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ERGOPAR: La ergonomía participativa transforma las condiciones de trabajo

Lun, 15/10/2012 - 12:20
Mª JOSÉ SEVILLA
Acción sindical

En 2010 empezó a andar el método ERGOPAR y tanto en el transcurso de su aplicación como en la fase de implementación de medidas preventivas hemos ido obteniendo los primeros resultados en la mejora de las condiciones de trabajo a nivel ergonómico. En una encuesta realizada en tres de las empresas que han participado en la experiencia piloto, hemos podido comprobar que la dirección aceptó la ejecución del 60-80% de las medidas preventivas propuestas por los círculos de prevención. En el momento de cumplimentar la encuesta, febrero-marzo de este año, se habían implementado entre el 30-50% de las medidas preventivas acordadas en cada uno de los comités de seguridad y salud.

ergoparPara evaluar los primeros pasos del método ERGOPAR, a principios de este año planteamos la realización de una encuesta en tres de las empresas que habían participado en la experiencia piloto. Además de los resultados ya comentados respecto a la aceptación e implantación de las medidas preventivas, podemos destacar que un 74% de los trabajadores refiere mejoras ergonómicas en sus puestos de trabajo y un 57% declara una disminución en las molestias físicas relacionadas con su trabajo. La mayoría observa un aumento en su interés (64%) y en el de la empresa (81%) por la prevención de riesgos laborales, así como un aumento en sus conocimientos sobre esta materia (77%). Una proporción relevante (45%) detecta también una mejora en los procesos de comunicación en la empresa. Finalmente, un 81% se muestra muy a favor de que se siguieran haciendo este tipo de intervenciones en sus centros de trabajo. Para ver cómo se concretan las intervenciones hemos hablado con delegados de las empresas UNISAN XXI y Berioska, que nos relatan su experiencia.

“Pensábamos que no llegaríamos a nada”

Raúl Molina es delegado de prevención en UNISAN XXI y ha participado desde el principio como miembro del grupo ERGO. Él relata cómo se ha desarrollado un proceso en el que al principio los trabajadores no confiaban: “Cuando nos pusimos en marcha había mucho escepticismo por parte de los trabajadores; en realidad, pensábamos que no íbamos a llegar a ningún sitio”, explica. Un primer paso hacia la confianza por parte de los trabajadores era ver qué organizaciones estaban detrás del proyecto:”Desde el principio vimos que lo tenían muy claro y eso nos empezó a dar seguridad”, afirma Raúl. Las instituciones a las que se refiere Raúl son las que han participado en esta experiencia piloto: el Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT), el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), el servicio de prevención UNIMAT-Prevención y el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CCOO (ISTAS).

A continuación vino la intervención y los resultados se mostraron reales. Raúl relata una mejora realizada en su puesto de trabajo gracias a este método de ergonomía participativa: “En UNISAN XXI producimos sanitarios. Por ejemplo, en mi puesto de trabajo cogíamos manualmente una bajo-encimera que viene a pesar unos diez kilos. La sujetábamos con una mano y con la otra sosteníamos una pistola de aire comprimido con la que soplábamos la pieza”, relata este delegado. Ya hacía tiempo que los trabajadores pensaban que había que cambiar el proceso y con el método ERGOPAR se dio la oportunidad a que esas ideas de mejora se debatieran: “Propusimos hacer una mesa con ruedas y giratoria, y a una buena altura. Así lo que hacíamos era posicionar la bajo-encimera encima de la mesa y soplarla una vez allí”. Fue fácil porque en la empresa contaban con los medios para fabricar dicha mesa, es decir que la inversión necesaria se redujo a los materiales y las horas de trabajo. Las lesiones en ese puesto desaparecieron.

Otra de las intervenciones que relata Raúl tiene que ver con un movimiento de elevación que causaba muchos problemas: “Unos chicos cargaban una pieza para dársela a otros que estaban en una altura un poco más elevada y lo que hicimos fue diseñar un carro con un mecanismo elevador que evita el grueso de la carga y por tanto las lesiones”, concluye Raúl.

Para Raúl lo más interesante del método es que “se habla mucho, se discute mucho y al final se encuentran soluciones que son muy interesantes”. Los trabajadores son conscientes de que ellos han encontrado las soluciones: “Que los trabajadores sabemos cómo mejorar nuestro puesto de trabajo, es un hecho y solo falta que las empresas se animen a aplicar métodos como el ERGOPAR”, afirma Raúl. Su empresa lo aceptó, aunque la trayectoria se ha truncado por un ERE: “La crisis de la construcción ha podido con la empresa y hace unas semanas nos han anunciado el cierre de la parte de producción”, se despide Raúl.

“Nos gustaría seguir”

Juan Luis Arnau es delegado en Berioska, una empresa que fabrica geles y colonias. Han participado en la aplicación de ERGOPAR y les gustaría seguir haciéndolo porque han comprobado cambios importantes en las condiciones de trabajo. Él nos relata una experiencia en concreto: “En una máquina que envasa colonias, la colocación de los envases se hacía manual porque no cabía un posicionador de botellas. Se trataba de un movimiento muy repetitivo que daba muchos problemas de lesiones en dorsales y lumbares. Se trata de una máquina que funciona con tres personas y cuya ubicación era complicada. Los trabajadores tenían que ir muy acelerados porque no podían alargar la cinta”, describe Juan Luis. La solución la encontraron los propios trabajadores con un resideño de la máquina que permitía ponerla en forma de U, alargar la cinta y colocar un posicionador de botellas donde antes se trabajaba manualmente.

“En esta máquina teníamos una media de 11 lesiones al año y desde que hicimos el estudio y el rediseño de la máquina –afirma Juan Luis– ningún trabajador se ha lesionado”. La ergonomía participativa, en la medida en que los trabajadores y trabajadoras están implicados, genera sinergias entre unos procesos y otros: “Las mejoras que hicimos en una máquina se han aplicado a otras”, señala Juan Luis.

Como se puede comprobar, las intervenciones no son complejas y los resultados importantes. El campo que se abre para mejorar la salud de los trabajadores es enorme, pues se estima que en España un 22% de los episodios de incapacidad temporal con más de 15 días de duración se deben a trastornos músculo-esqueléticos.

Siete recomendaciones

 

  • Que se impliquen la dirección de la empresa y los representantes legales de los trabajadores desde el principio, formalizando el acuerdo de aplicación del método.
  • Comenzar por analizar 2 o 3 puestos.
  • Que los participantes en los grupos ERGO reciban formación básica en ergonomía y sobre la metodología, siendo guiados en cada fase por una persona que conozca el método en profundidad.
  • Que los grupos ERGO diseñen también un plan de comunicación en la empresa sobre los objetivos, situación y avances del programa, y tengan una comunicación fluida con trabajadores y responsables de la empresa, utilizando todas las vías de comunicación propias de cada centro de trabajo.
  • El cuestionario que se utiliza en la fase de diagnóstico debe servir también para recoger otras expresiones espontáneas de los trabajadores sobre las situaciones problemáticas.
  • Las medidas de mejora que sean sencillas deben aplicarse cuanto antes, incluso antes de celebrar los círculos de prevención, contando con la opinión de los trabajadores y su aprobación, pues eso aumenta la implicación de todos los componentes del proyecto obteniendo resultados a muy corto plazo.
  • Los círculos de prevención que se crean tras la fase de diagnóstico deben funcionar según la metodología de los grupos de discusión: son guiados por miembros del grupo ERGO, y en su composición se incluyen trabajadores de los puestos analizados con el objetivo de consensuar las causas de los factores de riesgos identificados en la fase anterior. Con ellos se elabora una propuesta consensuada de medidas preventivas.