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Daniel Ramos, muchos trabajadores tienen silicosis y no lo saben

Dom, 15/01/2012 - 12:19
BERTA CHULVI
Acción sindical

Así se expresa Daniel Ramos, un delegado de prevención de CCOO a quien en julio pasado le diagnosticaron una silicosis. Daniel tiene 29 años, ha perdido la salud y además está pasando por un calvario que pone en evidencia la ausencia de políticas preventivas y la cuestionable actuación de un servicio de prevención. Para apoyar a quienes están en su misma situación, David está poniendo en marcha, con el apoyo de CCOO de Euskadi, una asociación de víctimas.

¿Dónde has contraído la enfermedad?

Trabajo como operario de taller en la "marmolería" Novogranit, de Lemoa, que tiene 14 empleados, dos con silicosis. Durante cinco años estuve cortando encimeras de cocina de aglomerados de cuarzo. En los tres primeros años no teníamos ninguna protección salvo las máquinas manuales de pulido de agua, que habían introducido por razones de calidad y no de prevención, y las mascarillas que eran como de papel chino. En los últimos dos años se tomaron algunas medidas: mascarillas reglamentarias pero insuficientes y vaporizadores para que el polvo descienda. Todas ellas medidas insuficientes, como ahora se ha demostrado en las mediciones que Osalan llevó a cabo en julio y que concluyen que se dan concentraciones de polvo inaceptables.

¿Sabías a qué riesgos estabas expuesto?

Para nada, ni yo ni mis compañeros. Yo entré como delegado sindical de CCOO en diciembre de 2010, hice un cursillo en el sindicato y otro en Osalan y empecé a darme cuenta que muchos de nuestros derechos estaban siendo vulnerados: no se nos habían facilitado las fichas técnicas de los productos, es decir, no sabíamos la concentración de sílice que llevan las encimeras que cortábamos. En nuestra evaluación de riesgos sólo se incluía el riesgo eléctrico, por eso de que trabajamos con la electricidad que alimenta las sierras y con agua. Los reconocimientos médicos que se nos practicaban eran insuficientes para detectar la silicosis. Pedimos a la empresa que nos hicieran un TAC a los 8 trabajadores de taller y se nos negó aduciendo razones económicas.

¿Qué actuación ha tenido el servicio de prevención?

El servicio de prevención ajeno SPRIL, que tiene contratado la empresa, ha tenido en mi caso una actuación más que cuestionable no sólo en la prevención de la enfermedad, sino también en el diagnóstico y en la comunicación del mismo. Es muy curioso que yo el 18 de mayo pasado pasara un reconocimiento médico en la empresa que decía que estaba "apto para trabajar". Pero como yo notaba una especie de angustia en el pecho "que luego resultó ser una disfunción respiratoria" acudí el 21 de julio a mi médico de cabecera. El médico pidió que se me hiciera un TAC. Y, ¡qué curioso!, yo comento un viernes en la empresa que me van a hacer un TAC y al lunes siguiente me entregan un informe del servicio de prevención, también con fecha de 18 de mayo, en el que se afirma que soy "apto en observación" pero que debo acudir a la mutua para descartar una patología pulmonar.

¿Y dónde había estado ese informe entre el 18 de mayo y el 21 de julio?

No lo sé. El servicio de prevención no me ha dado explicaciones y la empresa dice que puede demostrar que ese informe les llegó en julio. En cualquier caso es curioso que haya dos informes con fecha 18 de julio que dicen justo lo contrario y en cualquier caso es un incumplimiento flagrante de la ley, pues cuando hay una sospecha de enfermedad profesional, el trabajador tiene que ser inmediatamente apartado del foco de riesgo y yo estuve trabajando hasta el 12 de agosto, tres meses más. En septiembre me dieron la baja y ahora están tramitando la incapacidad total, pero se ha truncado totalmente mi vida laboral: cobraré un 55% de la base reguladora, no puedo trabajar ni en construcción ni en industria, que es lo que sé hacer, y encima he de soportar un trato por parte de la empresa que me parece cruel.

¿A qué trato te refieres?

Yo sigo siendo delegado de prevención mientras trabaje en la empresa, pero no puedo entrar en las instalaciones a causa de mi enfermedad. Por ello, la empresa, tratando de que yo deje de ser el delegado sindical, se ha dedicado a decirles a los trabajadores que "de qué les sirve un delegado que no puede entrar en la fábrica". Es tremendo. Pierdo mi salud porque ellos incumplen sus obligaciones y aún tienen fuerzas para desacreditarme. Lo que pasa es que nunca nadie les había pedido cuentas de nada y yo les molesto.

¿Por qué estás impulsando una asociación de víctimas?

Porque cuando esto me pasó en el único sitio que sabían cómo orientarme fue en la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Euskadi, pero en esos momentos te falta el apoyo de gente que esté pasando por lo mismo que tú. Además, me preocupa mucho una cosa: hay mucha gente que se ha ido a la calle por el tema de la crisis, a quienes no se le han practicado reconocimientos médicos en condiciones, y que a día de hoy pueden tener silicosis y no saberlo. Es necesario crear una fuerza conjunta para demandar a estas empresas que se han enriquecido a base de ocultar los componentes de sus materiales y sus posibles consecuencias para la salud de quienes los manipulan. Empresas que, para colmo, amenazan con demandar a quienes dañen su imagen públicamente.

Más casos y más presión de la patronal

RAFAEL GADEA

Sabemos que las estadísticas de enfermedades profesionales son poco fiables debido a la subdeclaración. En Alemania, con una población laboral el doble de la española, se declararon en 2005 1.013 casos de silicosis y 335 muertes por esta enfermedad frente a los 74 casos y ninguna muerte por silicosis declarados en España. Aún así, en los últimos años se está produciendo un incremento espectacular del número de casos de silicosis declarados, pasando de 47 casos en 2006 a 255 en 2010.

A este incremento pueden estar contribuyendo varios factores. En primer lugar, el incremento de la actividad productiva en sectores relacionados con materiales de construcción de aglomerados de cuarzo, lo que conlleva la proliferación de nuevos puestos de trabajo con exposiciones, en muchas ocasiones mayores que la tradicional de las operaciones extractivas. Estos materiales pueden contener hasta un 95% de sílice cristalina. En segundo lugar, los elevados niveles de exposición a que están sometidos muchos trabajadores; así, por ejemplo, un reciente estudio llevado a cabo en el sector de elaboración de piedra natural de la provincia de Pontevedra evidenciaba que en el 70% de las empresas la media de las mediciones efectuadas superaba el valor límite de la sílice establecido de 0,1 mg/m3.

Finalmente, otro factor relevante puede ser el que en algunas comunidades autónomas como Galicia y País Vasco, en algún caso precedido de denuncias de CCOO, se están desarrollando campañas de estudio y prevención de este riesgo, que sin duda alguna están haciendo aflorar la verdadera dimensión del problema.

La patronal presiona

La asociación de higienistas gubernamental americana que elabora los conocidos TLVs (uno de los modelos de referencia para el establecimiento de los valores límite ambientales) situó, en 2000, el límite de exposición de la sílice libre en 0,05 mg/m3 y en el 2006 lo volvió a rebajar a 0,025 mg/m3. Por su parte, el correspondiente organismo europeo, el Comité Científico de Límites de Exposición Profesional (SCOEL), recomendaba en 2003 a los Estados miembros que el límite de exposición se redujera por debajo de 0,05 mg/m3.

En concordancia con esto, el comité técnico de valores límite del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) propuso en 2010 adoptar como definitivo el límite de exposición de la sílice libre en 0,025 mg/m3, que ya figuraba como propuesta desde 2007. La propuesta desencadenó una fuerte presión por parte de la patronal en el Grupo de Trabajo de Valores Límite de la Comisión Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo, con el fin de evitar que el resto de representantes, sindicales y de la Administración, aceptase esta propuesta. Finalmente se llegó al compromiso de adoptar un límite de 0,05 mg/m3 para 2012.

Este año, la patronal insiste en su posición de no rebajar el límite de exposición para la sílice, ni siquiera tras adoptar el acuerdo del 0,05 mg/m3 del año anterior, alegando motivos técnicos y económicos, con argumentos poco consistentes, que no son aceptados ni por la representación sindical ni por los representantes de las comunidades autónomas. Ante la falta de acuerdo será en el pleno de la Comisión Nacional donde de decidirá el valor límite de la sílice para 2012.