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La Confederación Europea de Sindicatos demanda una actuación urgente a la UE

Jue, 15/01/2015 - 12:20
Pedro J. Linares. Secretario Confederal de Salud Laboral de CCOO
Opinión

No es la primera vez que en estas páginas se recoge la preocupación del movimiento sindical europeo ante la deriva de las políticas comunitarias en materia de salud y seguridad en el trabajo. En el número de julio de este mismo año, Aida Ponce, directora de la unidad de salud, seguridad y condiciones de trabajo del Instituto Sindical Europeo, ya nos advertía del retroceso que suponía la publicación, por parte de la Comisión Europea, del Marco Estratégico de la Unión Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo 2014-2020, respecto a las anteriores estrategias. Este nuevo marco asumía la senda marcada por el Programa REFIT, y su objetivo de desregular las relaciones laborales, con la excusa de simplificar la gestión de la salud laboral, haciendo oídos sordos a las recomendaciones del Parlamento Europeo y del Comité Consultivo de Salud y Seguridad.

En esta ocasión lo que queremos resaltar es la postura oficial de la Confederación Europea de Sindicatos, expresada en la resolución “La UE tiene que actuar ahora para mejorar la salud y seguridad en el trabajo“ y aprobada en el Comité Ejecutivo reunido los pasados 2 y 3 de diciembre en Bruselas.

La CES ha dado un paso adelante y no se ha limitado a recordar el impacto en términos de salud y seguridad laboral que están teniendo el Programa REFIT o el Marco Estratégico 2014-2016 de la Comisión Europea. El movimiento sindical europeo exige a la nueva Comisión Europea que cumpla con su responsabilidad de poner en marcha acciones que protejan la vida y la salud de los trabajadores, proporcionando directrices claras a los Estados miembros para que desarrollen sus estrategias nacionales de salud y seguridad en el trabajo, pero sin renunciar a la capacidad legislativa de la UE. Una capacidad a la que, de facto, había renunciado la anterior Comisión. La CES hace hincapié en una serie de cuestiones prioritarias: los trastornos musculoesqueléticos, el cáncer ocupacional, la salud reproductiva (exposiciones a sustancias químicas, nuevos materiales y disruptores endocrinos) y el aumento de los trastornos psicosociales producto de la precariedad. La CES exige a la Comisión la elaboración de una nueva estrategia que, abandonando la línea marcada por el REFIT, se centre en las acciones que se consideran prioritarias.

En esta línea, la CES considera prioritario establecer 50 valores límites vinculantes para sustancias cancerígenas (actualmente solo hay tres), en línea con la propuesta realizada por varios Estados miembros. Exige, además, la inclusión de las sustancias tóxicas para la reproducción en el ámbito de la Directiva de Carcinógenos y Mutágenos. Propone que se aborde la reformulación de la Directiva de Trastornos Musculoesqueléticos, actualizando las tres directivas existentes en la materia. Y, por último, que se adopten medidas legislativas de ámbito europeo para prevenir los riesgos psicosociales.

La Unión Europea se encuentra en una encrucijada: retomar su liderazgo en materia de derechos de las personas o continuar su deriva neoliberal. No olvidemos que la salud laboral es uno de estos derechos básicos. Si la Unión Europea no acepta el reto que supone generar un marco de derechos y solidaridad, caminará hacia ese lugar tan temido por las autoridades europeas que es un mayor desapego de la ciudadanía por no dar respuesta a sus necesidades. Los sindicatos tratamos de explicar este aspecto tan fundamental a las autoridades europeas, ahora falta que ellas tengan disposición para escuchar y entender que se encuentran en una encrucijada de la que no van a salir indemnes.

*Pedro J. Linares es secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO.