muertos. Mierda.