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Aida Ponce, “La Comisión Europea ha aprobado una estrategia de salud laboral sin sustancia”

Mar, 15/07/2014 - 12:19
BERTA CHULVI
Aida Ponce, La Comisión Europea ha aprobado una estrategia de salud laboral sin sustancia

BERTA CHULVI
La Comisión Europea por fin publicó, el pasado 6 de junio, el Marco estratégico de la Unión Europea para la salud y seguridad en el Trabajo 2014-2020. Con dos años de retraso se ha alumbrado un documento que defrauda las expectativas de los trabajadores. Esta es la valoración que hace Aida Ponce, abogada y experta en bioética, que actualmente dirige la unidad de salud, seguridad y condiciones de trabajo del Instituto Sindical Europeo (ETUI).

¿Cumple las expectativas de los trabajadores el documento aprobado?

No. No tiene el mismo peso jurídico, ni de contenidos de las anteriores estrategias de salud laboral. Le falta abordar los temas y los desafíos con los que esta Comisión Europea nos deja. En lugar de tomar en cuenta las cuestiones pendientes, las elude sin dar soluciones concretas.

¿Qué temas se han quedado pendientes?

Son varios. Desde el punto de vista legislativo se ha quedado pendiente la revisión de la directiva sobre sustancias cancerígenas, que ya tiene 10 años. Se están revisando los valores límite de 20 sustancias cancerígenas y la decisión aún sigue pendiente. Hay muchas sustancias que están produciendo cáncer, una de las enfermedades profesionales con más incidencia en la Unión Europea, que no están incluidas y quizás queden pendientes durante muchos años porque la Comisión ha suspendido las actividades legislativas. En segundo lugar, la directiva sobre problemas musculoesqueléticos fue paralizada por el programa REFIT. El marco estratégico no menciona esta tarea pendiente. En tercer lugar se había llegado a un acuerdo entre patronal y sindicatos sobre las condiciones de trabajo en las peluquerías y gabinetes de estética, lugares sin ventilación donde las trabajadoras están muy expuestas a productos químicos sin protección. El resultado de ese diálogo social fue un acuerdo muy concreto que también ha sido rechazado por la Comisión Europea.

Además de estos tres asuntos hay más: el marco estratégico no plantea ninguna vía para abordar los riesgos psicosociales, tampoco se abre ningún camino para abordar el tema de los disruptores endocrinos o de los nanomateriales. Otro tema que queda pendiente tiene que ver con el género: no hay ninguna inclusión de las cuestiones de género en materia de salud y seguridad. Necesitamos datos sobre la exposición de las mujeres a riesgos que les afectan a ellas de forma diferente que a los hombres. En definitiva, el marco estratégico es un documento sin sustancia ni medidas concretas. Solo se enfatiza la necesidad de seguir el programa REFIT, que con la excusa de simplificar la gestión de la salud laboral supone una merma de derechos para los trabajadores y las trabajadoras. La Comisión ha perdido la oportunidad de ofrecer a los paí - ses europeos un buen marco de referencia para, a partir de él, actuar.

¿Hay algún motivo para estar contentos?

No. Ni siquiera que la hayan aprobado es una buena noticia. ¿Por qué la aprueban cinco meses antes de que la Comisión finalice su mandato y dos años después de lo que deberían? Llegados a este punto, hubiera sido mejor que dejaran la tarea pendiente para la próxima Comisión. ¿Qué ventaja tiene aprobar un documento que llega tarde y que no recoge las recomendaciones que el Parlamento Europeo exigió a la Comisión, ni las recomendaciones del Comité tripartito de Salud y Seguridad que asesora a la Comisión en estas materias?

¿Se ha privado a la nueva Comisión de un posicionamiento propio?

No se la priva. La nueva Comisión tendrá que decidir, no creo que esté obligada a seguir este marco estratégico. Puede ser que la nueva Comisión decida emprender una nueva comunicación sobre salud y seguridad en el trabajo.

¿Hay indicios de que esa sea la intención?

No. No hay indicios, pero sería bienvenido. El marco estratégico hace énfasis en seguir buenas prácticas, plataformas web y otras herramientas del llamado soft law. ¿Así se van a mejorar las condiciones de trabajo en Europa?