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Atajando la exposición a la pintura en polvo

Contra la estrategia del miedo y en defensa de la salud en el trabajo
Dom, 15/01/2006 - 12:19
PEX
Acción sindical

Desde hacía meses, la dirección de Pindurg, una empresa de pinturas de Briviesca (Burgos), ocultaba a los trabajadores los alarmantes resultados de la evaluación de contaminantes químicos, entre ellos el TGIC, un polvo de pintura con capacidad de producir malformaciones congénitas. La decisión de los delegados con el apoyo técnico del Gabinete de Salud Laboral del sindicato ha conseguido dar un giro preventivo a la situación a pesar de las amenazas de cierre por parte de la empresa.

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Pindurg S.L., es una empresa que centra sus actividades en recubrimientos de pintura. En los últimos 5 años la plantilla ha pasado de 15 trabajadores a 70. Con cinco delegados CC.OO. tiene una representación mayoritaria en el Comité de Empresa.

Tras reiteradas negativas de la dirección de la empresa a convocar el Comité de Seguridad y Salud y advertencias por nuestra parte de acudir a la Inspección Provincial de Trabajo, finalmente se celebró una reunión en la que pudimos conocer los alarmantes resultados de la última Evaluación Higiénica de Contaminantes Químicos, que la empresa manejaba desde dos meses antes, sin ofrecer ninguna información a la plantilla y sobre los que no había adoptado ninguna medida correctora ni preventiva. Comprobamos que a pesar de que en el puesto de pintor existía exposición a plomo y a TGIC (1,3,5 triglicidilisocionurato), la empresa había desoído las recomendaciones y medidas preventivas propuestas por el Servicio de Prevención y que desde el año 2000 ni siquiera se habían practicado los reconocimientos médicos.

El TGIC se utiliza para endurecer los revestimientos de poliéster de las pinturas en polvo y, como ya denunciamos en otra ocasión (ver porExperiencia nº 19 de enero de 2003), es un compuesto clasificado como mutágeno de categoría 2, lo que según la normativa significa que 'se dispone de suficientes elementos de juicio para suponer que una exposición a tales sustancias puede producir en humanos alteraciones hereditarias'. Estas sustancias actúan sobre el ADN de las células del sistema reproductor provocando cambios genéticos que se pueden traducir en malformaciones hereditarias.

Si denunciáis, cerramos

La reunión se celebró en un clima de hostilidad hacia los delegados y especialmente hacia el técnico del Gabinete de Salud Laboral de la Unión Sindical de CC.OO. de Burgos que asistía como asesor nuestro. No hubo forma de que la empresa aceptara la necesidad de llevar a cabo una inmediata actuación cautelar, con un plan de acciones encaminadas a eliminar o minimizar el riesgo a la mayor brevedad. Tampoco fue posible fijar el plazo en que tendría lugar el reconocimiento médico de la plantilla. La única conclusión que nos trasladó, desafiante, fue: 'si denunciáis, tendremos que cerrar'.

El Sindicato Provincial Minero-Metalúrgico de CC.OO. de Burgos, de forma coordinada con el Gabinete de Salud Laboral y con los propios Delegados de la empresa, trazó las líneas de la que debía ser una rotunda y decidida respuesta sindical. En el bien entendido de que no debíamos quedarnos sólo en la denuncia a la Inspección de Trabajo, sino que debíamos presentar una batería de propuestas a la asamblea general de trabajadores, para trasladarlas después a la dirección de la empresa.

El principal obstáculo era el desconocimiento por parte de los trabajadores de los riesgos inherentes al proceso productivo y más concretamente en lo referente a la exposición al TGIC, por lo que fue necesario elaborar un dossier informativo incluyendo su clasificación como mutágeno de categoría 2 y las medidas preventivas de aplicación según la normativa vigente.

El miedo como estrategia

En el lapso de tiempo que medió entre la reunión del Comité de Seguridad y la asamblea general de trabajadores, la dirección de la empresa utilizó la estrategia del miedo. Pretendió hacer creer a los trabajadores que cerraría ante la imposibilidad de seguir su actividad si eliminaban el TGIC (que supone el 60% de la producción). Por nuestra parte, tuvimos que insistir en que la empresa había optado por poner en peligro la seguridad y salud de todos ellos, instalada en su castillete desde el que no permitía la participación por entenderla como una ingerencia en sus atribuciones.

Obtuvimos el respaldo mayoritario de la plantilla a nuestras alternativas, con lo que trasladamos a la dirección una serie de propuestas de actuación para los tres meses inmediatos tendentes a minimizar o erradicar el riesgo, además de contratar inmediatamente el Servicio de Vigilancia de la Salud y practicar los reconocimientos médicos a la plantilla en el plazo de un mes. También se aprobó contactar con el Director de la División de la pintura en polvo del Grupo Naber, proveedor de Pindurg, para que facilitara alternativas al TGIC

Por las buenas o por las malas

La Dirección de la Empresa se empecinó en sus posiciones, lo que dio lugar a que el Comité de Empresa presentara la denuncia correspondiente solicitando la paralización de la actividad en la cabina de pintura cuando se utilizara TGIC. La resolución de la Inspección reconoció la necesaria utilización de otras pinturas alternativas a las que contienen TGIC.

La empresa fue sancionada por no haber tomado las medidas preventivas. Actualmente la cabina se ha cerrado, se ha aislado por circuito cerrado el proceso de limpieza, se ha dotado a los trabajadores de la cabina de los equipos de protección reglamentarios (buzo, mascarilla integral, guantes y calzado), y por fin se realizan los reconocimientos médicos, después de cuatro años. La Inspección Provincial de Trabajo, por su parte, realiza de oficio visitas de seguimiento.