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Canteros de Extremadura: de reivindicación laboral a movimiento ciudadano

Mar, 15/10/2013 - 12:19
BERTA CHULVI
Acción sindical

La lucha por el reconocimiento de la silicosis como enfermedad profesional y el desarrollo de políticas preventivas eficaces es un caballo de batalla en CCOO desde hace muchos años. La novedad en esta ocasión es que el trabajo conjunto de FECOMA-Extremadura, la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Extremadura y la Asociación de Afectados por la Silicosis ha conseguido convertir en movimiento ciudadano de impacto mediático la defensa de la salud de los trabajadores.

Entre el 26 y el 29 de septiembre, España asistió entre sorprendida y solidaria a una marcha sindical y ciudadana en Extremadura que exigía una solución al durísimo problema de salud que padecen los trabajadores y las trabajadoras de las canteras de la zona de Quintana de la Serena. La “marcha gris”, que es como se ha denominado, organizada por la Federación de Construcción, Madera y Afines de CCOO de Extremadura y la Asociación de Afectados por la Silicosis, se inició en Quintana de la Serena el día 26 y concluyó el 29 en Mérida, después de haber recorrido esos días localidades como Villanueva, Don Benito, Guareña o Valverde de Mérida. “Ha sido una movilización reivindicativa enorme en la que han participado trabajadores, sus familias y vecinos, exigiendo a la Administración que se reconozca una prestación compensatoria en el estado inicial de esta enfermedad, como medida para evitar su agravamiento y ayudar a los afectados. Y se pongan en marcha auténticas políticas preventivas”, explica Concha Gómez, secretaria de Salud Laboral de CCOO-Extremadura.

El origen de la marcha

En el año 1999, los trabajadores de Quintana de la Serena acuden a FECOMA-Extremadura en busca de amparo: “Los compañeros están muriendo como consecuencia, según los médicos de la zona, de tabaquismo y constipados mal curados, pero da la casualidad que aquellos que están perdiendo la vida siempre son trabajadores de las canteras”, recuerda Mateo Guerra, secretario general de FECOMA-Extremadura. CCOO asume la problemática y aterriza, con muchas dificultades en lo que era un coto privado de UGT en connivencia con la patronal: “Al principio, los trabajadores que se acercaban a FECOMA pidiendo asesoramiento o información eran despedidos”, denuncia Mateo Guerra.

Ante esta situación, la Federación Regional de Construcción, Madera y Afines de Comisiones Obreras de Extremadura se pone manos a la obra y comienza a investigar, consiguiendo que el Instituto Nacional de la Silicosis de Oviedo visite Quintana de la Serena y explique a los trabajadores las graves consecuencias de la enfermedad. A partir de 2002, y tras muchas presiones, se consigue que la Junta de Extremadura y el propio Ministerio de Industria firmen un protocolo de actuación a tres bandas: Ministerio, Junta de Extremadura e Instituto Nacional de la Silicosis de Oviedo, para que se llevara a cabo un estudio epidemiológico, primero en Quintana de la Serena y posteriormente en toda Extremadura, tanto en las canteras de extracción de granito como en las de áridos. Lamentablemente, y como sospechaban los representantes sindicales, más de 50 trabajadores estaban afectados por distintos grados de silicosis, bien de grado 1, grado 2 o grado 3.

Según palabras de Elena Blasco, secretaria de Derechos Fundamentales de FECOMA, “la detección de casos ha continuado y son cientos de trabajadores los que a lo largo de estos últimos once años se han desplazado hasta el Instituto Nacional de la Silicosis de Oviedo y desgraciadamente a muchos se les ha detectado esta enfermedad profesional, no solo de Quintana de la Serena, sino también en otras zonas de Extremadura y de España”.

“A lo largo de estos años hemos venido observando cómo aquellos trabajadores a los que se les detecta la silicosis simple de grado 1, sin enfermedad intercurrente, la ocultan ante el miedo de ser despedidos, sin derecho a percibir la correspondiente prestación por Incapacidad Permanente para su trabajo habitual, a pesar de sufrir en la mayoría de los casos hipoacusias, de carácter irreversible, hernias por sobreesfuerzos permanentes que esta actividad requiere y las vibraciones constantes a las que están sometidos”.

El problema es gravísimo en palabras de Mateo Guerra: “La ocultación de esta enfermedad del grado 1 por parte de los trabajadores, esperando contraer el grado 2 para poder retirarse con las prestaciones que se determinan en una incapacidad para su trabajo habitual y con ello poniendo en riesgo su vida, nos hace plantearnos a esta Federación dar un paso más y llegar a donde sea necesario para evitar una situación totalmente inadmisible, de ahí la idea de organizar una marcha que nos permitiera visualizar la situación de estos trabajadores”.

La implicación ciudadana

El sindicato ha conseguido implicar a un gran número de agentes y la marcha ha logrado el objetivo de sensibilización que se había planteado. “Se ha contado con toda la sociedad extremeña: partidos políticos, ayuntamientos, asociaciones de todo tipo y color, y por supuesto el Ayuntamiento de Quintana y, muy especialmente, la Asociación de Afectados por la Silicosis. Las mujeres de los canteros han tenido un gran protagonismo en la movilización ciudadana, que es justo reconocer. En la organización de la marcha y en relación a las localidades de paso por las que discurría la misma, hemos ido recabando apoyos ciudadanos y políticos tanto para acogida de la marcha como para poder ofrecernos lo que cada uno pudiera. Otra cuestión importante ha sido la presencia y apoyo del equipo técnico del Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo”, explica Concha Gómez, secretaria de Salud Laboral de CCOO-Extremadura.

La marcha ha provocado un primer resultado: la reunión de los representantes sindicales y los afectados con el Gobierno de Extremadura, pero desde FECOMAExtremadura insisten en que se trata de un problema sectorial de ámbito estatal que hay que resolver en muchos frentes; uno de ellos, una modificación legal que haga posible conseguir que el grado 1 sin enfermedad intercurrente sea considerado a todos los efectos causa suficiente para la obtención de una incapacidad permanente para su trabajo habitual. A nivel confederal, CCOO ha puesto en marcha un grupo de trabajo sobre sílice al que harán sus contribuciones las Federaciones de Industria y FECOMA, así como algunos territorios afectados por este grave problema.