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INCAR: La lucha para defender la salud laboral en un centro de investigación

Mar, 15/04/2014 - 12:20
HERMINIO GARCÍA FERNÁNDEZ
Acción sindical

Como en cualquier actividad laboral, la investigación no está exenta de riesgos y cuando se trata de investigación con carbón y productos químicos asociados, la incidencia para la salud resulta evidente. En este marco es donde el comité de empresa y los delegados y delegadas de prevención del INCAR hemos venido realizando una tarea de recogida de datos, propuestas de mejora y denuncia sobre las condiciones laborales en las que desarrollamos nuestro trabajo con el fin de que se arbitren medidas correctoras que evalúen y reconozcan los riesgos a los que hemos estado expuestos durante décadas.

El Instituto Nacional del Carbón (INCAR) es un centro de investigación perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ubicado en Oviedo y que desarrolla su actividad en el ámbito de la ciencia y la tecnología química. Fundado en 1947, tenía como objetivo principal estudiar y desarrollar las técnicas necesarias para el mejor aprovechamiento de los carbones nacionales, en particular los asturianos, para la industria siderúrgica. En la década de los 50 se construye en La Corredoria la actual sede del INCAR, con las instalaciones de la batería experimental de cok. Dicha batería entró en funcionamiento en 1960 y dejó de funcionar en 1999. Las instalaciones de la batería de cok estaban formadas por una estación de mezclas, batería de hornos, estación de subproductos y otros elementos auxiliares.

Desde su fundación, el INCAR ha ido orientando su actividad científica a los retos más vanguardistas en el campo de la ciencia y tecnología del carbón y sus derivados, siendo en la actualidad sus principales líneas de investigación el desarrollo de materiales de carbono e inorgánicos para aplicaciones estructurales, energéticas y medioambientales, y el desarrollo de tecnologías limpias para la conversión y uso del carbón.

Riesgos laborales

Los factores de riesgo asociados son los propios de cualquier batería de cok, como los derivados de la manipulación y transformación del carbón y otros específicos de la experimentación con productos químicos altamente peligrosos (cancerígenos, mutágenos, etc.). En el caso de la coquería experimental y resto de hornos del departamento de carbonización y carboquímica, así como los ensayos especiales: exposición a hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), polvo de carbón, intoxicación por inhalación, absorción o contacto con gases, agentes químicos, caídas a distinto nivel, quemaduras, trabajos en intemperie, deflagraciones de gases, ruido, etc.

Debido al carácter experimental de las instalaciones del INCAR, se producen exposiciones y riesgos nuevos no recogidos en las evaluaciones de riesgos (nanopartículas), por lo que se deben tomar medidas preventivas extraordinarias en muchos casos.

Dada la fecha de inicio de la actividad del INCAR, la construcción del edificio e instalaciones anexas tenían un alto contenido de amianto. La aparición de varios casos de cáncer y uno confirmado de asbestosis, tanto en trabajadores en activo como jubilados, hizo que los delegados de prevención y el comité de empresa iniciasen una larga labor de investigación de las causas, y su más que probable relación con la exposición a factores de riesgo asociados al puesto de trabajo que no se habían tenido en cuenta.

Fruto de ese trabajo de investigación y negociación con la empresa se inició un estudio epidemiológico y de vigilancia específica al personal en activo, y que se mantiene ante la elevada incidencia de casos de cáncer detectados y los riesgos descritos. Se procedió a informar a todos los trabajadores jubilados y se les instó a realizar la vigilancia postocupacional. Esta vigilancia postocupacional se realiza de forma coordinada entre el CSIC, el servicio de vigilancia de la salud contratado y las autoridades sanitarias competentes, bajo la atenta mirada del Departamento de Salud Laboral de CCOO de Asturias.

A pesar de todo esto, y tras los infructuosos intentos de que se reconociera por parte de la empresa la relación causa-efecto entre el trabajo desarrollado y las dolencias padecidas por los trabajadores, se llevó a cabo una exhaustiva recopilación de datos, entrevistas con afectados, trabajadores en activo y jubilados e incluso con familiares de trabajadores fallecidos, que concluyó con una serie de reclamaciones tanto individuales como colectivas que están empezando a dar sus frutos. En el ámbito individual ya se han fallado en los tribunales de justicia dos sentencias que reconocen el derecho a una indemnización y el cambio de contingencia. Dos sentencias cuya argumentación no deja lugar a duda alguna sobre los riesgos a los que estuvieron expuestos los trabajadores que deri varon en consecuencias altamente nocivas para su salud. Suponemos que tras estas sentencias vendrán otras si la Administración se empeña en no reconocer lo evidente.

En lo colectivo se demostró la existencia de amianto y la elevada exposición a los HAP tanto en las instalaciones industriales del Instituto como en el edificio donde se ubican laboratorios y zona administrativa. Por ello se tuvieron que tomar medidas especiales en la remodelación del edificio y en los procedimientos de trabajo. En la actualidad estamos trabajando, conjuntamente con la dirección del INCAR, en la elaboración de un “mapa de amianto” que no se hubiese podido retirar de las instalaciones.

Se ha conseguido que se realice una exhaustiva vigilancia de la salud tanto ocupacional como postocupacional, aspecto este último del que comprobamos existe una falta de cultura, tanto social como institucional, evidente. Para finalizar, en los últimos meses se ha solicitado a la Seguridad Social que teniendo en cuenta los trabajos que se realizan en el INCAR se disponga que a determinados puestos de trabajo del mismo, asociados a los riesgos descritos, se les apliquen coeficientes reductores.

*Herminio García Fernández es delegado de prevención del INCAR.

 

¿Qué es la Red Asesora?

MARÍA JOSÉ LÓPEZ JACOB
Apoyar la actividad de los delegados y delegadas de prevención de CCOO requiere de muchos recursos y herramientas adaptadas y pensadas para sus especiales necesidades. Por ello, en 1999, la Comisión Confederal de Salud Laboral encargó a ISTAS la creación de un servicio de asesoramiento especializado como apoyo a las distintas organizaciones del sindicato. Nació así la Red Asesora, en la que se integraron los gabinetes sindicales de salud laboral que se fueron constituyendo a partir del año 2000 en todas las comunidades autónomas.

El sentido de la red es apoyar la actividad que los delegados de prevención realizan en las empresas, prestándoles el asesoramiento especializado y el apoyo técnico que requieran en cada circunstancia. Como herramienta de coordinación hemos implantado un Sistema de Información Sindical en Salud Laboral que recoge todas las consultas que realizan los delegados de prevención en los diferentes servicios de asesoramiento territoriales. Con esta herramienta podemos organizar la información, analizarla y conocer los detalles de las demandas de apoyo que realizan nuestros delegados para, a partir de ahí, elaborar mejores herramientas de intervención o diseñar nuevos cursos de formación acordes con las necesidades detectadas. En estos años de funcionamiento de la Red Asesora se han registrado 48.351 consultas, que son expresión de la intensa actividad de asesoramiento que se viene desarrollando en CCOO.

Según la información que aporta este sistema, los delegados consultan principalmente sobre problemas relativos a exposiciones laborales (sobre todo problemas de seguridad, de riesgos psicosociales y sustancias químicas) y sobre actividades de prevención (evaluaciones de riesgo y planificación de la prevención). El sistema nos permite conocer y socializar los logros y mejoras conseguidos a partir de la intervención de los delegados de prevención. Actualmente tenemos registradas más de 10.000 mejoras conseguidas.