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Precariedad laboral y salud mental

Lun, 15/04/2013 - 12:20
porEvidencia

Además de una relación laboral no estable, como la temporal, la precariedad laboral implica bajos salarios, déficit de protecciones sociales y bajo control de los trabajadores sobre el proceso de trabajo, constituyendo uno de los determinantes sociales de la salud. El último número de Journal of Environmental and Public Health publica un estudio que analiza la asociación entre la exposición a precariedad laboral y el mal estado de salud mental con los datos de la Encuesta de Riesgos Psicosociales en España de 2005 (ERP 2005) realizada por ISTAS-CCOO. En total se analizó la información de 5.679 trabajadores temporales y fijos entrevistados en la ERP 2005, entre los que la precariedad laboral se midió mediante la Escala de Precariedad Laboral (EPRES) y el nivel de salud mental con el SF-36, ambos instrumentos validados en España. Los resultados muestran peor salud mental a mayor precariedad laboral, incluso después de tener en cuenta (o ajustar) la edad, la condición de inmigrante, la posición socioeconómica y la posible anterior exposición a desempleo. Así, para el nivel más bajo de salud mental, la asociación (razones de prevalencia ajustadas) con precariedad laboral fue de 2,54 (IC del 95%: 1,95 a 3,31) para las mujeres y 2,23 (IC del 95%: 1,86 a 2,68) para los hombres, sugiriendo una interacción entre la precariedad laboral y la asimetría de poder de género.

En la misma línea, los mismos autores habían documentado (y publicado en el International Journal of Health Services dos años antes) que la precariedad laboral en España era, en 2005, mucho más elevada que la temporalidad, afectando a 6,5 millones de trabajadores de los que 900.000 se situaban en el nivel de precariedad más alto, mostrando prevalencias más elevadas para los trabajadores manuales en comparación con los no manuales, las mujeres en comparación con los hombres, y los trabajadores inmigrantes en comparación con los autóctonos. En global, la precariedad laboral podría explicar hasta la cuarta parte de los casos de baja salud mental entre el grupo más desfavorecido (mujeres inmigrantes con trabajo manual) y algo menos para los demás grupos. El enlace al artículo completo se encuentra en la web de porExperiencia.

Los bajos salarios causan hipertensión

El NIOSH Science Blog del pasado 28 de enero reseña un artículo publicado en el último número del European Journal of Public Health que relaciona los bajos salarios con la hipertensión arterial (HTA). En un estudio longitudinal, los autores analizaron si los datos de salarios para los años 2001, 2003 y 2005 predecían la incidencia de HTA en los tres años siguientes. La evidencia más fuerte se encontró entre las mujeres y las personas entre 25 y 44 años, para las que doblar el salario significaría reducir su probabilidad de HTA entre el 25 y el 30%. El enlace al artículo completo se encuentra en la web de porExperiencia.

Alta tensión en el trabajo y trabajo pasivo, las condiciones psicosociales más insanas

La Generalitat de Cataluña ha publicado los resultados preliminares de un estudio en el que se comparan las exposiciones psicosociales en el trabajo medidas en las Encuestas Catalanas de Condiciones de Trabajo de 2006 y 2010, la primera antes del inicio de la actual situación de crisis y la segunda habiendo ya comenzado esta. En ellos se muestra el aumento de la población expuesta a alta tensión y a trabajo pasivo, las condiciones psicosociales más insanas, aumentando también las desigualdades de exposición entre categorías profesionales y género. El 5,1% y el 9,4% del total de personas asalariadas estaban en 2006 expuestas, respectivamente, a alta tensión y a trabajo pasivo en Cataluña, porcentajes que pasaron al 8,8% y al 11,5% en 2010. La “alta tensión” (o high strain en la literatura científica) es la exposición simultánea a altas exigencias laborales y bajo nivel de influencia y posibilidades de desarrollo, y se la relaciona consistentemente con la incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares, la depresión y trastornos menores de la salud mental, trastornos musculoesqueléticos y el absentismo por motivos de salud. El “trabajo pasivo” consiste en la exposición simultánea a bajas exigencias y bajo nivel de influencia y posibilidades de desarrollo, y se lo relaciona principalmente con la salud mental y el absentismo. Otro de los aspectos relevantes es el aumento de la inseguridad mostrado entre ambas encuestas. El estudio completo puede ser consultado haciendo clic aquí