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A la máquina le quitaron el seguro

Una trabajadora navarra espera resolución de la inspección con la mano aplastada, sin trabajo y pendiente de un tribunal médico
Sáb, 15/10/2005 - 12:20
J.M.J
Acción sindical

Una trabajadora de 52 años prestaba sus servicios en una empresa vinícola de Navarra. El día de Nochebuena salió del tajo con la mano derecha aplastada, despellejada y el dedo pulgar colgando tras anular la empresa el sistema de seguridad de la máquina en que trabajaba. Después de dos semanas de ingreso hospitalario y dos operaciones, supo que la ETT que la había subcontratado rescindía el contrato. Ha estado de baja hasta que en septiembre de 2005 la Mutua le dio el alta con lesiones y sin haber pasado el tribunal médico.

“¿Cómo voy a ponerme a trabajar sin pasar el tribunal médico?”, se pregunta L.G.A. con una lógica aplastante y quejándose de la situación de indefensión en que queda dada de alta y sin tribunal médico. El hecho no es nuevo, desgraciadamente, y no escasean casos parecidos.

Tras el accidente, L. G. A. Acudió al Gabinete de Salud Laboral de CCOO en Navarra. “Una vez oídos los hechos, le informamos de sus derechos y redactamos una denuncia para presentarla en la Inspección de Trabajo por incumplimiento de diversos artículos de la LPRL, así como los reales decretos 216/1999 y 1215/1997”, informa Jesús Bazo, el asesor sindical que ha llevado el caso. En la denuncia se solicitaba también el recargo de prestaciones para la trabajadora, por falta de medidas de seguridad. Todo sucedió en una máquina diseñada para la colocación de etiquetas en las botellas. “La máquina dispone de unos cerramientos con células fotoeléctricas que impiden la manipulación dentro de las zonas peligrosas mientras está en funcionamiento, y así se evita el atrapamiento ante cualquier distracción u operación peligrosa de la operaria”, explica Bazo. Pero esa mañana los sistemas de seguridad de la máquina “habían sido inutilizados voluntariamente con la finalidad de realizar una operación para la cual entiendo que esa máquina no estaba diseñada”, según denuncia la trabajadora. En efecto, “esa mañana la máquina no realizaba su función correctamente, pues las botellas no eran las adecuadas y había que rectificar manualmente las deficiencias de la misma”. Fue al intentar retirar unas etiquetas cuando a LGA se le quedó la mano atrapada. Estuvo, dice, un cuarto de hora con la mano prisionera de la máquina hasta queésta fue parcialmente desmontada.

Tras la investigación de los hechos, “el Inspector de Trabajo levantó acta de infracción con propuesta de sanción económica para la empresa, además del recargo en las prestaciones económicas derivadas del accidente”, explica Bazo. El asesor sindical lamenta que la inspección de trabajo haya hecho caso omiso de los incumplimientos de la empresa de trabajo temporal en cuanto a sus obligaciones de información y formación en materia de seguridad en el trabajo respecto a la trabajadora.

Pendientes aún de la resolución firme de la autoridad laboral y de que la Unidad de Valoración determine la trascendencia de las secuelas que le han quedado a la operaria navarra, el gabinete de salud laboral de CCOO ha puesto el expediente en manos del perito médico y del asesor jurídico del sindicato. El caso está abierto. L.G.A. quiere llegar hasta el final por una“cuestión de dignidad”. Por sí misma, que como operaria en manipulación de alimentos no es la primera vez se lleva “una bronca por parar la máquina cuando no funcionan las medidas de seguridad”, pero también por la memoria de su marido, fallecido en un accidente de trabajo de la construcción hace 11 años.