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Actualidad científica

Lun, 15/01/2018 - 12:20
porEvidencia

porevidenciaErgonomía participativa: lecciones de evidencia e implementación
El Instituto Sustainable Minerals, perteneciente a la Universidad de Queensland en Australia, publica en 2018 un estudio de revisión sobre la evidencia e implementación de programas de ergonomía participativa. Su autor, Robin Burgess-Limerick, destaca cómo los programas de ergonomía participativa se han propuesto como los medios más efectivos para eliminar o rediseñar tareas manuales con el objetivo de reducir la incidencia de trastornos musculoesqueléticos de origen laboral. Esta revisión evalúa esta teoría, describe los distintos enfoques adoptados bajo el concepto de ergonomía participativa en diversas industrias y recopila las lecciones aprendidas sobre la implementación de dichos programas. El estudio concluye que la realización de tareas manuales que implican un gran esfuerzo, una larga duración, posturas incómodas o estáticas, o movimientos repetidos similares, y especialmente su combinación, aumenta el riesgo de sufrir trastornos musculoesqueléticos en las zonas corporales involucradas. Aprovechar la experiencia de los trabajadores que llevan a cabo las tareas asociadas a estos riesgos a través de un proceso de ergonomía participativa tiene el potencial de garantizar que las soluciones propuestas sean óptimas y sean aceptadas por los trabajadores. La implementación exitosa de dichos programas requiere un compromiso permanente por parte de la gerencia en todos los niveles y la participación necesaria de los trabajadores, especialistas internos (ergónomos, ingenieros, mantenimiento, etc.), entre otras personas que puedan verse afectadas por los cambios propuestos. El conocimiento de los principios ergonómicos y el trabajo en equipo para la resolución de problemas serán necesarios con toda probabilidad, así como herramientas para el análisis eficiente de riesgos en tareas manuales y para el desarrollo y documentación de las medidas preventivas propuestas e implementadas.
Review article: Robin Burgess-Limerick. Participatory ergonomics: Evidence and implementation lessons. Applied Ergonomics 68 (2018) 289-293.

Desigualdades sociales e inequidades en salud: el lugar del trabajo
En el campo de la salud pública hay enfoques que se centran únicamente sobre los factores causales de carácter "natural". Frente a estos hay enfoques que, por el contrario, se centran en las inequidades sanitarias, que son diferencias sistemáticas observadas en el estado de salud de distintos grupos de población, injustas y prevenibles. Si nos preguntamos por el origen de estas desigualdades injustas y prevenibles, no hay duda que el trabajo, o su búsqueda, tiene un papel central en el estado de salud de amplios sectores de la población, en la medida que el trabajo es central en la vida de la mayoría de los adultos. Cuando se estudian estas diferencias y desigualdades sociales en salud, el enfoque centrado en las inequidades tiene como objetivo reducirlas. En realidad, sin embargo, a pesar de que la mayor parte de las investigaciones sobre inequidad en salud parten desde los "determinantes sociales y ecológicos de la salud", no llegan a explorar realmente el papel que tiene el trabajo en las inequidades de salud. Así, mientras que por un lado hay líneas de investigación centradas en las desigualdades en salud laboral que dejan al margen de su agenda las inequidades en salud de la población, por otro lado nos encontramos con investigaciones que observan las inequidades en salud por nivel socioeconómico o posición, pero no llegan a tomar en cuenta las condiciones de trabajo (entendidas como circunstancias bajo las cuales las personas realizan su trabajo, entre las que se puede incluir cómo se organiza el trabajo, ubicación, las horas trabajadas, etc.) ni los factores físicos, químicos, biológicos y sociales presentes en el entorno de trabajo. De este modo, inadvertidamente, estos estudios contribuyen a que el trabajo permanezca oculto como factor de creación de inequidades en salud, obstaculizando las intervenciones y el progreso hacia su reducción. Según un artículo publicado recientemente en el American Journal of Public Health, esta desatención se debe a algunas dificultades conceptuales:

  1. La complejidad del concepto trabajo.
  2. La superposición del trabajo con la posición socioeconómica, la raza, la etnia y el género.
  3. El desarrollo de líneas de investigación sobre inequidades en salud ocupacional que no toman en cuenta el impacto del trabajo en la salud pública.
  4. La escasez de datos precisos con los que explorar las relaciones entre el trabajo y el estado de salud. La recomendación de los autores es que se vuelva a reintegrar el trabajo de las personas en el estudio de la producción y el modelado social de la salud y enfermedad, y evitar la fragmentación de la investigación y el pensamiento sobre salud.

Emily Quinn Ahonen, Kaori Fujishiro, Thomas Cunningham, Michael Flynn, "Work as an Inclusive Part of Population Health Inequities Research and Prevention", American Journal of Public Health 108, no. 3 (March 1, 2018): pp. 306-311.

Exposición solar y cáncer
La exposición a la radiación solar es una de las principales causas del cáncer laboral. El siguiente estudio tiene el objetivo de investigar el papel de la exposición ultravioleta (UV) ocupacional y no ocupacional en relación con el desarrollo de carcinoma de células basales. Investigadores alemanes llevaron a cabo un estudio de casos y controles multicéntrico basado en la población. Los pacientes con un primer incidente de carcinoma de células basales (n = 836) fueron emparejados por puntajes de propensión, por edad y sexo con los controles sin cáncer de piel (n = 836). Se evaluaron, asimismo, las características sociodemográficas, las características clínicas y la exposición a rayos UV de por vida.
La estimación diferencial de las dosis de exposición UV ocupacional y no ocupacional se basó en instrumentos validados y valores de referencia establecidos. Las asociaciones se evaluaron utilizando modelos de regresión logística condicional multivariable. Los resultados señalan que las personas con altos niveles de exposición ocupacional a los rayos UV tuvieron un riesgo de desarrollo de carcinoma de células basales significativamente mayor en comparación con las personas con un índice de probabilidad (OR) bajo de 1,84; intervalo de confianza del 95% (IC 95%: 1,19 a 2,83) y moderada (OR 1,97; IC del 95%: 1,20 a 3,22) exposición a los rayos UV ocupacionales. La exposición no ocupacional a radiaciones UV no se asoció de forma independiente con el carcinoma de células basales. Por ello se concluye que las estrategias de prevención del cáncer de piel deberían ampliarse al entorno laboral.
Journal of Occupational and Environmental Medicine: Enero 2018 - Volume 60 - Issue 1 - p 36;43.