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Alerta con la pintura a mano

Sáb, 15/01/2005 - 12:20

Alerta con la pintura a mano. Una intervención sindical consigue éxitos en prevención pero es necesario mantener la guardia

Gabinet de Salut Laboral CC.OO.PV

Las condiciones en las que se trabajaba en una empresa de recubrimientos metálicos dejaba bastante que desear, en especial por el uso de elementos tóxicos como el TGIC (triglicidil isocianurato) y el cromato de plomo (Cr VI). La intervención sindical acabó por vencer las resistencias de la empresa, mejoró la protección de las trabajadoras, obtuvo resultados visibles a corto plazo e incluso propició un mayor apoyo a CC.OO. Pero hechos posteriores han demostrado que no es fácil mantener lo conseguido especialmente en pequeñas empresas con una elevada rotación de trabajadores.

Se trata de una empresa que efectúa recubrimientos metálicos en polvo. Algunas de sus alrededor de 30 trabajadoras padecían alteraciones graves en la piel y síntomas de mareo, por lo que en julio de 2001 responsables de la Federación del Metal de CC.OO. pidieron asesoramiento al Gabinete de Salud Laboral del sindicato. Un reconocimiento in situ confirmó las sospechas. La empresa utilizaba sustancias químicas sin ningún medio de protección eficaz y sin informar a las trabajadoras de los riesgos que corrían. Dos operarias situadas una frente a otra se pintaban mutuamente en un puesto sin ventilación. Su aspecto era dantesco y alarmante, todas cubiertas de pintura y con las fosas nasales impregnadas.

Contrastamos en la normativa la peligrosidad de las sustancias químicas utilizadas. El TGIC figura como un mutagénico y el Cromo VI consta como cancerígeno. Se encontraron niveles de concentración del TGIC casi nueve veces superiores al valor límite VLA, según las mediciones efectuadas por el Servicio de Prevención de Unión de Mutuas concertado por la empresa.

Solicitamos una reunión con la empresa en la que participaron ésta, un técnico del Servicio de Prevención, un responsable sindical de CC.OO. junto con un técnico de nuestro gabinete, el delegado de prevención de UGT y las dos trabajadoras afectadas. La empresa empezó por negar las evidencias. El Servicio de Prevención que inicialmente secundaba el punto de vista de la empresa, posteriormente las aceptó. Después mantuvimos una asamblea con los trabajadores para informarles sobre los riesgos. Los trabajadores forzaron la dimisión del delegado de UGT. En las siguientes elecciones salieron elegidas las delegadas de CC.OO. y se aumentó la afiliación de 1 a 10.

Hubo una segunda reunión de responsables de CC.OO. con accionistas de la empresa, el Servicio de Prevención y la dirección de la Mutua, en la que ésta aceptó sufragar los equipos semiautónomos de respiración que se utilizarían hasta conseguir el control del riesgo en origen bien por sustitución o mediante protección colectiva.

En la negociación con la Mutua, se consiguió además la baja de las trabajadoras afectadas. Una de ellas presentaba alteraciones inmunológicas con aumento considerable de vello. Ambas mostraban signos de dermatitis en las zonas de contacto: cuello, manos, brazo, pecho. La baja se empalmó con las vacaciones de verano y, a su vuelta, el cambio experimentado fue muy llamativo. En una de ellas, los síntomas habían desaparecido por completo y en la otra se habían aminorado de forma considerable.

En ese tiempo, se dispusieron equipos de protección individual con mono químico, polainas, guantes y máscara semiautónoma. Se establecieron rotaciones y descansos y se mejoraron los servicios higiénicos y los vestuarios. Tras una evaluación de estrés térmico, se mejoraron las condiciones de ventilación e hidratación y se trasladó la producción al turno de mañana estableciendo ciclos de trabajo-descanso adecuados a las horas de más calor. Finalmente, tras mucha presión, la empresa consiguió pintura sin TGIC y redujo el contenido de Cromo VI en ciertos colores.

Así quedó la empresa en 2002. A mediados de 2003 volvimos a intervenir porque la dirección había olvidado las medidas preventivas acordadas. La empresa tiene una rotación muy elevada y los nuevos trabajadores no parecen preocupados por la salud laboral. Una de las delegadas ha dejado la empresa y la otra empieza a estar cansada por la actitud de la dirección y el poco apoyo que recibe de los trabajadores. La empresa ya no tiene como Servicio de Prevención a la Mutua sino que ha concertado con uno privado con el cual hemos tenido ya algunos problemas. Parece que hay que volver a empezar....