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9 muertos en Repsol YPF

Mié, 15/10/2003 - 12:19
IN MEMORIAM

Dossier: 9 muertos en Repsol YPF

IN MEMORIAM

Trabajadores muertos a consecuencia de la explosión de gases indebidamente almacenados en la factoría de Puertollano de REPSOL-YPF, 14 de agosto de 2003

  Mariano Bragado Sobrino Gijón –Asturias, 44 años.
  Josep Artigas Pérez Tarragona, 62 años.
  Roberto Fernández Murillo Puertollano –Ciudad Real, 23 años.
  Gil Remigio Ruiz Quilón Abenojar -Ciudad Real, 53 años.
  Luis Paredes Durán Puertollano –Ciudad Real, 20 años. 
  Jesús Ángel Cervantes Blanco Carballiño –Ourense, 41 años. 
  Juan Carlos Buenestado González Conquista –Córdoba, 38 años. 
  Juan de Dios García Peña Ferrol -A Coruña, 59 años. 
  Tomás Muñoz Úbeda Puertollano – Ciudad Real, 56 años.

 

La explosión de la refinería de Puertollano nunca debió llegar a producirse

JESÚS CAMACHO, Secretario General U.P.CC.OO Ciudad Real y trabajador de REPSOL
Nueve trabajadores han fallecido como consecuencia de la explosión en la refinería de Repsol-YPF en Puertollano, ocurrida el pasado 14 de Agosto. Las esperanzas puestas en la recuperación de los dos heridos graves, se han desvanecido. Sólo queda un trabajador resistiendo a la muerte, ingresado en la Unidad de Quemados del Hospital de Getafe. Ojalá que la ayuda médica y la asistencia mecánica permita su mejoría.

El accidente industrial, sus causas y sus consecuencias, no se olvidarán. El sobresalto y el dolor de los trabajadores de la contrata, de la plantilla de la empresa principal, de la población, la desolación que se ha vivido y se vive, permanecerá en el recuerdo de muchos trabajadores y muchos ciudadanos. Un accidente que posiblemente no se habría producido si se hubieran atendido las exigencias sindicales, si se hubiera acomodado en los directivos de la empresa, en sus máximas líneas jerárquicas, la importancia de la seguridad industrial y la prevención antes que la producción, antes que el abuso del rendimiento de las instalaciones y el ahorro de costes.

Una acumulación anormal de gases explosivos

Aquel día, aquella mañana, a las 8,15 horas, la explosión de hidrocarburos, su inmensa bola de fuego, acabó con la vida de tres compañeros. A otros siete les provocó quemaduras graves y produjo lesiones leves en una veintena más. Después hemos ido recibiendo como otra explosión la triste noticia del fallecimiento de los hospitalizados en estado grave. Unos en días posteriores y otros transcurridos unas semanas. En algún caso cuando se abrigaban más esperanzas.

La salida de gases de un tanque de techo flotante, diseñado y preparado para contener combustible –gasolina-, fue algo anormal que no tenía que haber ocurrido. Tampoco se debería haber mantenido en marcha la unidad de producción de cabecera de forma desestabilizada sin que ningún máximo responsable del Departamento de Producción o de la propia Dirección del centro ordenara la parada inmediata. Resulta también sorprendente que no se hubieran tomado decisiones para separar adecuadamente los hidrocarburos ligeros de la gasolina evitando así su llegada a un tanque atmosférico. En un tanque de esas características no se puede acumular esa masa de gas a presión que eleva su techo, lo bascula y libera butano y otros gases explosivos que, cuando encuentran un punto caliente, originan una deflagración que es lo que provocó el incendio en la unidad productiva y en el tanque de procedencia.

Aún hubiera podido ser peor

Los trabajadores de las empresas auxiliares del metal que sufrieron las quemaduras circulaban en el vehículo que les distribuía a sus puestos de trabajo. Dos compañeros de contratas de construcción se habían incorporado para iniciar sus tareas en unas obras cercanas. Un accidente espeluznante, que pudo también costar la vida de otros trabajadores de Repsol Petróleo S.A. que a esa hora observaron la incidencia desde su puesto de trabajo en la zona siniestrada y dieron con urgencia la voz de alarma. Fue tarde.

La situación en la refinería se fue agravando a medida que el incendio se extendía. Ardieron hasta siete tanques pero el momento más crítico se vivió en torno hacia las 20,30 horas. Fueron momentos de gran preocupación y tensión, también de angustia. Preocupaba la mayor dimensión del fuego y la cercanía de los depósitos de propano y butano (esferas). El cambio del aire llevaba las llamas al vientre de algunas esferas. La plantilla de la empresa, los servicios de emergencia de la fábrica y los apoyos externos realizaron una labor extraordinaria, Corrieron un gran riesgo y, con una gran entrega admirable, fueron fundamentales para que pasadas 48 horas se controlara y sofocara definitivamente el incendio. 

Ahora queda, junto al dolor y la indignación, un inmenso trabajo por hacer. Una tarea sindical de primera magnitud para conseguir un cambio en la compañía Repsol-YPF. Los diez años de accidentes mortales en Puertollano han evidenciado que no son aceptables las excusas y conclusiones de los directivos de la empresa. Los trabajadores de este centro de trabajo no son distintos a los del resto de la compañía. Lo que es distinto es la manera de los directivos de encarar la producción y abandonar la seguridad industrial que, en una refinería, es una prioridad fundamental para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.

 

Cuatro días trágicos

  Jueves, 14 de agosto
    8,14 horas: Explosión en la refinería de Repsol Petróleo en la Unidad 100 y Parque de Tanques de Combustible.
    14,25 horas: Evacuación del personal no implicado en servicios de emergencia.
    20,30 horas: Se vive el momento más crítico de la jornada. Tras el colapso de los últimos tanques se genera una gran bola de fuego sobre el Complejo.

  Viernes, 15 de agosto
    0, 20 horas: El fuego afecta al último tanque.
    16,30 horas: Se incendian varias tuberías. Peligro de salida de combustible.

  Sábado, 16 de agosto
    1,30 horas: Extinción del fuego

  Domingo, 17 de agosto
    14 horas: Se inician las tareas de limpieza y se levanta el bloqueo de accesos.

 

Protestas, tensiones y finalmente acuerdos

Finalizadas las tareas de extinción, se activa inmediatamente una Comisión de Investigación integrada por representantes sindicales y de la empresa. Los trabajadores de empresas contratistas inician un paro de tres días. Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores convocan una concentración a la que asisten tres mil personas entre ellas José María Fidalgo y Cándido Méndez. Se viven momentos de tensión por las protestas de los trabajadores de empresas contratistas que increpan violentamente a los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios. Movimiento social de solidaridad y apoyo hacia CC.OO. y UGT. Los trabajadores de empresas de contratas se constituyen en una plataforma y convocan actos de protesta y paros. Representantes de Repsol, de CC.OO y UGT, miembros de la plataforma de trabajadores de contratas, Federación de Empresarios y Ayuntamiento de Puertollano se reúnen en la Consejería de Industria y Trabajo. Se acuerda la creación de una Mesa para el Diálogo Permanente y un Grupo de Trabajo que analizará la situación de la refinería. Los trabajadores de contratas se reincorporan a sus puestos de trabajo. El 10 de septiembre la Mesa de Diálogo llega a un acuerdo en el que se aúnan las reivindicaciones de los sindicatos y de los trabajadores de contratas.