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Profesionales sanitarios portadores de virus transmisibles por la sangre: ¿pueden seguir trabajando?

Mié, 15/07/1998 - 12:19

Debate

Con independencia de otras reflexiones, el brote de Hepatitis C ocurrido en Valencia plantea el tema de las posibles restricciones en el derecho al trabajo debido al riesgo para terceros. Con la intención de promover un debate necesario, resumimos las principales conclusiones de un documento aprobado en 1996 por la Comisión Nacional sobre el Sida titulado 'Recomendaciones relativas a los profesionales sanitarios portadores del virus de la inmunodefiencia humana (VIH) y otros virus transmisibles por la sangre, virus de la hepatitis B (VHB) y virus de la hepatitis C (VHC)'.

  • La información epidemiológica disponible confirma un bajo riesgo de transmisión de virus por la sangre de trabjadores sanitarios a pacientes. Este riesgo, además, se puede prevenir mediante la aplicación de procedimientos generales de control de infecciones perfectamente descritas en numerosos documentos de organismos internacionales.

  • Los procedimientos que se llevan a cabo en las instituciones sanitarias se catalogan a efectos de transmisión de virus por sangre en tres grupos:

    • No invasivos: no existe ningún tipo de contacto con la sangre del paciente y por tanto no plantean ningún riesgo de contagio por esta vía:

    • Invasivos sin riesgo de exposición: aquellos en que se utiliza instrumental cortante o punzante pero en los que las manos o las puntas de los dedos del trabajador están visibles y fuera del cuerpo del paciente (extracción de sangre, suturas superficiales) o los exámenes internos que no requieren instrumentos cortantes (endoscopias).

    • Invasivos de riesgo: sólo se consideran procedimientos de riesgo aquellos en que las manos del trabajador puedan estan en contacto con objetos punzantes y estén situadas en el interior de una cavidad abierta del cuerpo, no estando visibles durante todo el tiempo que dura el procedimiento.

  • No se considera justificada la realización de pruebas de detección a todos los profesionales sanitarios. Dichas pruebas deberían reservarse para aquellos trabajadores que hayan sufrido una exposición accidental o que tengan prácticas de riesgo, así como para los que voluntariamente las soliciten.

  • Un trabajador sanitario portador de un virus transmisible por la sangre que no realice procedimientos invasores o éstos no se consideren de riesgo podrá continuar desarrollando su trabajo habitual siempre que aplique las llamadas 'precauciones universales'. Si el portador lleva a cabo procedimientos de riesgo se recomienda no realizarlos mientras dure la infectividad en los casos de hepatitis B y contemplar esa misma posibilidad en los de hepatitis C si bien en este caso así como en el portadores de VIH se propone una decisión individualizada.